Constituye una alternativa a la que se ensayó en 360 pacientes en un estudio suizo que tuvo que paralizarse este año a causa de efectos adversos.
A principios de año, un ensayo clínico que evaluaba una vacuna experimental contra la enfermedad de Alzheimer tuvo que detenerse porque algunos pacientes habían desarrollado inflamación cerebral. Hasta entonces, los resultados preclínicos eran prometedores y la paralización del estudio fue un jarro de agua fría para quienes tenían depositadas grandes esperanzas en dicha vacuna.
Sin embargo, el seguimiento realizado a algunos de aquellos pacientes tras la detención del estudio indica que la vacuna ha actuado de modo efectivo sobre su diana: las placas de amiloide en el cerebro que caracterizan el Alzheimer.
En la edición electrónica de "Nature Medicine" se presentan estos resultados, junto con los de otra investigación, llevada a cabo con ratones, en la que se ha ensayado una forma modificada de la vacuna que ha funcionado bien en los roedores sin producir inflamación cerebral.
Ambos productos estimulan el sistema inmunológico para que produzca anticuerpos contra la proteína beta amiloide, que es la que forma las placas. La vacuna modificada se basa en una pequeña porción de la proteína utilizada para la vacuna original, y se ha diseñado con la intención de evitar la inflamación cerebral que se registró en 15 de los 360 pacientes con Alzheimer leve a moderado que la recibieron.
Los investigadores de esta nueva vacuna, del Centro de Investigación de Enfermedades Neurodegenerativas de la Universidad de Toronto (Canadá), han comprobado que los ratones a los que se administró generaron anticuerpos que ayudan a combatir la formación de los depósitos de amiloide.
En el otro estudio, que ha realizado el seguimiento de 24 pacientes que recibieron la vacuna en Suiza, se ha observado que funcionó contra las placas de amiloide sin atacar a las células cerebrales normales. Según los autores, de la Universidad de Zurich, esto ha permitido comprobar que el producto funcionó como se pretendía.
Aunque los pacientes participantes en aquel estudió no recibirán dosis adicionales, serán seguidos para comprobar si los anticuerpos desarrollados permanecen en su torrente sanguíneo y si la vacuna previene la progresión de la enfermedad.
Nature Medicine 2002;10.1038/nm783;nm790