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Publicado el 20 de marzo de 2006

Investigación

Depresión familiar: tratar a las madres para proteger a los hijos.

Una investigación en Estados Unidos demostró que el tratamiento eficaz de una madre depresiva puede evitar la necesidad de recetar medicamentos depresivos a los niños.

Investigadores dicen que han demostrado por primera vez que tratar la depresión de la madre ayuda a prevenir trastornos depresivos y de ansiedad en el niño, un descubrimiento que podría tener consecuencias importantes para la salud pública.

El estudio abarcó un grupo pequeño, pero tanto sus autores como otros especialistas dijeron que era convincente y demostraba la importancia que tiene para el niño el bienestar de los padres. ”Es un descubrimiento espectacular e importante”, dijo uno de los autores, A. John Rush, profesor de psiquiatría del centro médico de la Universidad Texas Southwestern.

La depresión es un mal familiar con un fuerte componente genético, pero puede ser provocado por factores ambientales. El estudio indica que en los hijos de madres depresivas, el factor que lo provoca puede ser un ataque del mal en la madre, dijo la autora principal, Myrna Weissman, investigadora en la Universidad de Columbia y el Instituto Psiquiátrico de Nueva York.

El tratamiento eficaz de la madre podría evitar la necesidad de recetarle medicamentos antidepresivos al niño, dijeron los investigadores. “Los padres deprimidos deben recibir un tratamiento vigoroso”, dijo Weissman. “El mal no sólo los afecta a ellos, sino también a sus hijos”.

En el estudio, la probabilidad de diagnosticar una depresión, ansiedad o problemas de conducta en un niño era mucho menor en aquellos cuyas madres respondieron al tratamiento antidepresivo en menos de tres meses, comparados con aquellos cuyas madres no mostraron mejoría.

Los resultados son “muy convincentes y útiles”, dijo la doctora Nada Stotland, vicepresidente de la Asociación Psiquiátrica estadounidense y profesora en el Colegio Médico Rush de Chicago. ”Nuestra sociedad reconoce de palabra la importancia de la madre, pero la verdad es que no siempre reconocemos la magnitud de su impacto sobre los niños'', dijo Stotland, que no participó del estudio.

Si bien las madres suelen postergar sus propias necesidades, este estudio “es un buen argumento a favor de que se ocupen primero de ellas mismas”, dijo. “Es como colocarse primero la propia máscara de oxígeno en el avión. Si uno no puede respirar, no puede ayudar a nadie”.

El estudio, que apareció hoy en el Journal of theAmerican Medical Association, abarcó a 114 mujeres deprimidas evaluadas después de tres meses de tratamiento. De los 114 niños participantes, de 11 a 12 años, 68 no mostraban trastornos psiquiátricos al comenzar el tratamiento de sus madres.

Treinta y ocho mujeres superaron totalmente la depresión durante el tratamiento, que en la mayoría consistió en tomar el antidepresivo Celexa.

El fabricante, Forest Laboratories, proporcionó la droga y varios autores del estudio tienen vínculos financieros con otros fabricantes de antidepresivos, pero el trabajo fue financiado con subsidios del Instituto Nacional de Salud Mental.

Entre los niños con problemas psiquiátricos, la tasa de remisión fue del 33% después de tres meses en aquellos cuyas madres se recuperaron, comparado con el 12% entre aquellos cuyas madres no sanaron.

Entre los niños sin problemas psiquiátricos al comienzo del estudio, aquellos cuyas madres se recuperaron permanecieron sanos, mientras que el 17% de aquellos cuyas madres no se curaron fueron diagnosticados con problemas psiquiátricos al final del estudio.

Weissman dijo que probablemente se obtendrían resultados similares con otras drogas o psicoterapia. También dijo que se obtendrían resultados similares con padres depresivos, aunque el estudio no los incluyó.