Sibila Camps
Los médicos especializados en trasplantes están preocupados, al tomar conocimiento de que recientemente se frustró otra ablación multiorgánica, por lo que los parientes del donante consideran un desconocimiento de los procedimientos por parte de la Justicia; por esta razón la familia hará la denuncia correspondiente.
Ayer, Clarín había informado sobre un operativo de ablación múltiple que se frustró el fin de semana pasado en Monte Grande, cuyo donante era un joven que había muerto por un balazo en la cabeza. El Cucaiba lo atribuyó a la ignorancia del forense, quien desaconsejó los trasplantes porque el donante era portador asintomático de citomegalovirus, un virus de baja patogenicidad, presente en más del 60% de la población.
El nuevo caso ocurrió en enero pasado en la ciudad de Tucumán. Marcelo Roccuzzo, un comerciante cordobés de 47 años, hacía tres años se había establecido en la en la capital tucumana, donde montó una distribuidora de productos congelados. Vivía con su esposa, Yolanda Baeza, y los 4 hijos de la pareja, de 23, 22 (gemelos) y 16 años.
El viernes 19 de enero, en su negocio, fue asaltado por dos hombres que le dispararon a la cabeza y se llevaron un maletín con dinero. Roccuzzo fue internado en el Hospital Padilla, donde lo sometieron a una intervención. Pero su estado empeoró. Nunca recuperó la conciencia.
El sábado 20 a las 17, el electroencefalograma dio plano. "La doctora Mariela Salt, del CUCAI, nos preguntó si teníamos intenciones de donar los órganos, y mi hermana le dijo que esa decisión ya estaba tomada —señaló a Clarín el cuñado de Roccuzzo, el odontólogo Carlos Baeza—. Lo primero que pensaron los chicos fue: 'Donémoselos a otra gente, para que no tenga el dolor que nos está pasando a nosotros'".
Se esperó las 5 horas de rigor para repetir el electroencefalograma. La muerte cerebral estaba confirmada y la familia firmó la autorización para la ablación.
Baeza contó que la doctora Salt se comunicó con la fiscalía de turno, a cargo de Guillermo Segundo Herrera, para pedir su autorización. La ley exige que, cuando se trata de una muerte traumática, el juez consulte al médico forense si la ablación puede obstaculizar la autopsia.
Entretanto se comenzó a preparar el operativo. Pero nunca llegó la autorización firmada por el fiscal (ver Para...). "Lo llamé cuatro o cinco veces, me dijo que había dejado todo indicado y que no había problema, pero no daba la autorización por escrito", afirma Baeza. A las 11 se canceló el operativo. El lunes, en la Fiscalía, cuenta Baeza que Herrera arguyó que no firmó la autorización porque no había recibido el informe escrito del forense. "Me parece una excusa —interpreta el cuñado de la víctima—. El forense asegura que el fiscal nunca le pidió el informe por escrito. Había seis personas esperando los órganos de Marcelo, y el fiscal evitó que pudieran recibirlos".
Ahora, los parientes de Roccuzzo están preparando una denuncia. "No tenemos ninguna pretensión económica", previene Baeza. "Sólo pretendemos que los engranajes entre la Justicia y el CUCAI funcionen. Si el fiscal cometió una negligencia o una impericia, que se lo sancione o que se le enseñe la ley. Si no conoce una ley como ésta, no sé si conoce el resto de las leyes".
Para el fiscal, no hubo negligencia
"Siempre pueden surgir problemas con la donación de órganos de víctimas de homicidio, por más que la ley sea clara en cuanto a que en estos casos la donación debe supeditarse a las necesidades de la investigación penal", opinó ayer ante Clarín Guillermo Herrera, fiscal de instrucción de la X Nominación de los Tribunales de la capital tucumana.
Es parte de su respuesta a quienes lo acusan de haber frustrado la donación de los órganos de Marcelo Roccuzzo, quien fue baleado en la cabeza durante un asalto y quien murió dos días después de ese hecho.
"No hubo ninguna negligencia", aseguró ayer. Su versión, dada a Clarín, es la siguiente: "Fui, junto con el médico forense, al sanatorio donde estaba internado Roccuzzo con muerte cerebral. Se lo examinó y se constató que no tenía signos de lesiones, salvo en la cabeza. Entonces, dejé asentado en la historia clínica que debían ponerse de acuerdo los médicos del CUCAI con el forense para realizar en forma conjunta la autopsia y la ablación de órganos. Por razones que desconozco, esa tarea conjunta nunca se realizó", explicó el fiscal.
Rubén Elsinger