Georgina Elustondo
Los sueños que disparó El Diego fueron mucho más allá de la belleza de su fútbol. Hace dos años, cuando una operación logró devorarle casi 50 kilos y lo entregó a la pantalla chica con su figura de antaño, muchos obesos empezaron a pensar en esas intervenciones como el remedio a todos sus males. Según cifras difundidas en el último Congreso Argentino de Cirugía, en el país ya se hicieron unas 7.000 cirugías, hay más de cien amparos presentados ante la Justicia para acceder a esos tratamientos a través de obras sociales o prepagas y hay unas 500 personas esperando turno para operarse en el Argerich.
Sin embargo, los expertos advierten que estos tratamientos quirúrgicos tienen indicaciones precisas y que no son para todos. "A partir de la cirugía de Maradona se creó una gran expectativa entre los pacientes obesos que no sabían de la existencia de estas técnicas para tratar la obesidad mórbida. Sin embargo, su caso también disparó gran cantidad de información inexacta que desinformó a mucha gente", dice el doctor Oscar Brasesco, director de Obesidad & Cirugía Mini Invasiva, del Hospital Austral.
Estos procedimientos, sigue Brasesco, "se hacen en Estados Unidos desde hace muchos años, son seguros y tienen muy buenos resultados, pero para que sean exitosos es fundamental que sean realizados a pacientes que han tenido una estricta selección previa y que son candidatos a cirugía".
"Hay indicaciones precisas para decidir estas operaciones, pero también contraindicaciones absolutas, como el caso de adictos y alcohólicos no recuperados. Cuando se opera a pacientes sin indicación es probable que haya un fracaso".
En los últimos meses, la reaparición de Maradona con algunos kilos de más despertó dudas sobre la eficacia real de estas operaciones. "Diego está bien. Había aumentado unos 4 kilos hace unos meses porque viajaba mucho y no pudo sostener las dietas, pero ya los bajó, se cuida, come de todo pero poco y hace mucho deporte. Juega al tenis todos los días", dijo a Clarín, su médico Alfredo Cahe. Algunos expertos creen que Maradona no era candidato a esa cirugía por su adicción a las drogas. "Cuando llegamos a Colombia hacía un año y medio que no consumía y se preparó mucho antes de operarse", aseguró Cahe.
El hecho es que el efecto Maradona generó una revolución entre los obesos y disparó un debate a nivel jurídico e institucional. "En Argentina la obesidad no es considerada una enfermedad. El Plan Médico Obligatorio no la contempla y la mayoría de las obras sociales y prepagas no cubren estas operaciones. Sólo algunos planes con cuotas de 800, 900 pesos las contemplan. Por eso crecen los reclamos judiciales. Sólo en nuestro estudio ya presentamos un centenar de amparos por by-pass gástrico e hicimos más de 40 intimaciones ante el Ministerio de Salud y las prepagas", dice el abogado Jorge Monastersky, especialista en obesidad.
"Hay mucho lobby por parte de las empresas para que no se reconozca esta enfermedad porque los medicamentos son muy caros. Más allá del costo de las operaciones, no quieren pagar los descuentos que corresponden. Pero tanto la sociedad como los jueces están tomando conciencia y cada vez tenemos más dictámenes favorables. Los criterios están cambiando", asegura.
Es indiscutible que el acceso a la salud es un derecho de todos. Pero los médicos también miran el tema desde otro lugar. "No todos los obesos mórbidos pueden someterse a estos procedimientos", dice Rudolf Buxhoeveden, especialista en cirugía de esófago, estómago y duodeno del Alemán. "La evaluación de un grupo interdisciplinario es fundamental para definir si un paciente es candidato a cirugía y cuál técnica es mejor para él", agrega.
"Hay varios aspectos a tener en cuenta: el paciente debe haber fracasado en diferentes dietas, debe tener enfermedades asociadas y debe estar dispuesto a cambiar hábitos alimentarios y pautas de comportamiento. No hay magia: después de la operación sigue el esfuerzo. Y un psiquiatra debe evaluar si el paciente está apto para sostener el posoperatorio. Si el especialista nos dice que no lo va a poder cumplir no lo operamos", asegura el doctor Luis Chiappetta, del Argerich, donde ya operaron a 180 personas y ya tienen turnos dados hasta fines de este año.
"El éxito o fracaso depende del paciente"
Se habla de "intervención exitosa" cuando el paciente logra perder más del 50% de su exceso de peso en 12 o 18 meses. "Normalmente bajan alrededor del 80%. Si la indicación de la cirugía fue adecuada y el paciente se compromete con el tratamiento posterior, el éxito supera el 90%", dice el doctor Luis Chiappetta.
Para el doctor Axel Beskow, especialista del Hospital Italiano, la evaluación de los resultados tiene criterios claros para los médicos, pero, en el caso de los pacientes, varía según las expectativas preoperatorias. "Por eso es fundamental aclarar antes qué objetivos tiene el paciente y qué posibilidades reales hay de lograrlos. Un varón de 50 años, que pesa 160 kg, es diabético, hipertenso y con hipercolesterolemia no debería pretender llegar a 75 kilos como a los 25 años. Su objetivo debería ser corregir sus problemas de salud asociados. A veces, lo que nosotros consideramos insuficiente es un éxito para los pacientes".
Hay varias cirugías para tratar la obesidad. "Mezclar todo lleva a idealizar alguno de los procedimientos y a caer en frustraciones. Básicamente, existen dos tipos de cirugías: las restrictivas (el cinturón gástrico o la banda gástrica ajustable), que sólo limita la cantidad de alimento que se puede ingerir; y las mixtas (restrictivas y malabsortivas), que limitan la cantidad de alimento y disminuyen la absorción de nutrientes salteando parte del intestino delgado. El principal exponente de este grupo es el by-pass gástrico", explica el cirujano Rudolf Baron Buxhoeveden.
"Los resultados promedio no son iguales para todos los procedimientos. Según las estadísticas, los pacientes sometidos a banding gástrico perderán a largo plazo alrededor del 50% de su exceso de peso, y quienes se hagan un by-pass gástrico, perderán entre el 70 y el 80%", dice Beskow. "La banda gástrica es más difícil en cuanto al seguimiento. El éxito o fracaso depende mucho del paciente, no sólo de la cirugía", coincide Buxhoeveden. "También las complicaciones difieren en tipo, gravedad y frecuencia según la técnica, incluyendo a la mortalidad posoperatoria, que es menor al 0,3% para el banding gástrico, e inferior al 1% para el by-pass gástrico laparoscópico", dice Beskow.
Famosos, al quirófano
Maradona no fue el único que popularizó estas operaciones. María Marta Serra Lima, Alfredo Casero y Blanca Curi también se sometieron a este tipo de intervenciones. "A mí me fue bien, pero es muy personal. A otros no les resultó. Cada persona debe manejarlo con su médico", dijo Casero a Clarín. Una experiencia diferente tuvo Daniel "La Tota" Santillán, a quien —en el marco del programa Transformaciones— le practicaron un cinturón gástrico. "Fue una pesadilla. Me lo hice sacar enseguida porque mi cuerpo no lo toleró. Sentía unos dolores estomacales terribles, pensé que me moría de verdad", contó.
Argumentos
Diana Baccaro
dbaccaro@clarin.com
La Organización Mundial de la Salud ya definió a la obesidad como la enfermedad epidémica no transmisible más grande del mundo. Los jueces tienen en cuenta ese argumento cuando obligan a las obras sociales, prepagas o incluso al Estado a cubrir los gastos de las cirugías de pacientes obesos. También priorizan el derecho a la salud, que está garantizado en la Constitución Nacional, como el derecho a la vida y la igualdad. La falta de plata —indican fallos sobre el tema— no puede limitar el acceso de los obesos a tratar su enfermedad. Estos argumentos, sin embargo, no alcanzan aún para que en el país la obesidad sea reconocida como enfermedad dentro del Plan Médico Obligatorio.
"Quiero vivir mejor"
Walter Gullielmi tiene 30 años, es casado y tiene dos hijos. Llegó a pesar 203 kilos (hoy anda por los 190), y desde hace una década protagoniza una batalla perdida contra sus problemas de obesidad. "Probé dietas, ejercicios, terapias, hice de todo. Estoy enfermo y necesito ayuda. La gordura me trae problemas de salud, tengo presión alta, estoy al límite de la diabetes, me siento cada vez peor y estoy dispuesto a hacer lo que sea para curarme", asegura. Su esperanza se estrella con un límite: su billetera, en primer lugar, y la decisión de su obra social y de su prepaga de negarle la cobertura de su operación. "Hace doce años que trabajo en una empresa gráfica, estoy en blanco, tengo cobertura médica, pero para ellos no estoy enfermo. Tanto Galeno como la Obra Social del Personal de Aeronavegación de Entes Privados se niegan a pagar la operación", cuenta Walter, quien presentó un amparo y está esperando su resolución. "Necesito operarme, quiero que mis hijos tengan padre por mucho tiempo. Les ruego a los jueces que me den la oportunidad de vivir mejor".
"La Justicia me escuchó"
Liliana Galán (35) está feliz y lo demuestra cuando repite que ahora podrá vivir "sin discriminaciones" y cuando menciona que se alejará del riesgo de algunas enfermedades derivadas de su gordura, algunas de las cuales ya comienzan a insinuarse. Acaba de ganarle una pulseada legal a la Obra Social de Empleados Públicos de Mendoza. La Suprema Corte de Justicia de la provincia dispuso que le pague íntegramente una cirugía bariátrica.
Liliana pesa 110 kilos —está a dieta desde hace tiempo— y padece de una obesidad mórbida. "Quiero llegar a los 61 kilos", dice. "Esperaba esta decisión judicial con mucha fe porque tengo derecho a una atención dignificante de mi salud", dice esta mujer soltera, docente de una escuela primaria.
Uno de sus abogados, Jorge Caloiro, señaló: "Este fallo es importante porque no sólo resuelve un caso de obesidad mórbida a favor de una mujer sin recursos para afrontar una operación, sino que es la primera vez que un tribunal superior del país adopta una decisión así".