Estos resultados se añaden a la ya existente evidencia que sugiere que las mujeres mayores que tienen una masa ósea baja tienen un riesgo menor de contraer cáncer de mama.
El presente estudio fue conducido por el doctor Joseph M. Zmuda y sus colegas del departamento de epidemiología de la Universidad de Pittsburgh, Pensilvania.
La densidad de los huesos puede ser un indicador fiable de la respuesta del cuerpo a los estrógenos, a la hora de ver si las mujeres con alta densidad ósea son fisiológicamente más sensibles ante los efectos de la hormona que las mujeres con baja densidad ósea. Debido a que los estrógenos han sido relacionados con el riesgo de cáncer de mama, el equipo de Zmuda investigó si sería posible a predecir el cáncer de mama en mujeres mayores con la ayuda de la densidad ósea.
Los investigadores llevaron a cabo tests de densidad en los huesos de la muñeca, del brazo y del talón en 8.905 mujeres blancas de 65 años y mayores y después siguieron su incidencia de cáncer de mama durante más de 6 años. Durante ese período de tiempo, 315 de las participantes en el estudio desarrollaron cáncer de mama.
Los investigadores encontraron que el riesgo para las mujeres con la densidad ósea más elevada era 2.7 veces más alto. Además, los resultados del estudio indican que las mujeres que desarrollaron cáncer de mama tenían más probabilidades de tener un estado más avanzado de la enfermedad en el diagnóstico.
La densidad ósea podría ser un indicador de los niveles de estrógenos de una mujer a lo largo de su vida. Los estrógenos juegan un papel en el riesgo de cáncer de mama porque las mujeres que menstrúan a una edad temprana, tienen una menopausia tardía o no tienen hijos están más expuestas a la hormona, y por lo tanto tienen mayor riesgo de contraer cáncer.