Medical News

/ Published on December 4, 2006

Ajedrez

Cuatro procesadores contra un cerebro

Deep Fritz puede calcular 10 millones de movimientos en un segundo. En el mismo tiempo, Kramnik puede pensar como mucho en dos.

LUZ FERNÁNDEZ  -  Madrid

Estos días, la humanidad se está jugando parte de su orgullo en Bonn. El reto mundial de ajedrez 2006, que se celebra hasta el próximo 5 de diciembre, enfrenta a Vladamir Kramnik, recién coronado campeón del mundo, contra Deep Fritz, un programa desarrollado por la compañía Chessbase, que ya ha batido al propio Kasparov e incluso a Deep Blue, el primer ordenador que se impuso a un número uno del ajedrez. Este campeonato es algo más que ajedrez pues pone a prueba la inteligencia del cerebro humano contra la fría y enorme capacidad de cálculo de un programa informático. Deep Fritz funciona en un servidor con cuatro procesadores que suman un rendimiento de 3 Gigaherzios, cuenta con una memoria de 4 Gigabytes , y una caché en la memoria del procesador de otros de 4 Megabytes.

Con sus cuatros procesadores, Fritz calcula entre 8 y 10 millones de posiciones en un segundo, cuando al otro lado del tablero en ese mismo segundo, a Kramnik le da tiempo a pensar en uno o dos movimientos.

“Para compensar, Kramnik tiene un millón de procesadores en la cabeza”, bromea Rainer Woisin, gerente de Chessbase, la empresa del responsable del desarrollo de Deep Fritz, quien es consciente que la verdadera inteligencia de un maestro de ajedrez está en algo más que una calculadora mental.

De hecho, Deep Fritz también tiene un fuerte lado humano. El programa no sería nadie sin el equipo técnico que le acompaña en todas las partidas. Uno de los programadores que lo desarrolló, Mathias Feist, es el encargado de mover las fichas puesto que Deep Fritz es capaz de interpretar el último movimiento gracias a un tablero electrónico, de analizarlo, y de dar la respuesta que cree más acertada, pero aún no tiene un brazo articulado.

Otra de las debilidades de Deep Fritz es que, como todos los ordenadores, también se queda “colgado”, y entonces debe ser reiniciado, lo que cuenta como tiempo perdido para Fritz.

A pesar de sus flaquezas Deep Fritz es un duro rival. Desde que en 1991, Frans Morsch y Mathias Feist lo desarrollaran, este programa ha dejado en evidencia a algunas de las principales figuras del mundo del ajedrez.

La fama le llegó en 1994, cuando Fritz acabó protagonizando la final de uno de los primeros duelos hombre-máquina contra el reputado Garry Kasparov, quien acabó imponiéndose al programa informático, pero de manera muy ajustada.

Victoria ante Kasparov Kasparov quiso resarcirse y demostrar que podía ganar a un ordenador cómodamente por lo que aceptó la invitación de canal de televisión ZDF para jugar una partida en directo contra Fritz. En un descuido final, Fritz acabó derrotándole estrepitosamente. Kasparov perdió la partida y los nervios, tanto que el presentador tuvo que intervenir ante el visible enfado del ruso.

Al año siguiente, Deep Fritz marcó otro de sus hitos, al imponerse en un campeonato de mundial de ordenadores celebrado en Hong Kong, al mismísimo Deep Blue, el ordenador de ajedrez más conocido del mundo. La gran diferencia es que Fritz cabía en un disquete y ganó el campeonato funcionando en un ordenador muy básico, un PC 386.

Desde entonces, Fritz tiene un largo historial de victorias, pero aún no ha logrado vencer a Kramnik. Ambos campeones ya se vieron las caras en 2002. Fue el duelo Hombre-Máquina con más expectación desde el enfretamiento Kasparov- Deep Blue, pero esta vez Kramnik estaba entrenado para competir con un ordenador.

Pero Fritz, que ya se llamaba Deep Fritz, también había evolucionado. El programa almacenaba un largo historial de partidas y además se le incluye la capacidad de funcionar con varios procesadores en paralelo. A pesar de todo, el duelo terminó en empate. Al año siguiente, en Nueva York, Fritz y Kramnik también terminaron en tablas.

El campeonato que se celebra en Bonn, y que se transmite en directo desde ELPAIS.com, es la oportunidad definitiva para demostrar quién es el mejor. Pero si finalmente, Deep Fritz acaba derrotando a Vladimir Kramnik sería muy injusto decir que la máquina se ha impuesto al hombre porque después de todo detrás de de Deep Fritz, hay un equipo humano que lleva más de 15 años trabajando en su desarrollo.

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En La Jornada

Me queda claro que la máquina es la favorita, admitió el ruso

Kramnik, la esperanza humana frente a la inteligencia artificial

Para los especialistas lo más probable es que Kramnik pierda ante el prodigio electrónico Foto: Eva Usi Bonn, 2 de diciembre. Este domingo en Bonn podría decidirse la supremacía de la máquina frente al ser humano. En el desafío mundial de ajedrez 2006 que enfrenta hasta el 5 de diciembre al campeón mundial Vladimir Kramnik y al ordenador gigante Deep Fritz, el jugador ruso es la última esperanza del género humano capaz de vencer a la inteligencia artificial.

Que una computadora jugara una partida de ajedrez era una utopía hace 50 años, cuando la informática daba sus primeros pasos, y más aún que pudiera ganarla. Ahora es considerado un milagro que el cerebro humano pueda medirse con un monstruo electrónico programado especialmente para jugar y ganar.

Expertos coinciden en que la superioridad de la inteligencia humana frente a la artificial tiene los días contados. "A más tardar dentro de tres o cuatro años tendremos un software superior a la inteligencia humana, una nueva versión de Deep Fritz", dice Ma-ttias Wüllenweber, uno de los padres del ajedrecista de silicio, en conversación con La Jornada.

Como estudiante de física en la Universidad de Bonn, Wüllenweber desarrolló en 1985 la primera base de datos de ajedrez para la computadora Atari ST, proceso que acompañó el entonces campeón mundial Gary Kasparov. Posteriormente Wüllenweber fundó la empresa Chessbase que creó a Deep Fritz en 1991.

El programa de ajedrez de Frans Morsch y Mathias Feist saltó a la fama en 1994, cuando se enfrentó al legendario Kasparov, quien acabó imponiéndose, aunque con una ajustada victoria. Al año siguiente la máquina derrotó a Kasparov y se impuso después al temible Deep Blue, entonces campeón mundial electrónico del ajedrez.

Contrincante invisible

"Me queda claro que la máquina es la favorita", dijo Kramnik al iniciar el duelo de seis partidos. Deep Fritz, capaz de evaluar hasta 10 millones de posiciones por segundo, es el contrincante invisible, intangible y sin cara del que todo mundo habla. Su único rasgo humano es la mano de Feist, uno de sus creadores, que interpreta los pensamientos de la máquina y mueve las fichas del tablero. El gigante de silicio cuenta con un servidor con cuatro procesadores de rendimiento de tres gigaherzios, que le permiten gran velocidad de cálculo y capacidad táctica. Su memoria de cuatro gigabytes guarda una base de datos consistente de 3.2 millones de partidas.

Para Kramnik, el ajedrez es un arte. Por su cálculo puro y fina estrategia de largo plazo es considerado el único capaz de derrotar a Deep Fritz. "Los seres humanos piensan en patrones, tienen un repertorio de experiencias del que pueden echar mano, tienen intuición, mientras las computadoras piensan de manera concreta. Evalúan posibles movidas muy rápido y calculan con números si están en posición de ventaja o desventaja", explica Wüllenweber.

Exitosa carrera

El niño prodigio ruso comenzó a jugar a los seis años y a los 12 era considerado un genio en su natal Moscú. Su triunfo sobre Gary Kasparov en Londres en el 2000 lo coronó campeón mundial. El año pasado Kramnik enfermó de artritis reumatoide, lo cual lo obligó a retirarse del circo de los torneos. La pausa le hizo bien. En las Olimpiadas de Turín obtuvo el mejor resultado entre mil participantes, que después remató con su triunfo sobre el búlgaro Veselin Topalov en el Campeonato Mundial de Ajedrez, en Dortmund, Alemania, para hacerse del título de campeón en todas las clases.

El oscuro auditorio del Museo de Arte de Bonn, donde el viernes se jugó la cuarta partida, fue escenario de un reñido duelo de casi seis horas dominado por la computadora, seguido por un ejército de aficionados de todas las edades. La ardua y silenciosa faena fue declarada tablas en el movimiento 52 que terminó con un alfil contra caballo y tres peones blancos y negros. El cerebro electrónico defendió su ventaja sobre Kramnik cerrando con 2.5 ­1.5 puntos. Aunque en las partidas anteriores el jugador ruso mostró su dominio y tuvo oportunidades de triunfo, un error de principiante cometido durante la segunda partida confirmó la falibilidad humana.

El campeón de carne y hueso ignoró una simple amenaza de mate de la máquina. Seguro del triunfo, Kramnik movió su dama negra de la posición a7 a e3, con lo que creía obligar a su contrincante a mover la suya. Kramnik se levantó, tomó su taza de café y se puso a pasear ensimismado. Pero la dama blanca tenía una vía abierta con la que amenazó con un mate relámpago al rey negro. El ruso quedó pasmado.

"Un error así nunca me había ocurrido en mi carrera", dijo el jugador de 31 años, visiblemente consternado. Ese garrafal yerro costó al campeón ruso la recompensa de un millón de dólares, a la que se haría acreedor si salía triunfador en todas las partidas. De ganar ahora sólo podrá aspirar a la mitad.

Nulas posibilidades de victoria

Antes del duelo, Kramnik pudo entrenarse durante dos semanas con una copia de Deep Fritz para conocer mejor el programa.

"Es muy emocionante, aunque ha faltado algo de espectacular porque Kramnik está muy bien preparado ante Deep Fritz", afirma el físico Frank Seyl, aficionado del ajedrez que se ha tomado vacaciones para seguir el torneo.

Entre los especialistas reina la convicción de que las posibilidades de Kramnik de vencer a Deep Fritz son prácticamente nulas. "A lo mucho logrará un empate, pero lo más probable es que pierda", afirma Seyl. En Alemania el primer club de ajedrez fue fundado en 1847 en Berlín, al que se suman ahora cientos de organizaciones de aficionados en todo el país. El llamado deporte mental es tan popular en Alemania como en Rusia, aunque algunos se quejan de que aquí faltan jugadores punta, de no ser por el temible campeón de silicio.

Este domingo nuevamente estará en juego el honor del hombre frente a la máquina. El partido comenzará a las 8 horas, tiempo de México, y será seguido por millones de aficionados en Internet:

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