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Publicado el 13 de octubre de 2026

Una señal genética

¿Cuánto pesa la grasa corporal en las muertes por infección?

En 126.491 adultos mexicanos, una mayor adiposidad se asoció con desenlaces fatales por sepsis y cuadros urinarios o gastrointestinales. El hallazgo lleva la discusión más allá de las enfermedades respiratorias.

Autor/a: Lukman Lawal, Eirini Trichia , Jesus Alegre-Díaz , et al.

Fuente: Int J Epidemiol. 2026;55(5):dyag197 Adiposity and infection-related mortality: Mendelian randomization study of 126 000 Mexican adults

La obesidad suele asociarse con diabetes y enfermedad cardiovascular, pero su relación con las infecciones graves recibe menos atención. Una investigación realizada en México encontró que una mayor adiposidad predicha genéticamente se vinculó con más muertes por causas infecciosas, incluso al analizar distintos tipos de infección.

Una cohorte mexicana de gran tamaño

El estudio incluyó a 126.491 participantes del Estudio Prospectivo de la Ciudad de México. Durante una mediana de 20 años de seguimiento, se registraron 2.592 muertes atribuidas a infecciones entre los 35 y los 74 años. De ellas, 1.641 correspondieron a causas respiratorias, el grupo más numeroso.

Se evaluaron el índice de masa corporal, el porcentaje de grasa y los perímetros de cintura y cadera. Además de estudiar las medidas registradas en los participantes, se utilizaron variantes genéticas asociadas con esos rasgos para estimar el efecto de una mayor adiposidad a lo largo de la vida. Este método, denominado aleatorización mendeliana, busca reducir algunos sesgos de los estudios observacionales, aunque depende de supuestos necesarios para sostener una interpretación causal.

La señal apareció en varias infecciones

El porcentaje de grasa corporal predicho genéticamente mostró la asociación más marcada: por cada aumento de una desviación estándar, el cociente de riesgo de muerte por infección fue de 2,54 (intervalo de confianza del 95 %: 1,91 a 3,38). La señal también se observó para el índice de masa corporal y la circunferencia de cintura. Estas estimaciones reflejan una predisposición genética a mayor adiposidad durante la vida; no equivalen al riesgo de un paciente que hoy aumenta de peso.

Las asociaciones siguieron una dirección similar en los seis grupos examinados: infecciones respiratorias, urinarias y gastrointestinales; sepsis; infecciones de piel, hueso y tejido conectivo; y otras causas infecciosas. Al ajustar simultáneamente distintas medidas corporales, algunas asociaciones se debilitaron, lo que sugiere que parte de la información que aportan esos indicadores se superpone.

El desglose incluyó 227 defunciones por infecciones urinarias, 226 por gastrointestinales, 197 por sepsis y 126 por infecciones de piel, hueso o tejido conectivo. Aunque los resultados fueron compatibles entre categorías, las estimaciones de cada subtipo deben leerse teniendo en cuenta su menor número de eventos.

Qué aporta a la práctica

Los resultados invitan a considerar la adiposidad también al evaluar la vulnerabilidad general a infecciones graves. La amplitud de la cohorte, el seguimiento prolongado y el análisis genético refuerzan el hallazgo en una población latinoamericana poco representada en la investigación biomédica.

El estudio no probó que bajar de peso reduzca la mortalidad infecciosa, ni elaboró una escala para estimar el riesgo durante una infección aguda. Tampoco permite atribuir el resultado a un mecanismo inmunológico concreto. Su aporte principal es ampliar el mapa de posibles consecuencias de la adiposidad y abrir una línea de investigación relevante para la prevención.