Noticias médicas

Publicado el 8 de octubre de 2026

Llamado de OPS

¿Cuáles son las barreras para lograr los objetivos 2030 de lactancia materna?

La organización llama a proteger lo que sigue describiendo como “una de las intervenciones más eficaces para proteger la salud y el desarrollo de niños y niñas”.

Autor/a: Claudia Nicolini

Fuente: IntraMed

Generar conciencia sobre enfermedades o tratamientos es clave y debe ser una acción sostenida que no se limite a comunicar cuestiones urgentes en las efemérides. En ese sentido, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) aprovechó la semana de la lactancia materna para hacer una advertencia. Esa conmemoración tenía como lema “Lactancia materna para un comienzo sostenible en la vida: fortalecer lo que funciona". Lo que sostenemos es que esa acción debe seguir ejerciéndose desde los Estados, las instituciones y los comunicadores todos los días del año. Importa aclarar un punto: disponer de leches de fórmula es muy importante; sin ellas, madres que no pueden amamantar (o incluso que deciden no hacerlo) se verían en serias dificultades. El problema no es la leche; es la publicidad. Y aquí vamos a adelantarnos: desde 1981 está vigente, aprobado en la Asamblea Mundial de la Salud, el Código Internacional de Comercialización de Sucedáneos de la Leche Materna; su objetivo es garantizar que la elección de la nutrición de los lactantes se base en información objetiva y no en los mensajes de la publicidad comercial. Dicho esto, vamos a analizar un poco (sobre la base de los datos disponibles) cómo es la realidad en algunos países de América Latina.

LATAM, en términos generales

Según el informe, menos de la mitad de los bebés (concretamente el 43%) reciben lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses de vida en América Latina y el Caribe, lejos de la meta global del 60% establecida para 2030. Y esta brecha –resalta– “responde a múltiples factores, entre ellos un entorno digital cada vez más sofisticado que puede influir en las decisiones de alimentación infantil. Muchas de estas estrategias operan de manera poco visible para los usuarios. Las empresas utilizan cada vez más herramientas digitales para dirigir contenidos específicos a mujeres embarazadas, madres recientes y otros cuidadores mediante promociones en redes sociales, recomendaciones de influencers y publicidad integrada en plataformas digitales”, agrega el texto. Más específica y contundentemente, Vanessa García Larsen, jefa de la Unidad de Factores de Riesgo de la OPS, profundiza la idea: “En la era digital, proteger la lactancia materna también significa proteger a las familias de prácticas comerciales que pueden influir en sus decisiones".

Y, como señalamos al principio, esto ocurre a pesar de que existen regulaciones muy específicas. No solo está vigente el Código: el 27 de mayo de 2025, 78.ª Asamblea Mundial de la Salud –ya teniendo en cuenta la revolución tecnológica de los últimos tiempos–, aprobó la Resolución WHA78.18, que analiza e incluye en las disposiciones del Código el marketing en redes sociales, en productos de creadores de contenido e influencers, y en otras plataformas digitales.

¿Cómo responder a esta situación? Según los expertos de OPS, urge actualizar las leyes para incluir el marketing digital, fortalecer mecanismos de vigilancia del cumplimiento, utilizar nuevas tecnologías para detectar infracciones y aumentar la cooperación regional frente a una publicidad que cruza fronteras, además de aumentar el control de la transparencia de la publicidad dirigida. Pero eso solo no alcanzará: destacan también que la protección respecto del marketing debe complementarse “con servicios de apoyo a la lactancia, consejería para las familias, y políticas que permitan a las mujeres amamantar durante el tiempo recomendado. Estas medidas forman parte de las intervenciones más eficaces para promover, proteger y apoyar la lactancia materna.”, señala la OPS en el llamado de agosto.

Los diagnósticos están; muchas herramientas, también. Pero, ¿qué pasa, en detalle, de los límites de cada país hacia adentro? Vamos a intentar esquematizar la situación de algunos de ellos, pero con salvedades: la disponibilidad de datos oficiales no permite comparaciones…  Lo que sí podemos contar desde ya es que, de los países que relevaremos, Perú es el único que supera el objetivo 2030 (al menos 60 % de lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses); de hecho, lleva haciéndolo cada vez mejor…  Y, aunque no nos cabe en este informe, el otro país de Sudamérica que no solo lo ha logrado sino que ocupa el primer lugar de América Latina en la práctica de lactancia materna exclusiva, es Bolivia.

México

Tiene los datos más completos y recientes (2025), provenientes de la edición 2021 -2023 de Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT), un estudio estadístico oficial realizado por el Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) y la Secretaría de Salud Federal. Y la verdad es que los datos son, prima facie, preocupantes. Según sintetiza una nota de prensa de la Secretaría de Salud, solo el 34,2 % de los bebés menores de 6 meses reciben lactancia materna exclusiva (o sea apenas un poquito más de la mitad del objetivo que, recordemos, es de al menos el 60 %). Como complemento, otro informe, esta vez de UNICEF México, destaca una serie de brechas que muestran que la situación no es homogénea; algunos ejemplos:

-Un 20,5 % de las mujeres sin escolaridad pueden sostener la lactancia, frente a un 45,5 % con secundaria terminada

-Un 27,2 % de las que viven en zonas rurales, contra el 37,1% de las zonas urbanas

-Un 14,3 % de las que tienen empleo remunerado, frente a un 40.6% de las que no tienen empleo remunerado 

Pero limitarse a estos datos brindaría información sesgada, porque, aunque en números absolutos ese 34,2 % es bajo, no solo respecto del objetivo 2030 sino incluso respecto del promedio de LATAM, lo cierto es que ha sido un logro.  Un profuindo estudio publicado en el instituto INSP publicado en 2030 y que evaluaba la situación nutricional mexicana de “los últimos 120 años”  muestra que, entre 2006 y 2012, la situación se había deteriorado mucho (había bajado de 22,3 a 14,4 %). En 2018 se logró llegar al 28,6 %; en 2022, al 33 %, y entre 2022 y 2023, a ese  —dicho ahora, solo aparentemente “pobre”— actual 34,2 %.  Y el trabajo en pos del objetivo sigue.

Por un lado, desde el 5 de agosto de 2025 funciona, de la mano de UNICEF México, del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) y de un grupo multisectorial de gobierno y sociedad civil, la plataforma Código Lactancia, “una herramienta tecnológica innovadora, apoyada en el uso de la inteligencia artificial, que contribuirá significativamente a detectar y sancionar las infracciones al Código Internacional para la Comercialización de Sucedáneos de la Leche Materna, las resoluciones de la Asamblea Mundial de la Salud y la legislación nacional relativa a la protección de la lactancia materna y de una alimentación complementaria saludable”, según describe el sitio de la plataforma. Esto permitió, por ejemplo -informa UNICEF México- que un monitoreo realizado entre abril de 2025 y enero de 2026 documentara “más de 1.000 presuntas infracciones al Código Internacional de Comercialización de Sucedáneos de la Leche Materna en plataformas digitales (publicidad directa y encubierta; afirmaciones nutricionales o de salud sin respaldo; contenidos que idealizan las fórmulas, y/o contacto directo de empresas con las familias mediante clubes, líneas de atención y contenidos de crianza patrocinados)”.

Y en este contexto, la nota que citamos en el primer párrafo de este apartado, destaca que:

•    El 98 % de los puntos de venta promociona los sucedáneos, muchas veces apelando a afirmaciones nutricionales no reguladas.

•    El 84,4 % de las mujeres encuestadas estuvieron expuestas a este tipo de publicidad.

•    Un 18,8 % del personal de salud reportó haber sido contactado por empresas para promover fórmulas infantiles.

•    El 94 % de madres y padres con acceso a internet reportó haber visto publicidad de estos productos, lo que se asoció con menor posibilidad de lactancia materna exclusiva.

Colombia

En este caso los datos más recientes provienen de la Encuesta Nacional de Situación Nutricional de 2015, a pesar de lo cual se logra información interesante, porque sí hay fuentes para ver lo que ocurrió en ese tiempo: series históricas publicadas por el Ministerio de Salud en 2022 muestran que entre, 1995 y 2005, habían pasado del 11,4 % al 46,91 % los niños y las niñas menores de seis meses que recibieron lactancia materna exclusiva; pero esa cobertura bajó a 42,8 % en 2010, y a 36,1 % en 2015. A la hora de evaluar por qué, queda claro que no puede atribuirse a una única causa. Documentos oficiales del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) y del Ministerio de Salud y Protección Social identifican, entre las principales barreras, factores sociales y laborales, como la incorporación de las mujeres al mercado de trabajo, además de creencias y datos erróneos sobre la capacidad de amamantar y las necesidades del bebé. Pero además, y aunque no haya evidencia que permita atribuir específicamente a estas prácticas el descenso registrado, ambos advierten sobre la influencia de las estrategias de promoción de los sucedáneos de leche materna en las decisiones de las familias, y resaltan que esas estrategias van desde la publicidad, y la distribución de muestras y regalos, hasta acciones dirigidas a profesionales de la salud y la promoción en espacios virtuales.

Perú

Aquí tenemos datos nacionales sólidos y recientes, además de la sorpresa anunciada. Según los resultados de la Encuesta Demográfica y de Salud Familiar (ENDES) 2025, investigación continua del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) para recopilar datos oficiales sobre salud materna e infantil, fecundidad y mortalidad, el 71,1 % de los niños menores de seis meses recibieron lactancia materna exclusiva. Ello implica un crecimiento de 3,7 puntos porcentuales respecto del año anterior (67,4 %), que ya superaba el objetivo 2030. De hecho, lleva haciéndolo varios años. Y, a diferencia de lo que ocurre con otros indicadores de salud, donde la pobreza empeora los resultados, las tasas más altas de lactancia exclusiva se registran en las zonas rurales, en poblaciones originarias y en los sectores de menores recursos económicos. Dicho con números: la ENDES 2025 registró que la lactancia llegó al 82,1 % en el quintil inferior de bienestar, frente al 49,3 % en el superior; y al 80,3 % en el área rural frente a 67,8 % en la urbana. Una pregunta importante sería ¿qué pasa aquí con la preocupación de OPS respecto de la promoción?

No podemos responder con certezas, aunque una posible explicación podría (y el condicional es “la clave”) estar en las diferencias de exposición a canales de comercialización de sucedáneos, especialmente a los digitales: el acceso a internet es considerablemente menor en las zonas rurales y entre los sectores de menores ingresos. Pero es fundamental tener en cuenta que, como destaca una investigación realizada en hogares periurbanos peruanos, la promoción de fórmulas también puede llegar a través de los servicios de salud, los comercios y otros canales (lo que, cabe recordar, también está prohibido por el Código), y no existe evidencia peruana que permita atribuir el gradiente socioeconómico de la lactancia a una menor exposición al marketing digital. 

Chile

En este caso la complejidad del análisis viene por otro lado: los datos del Ministerio de Salud son muy actuales (más precisamente, del 5 de agosto pasado), pero la fuente es más restringida: no se trata de una encuesta nacional de hogares como la ENSANUT mexicana o la ENDES peruana. Es un indicador elaborado a partir del seguimiento solo de niños nacidos en hospitales públicos. Aclarado el punto, este es, en cifras, el panorama: el 73 % de los niños recibe lactancia materna al nacer, pero la cifra va cayendo: baja al 63 % al mes del nacimiento; a un 59 % a los tres meses, y a un 56 % a los seis. La nota señala que “la cifra preocupa a las autoridades, entre otras cosas, porque hay coincidencia entre los expertos en los beneficios que tiene la alimentación exclusiva con leche materna tanto para la madre como para el niño.” Pero no se expresa respecto de las causas de esa caída; y por supuesto, tampoco indica qué sucede con los niños no nacidos en los hospitales públicos. 

Sí encontramos el paper Monitoreo al Código Internacional de Comercialización de Sucedáneos de la Leche Materna en Santiago, Chile, publicado en junio de 2022, y, aclaran los autores, financiado por OPS/OMS, que quizás –solo quizás– dé algunas pistas antes de terminar este informe, pero incluso así, serán pistas pobres: el relevamiento se realizó solo en la ciudad de Santiago. El objetivo del trabajo era monitorear, precisamente, el cumplimiento del Código, para lo cual  aplicaron los protocolos de la OMS en Centros de Salud Familiar (CESFAM) y maternidades: entrevistaron a 451 madres y a 164 profesionales de la salud. Pero además chequearon la publicidad de sucedáneos de leche materna (SLM) y las posibles violaciones al Código, tanto en medios de comunicación como en comercios (se incluyó un monitoreo en terreno que abarcó 70 pequeños y 10 grandes establecimientos), como en el etiquetado de los productos.  Y encontraron datos como estos:

·         La publicidad de fórmulas llegó a más del 80 % de las madres y dejó una huella importante: el 52 % de las madres con bebés menores de 6 meses y el 71% de quienes tienen niños mayores recibieron recomendaciones directas para usar estos productos. Además, algunas familias recibieron muestras gratis o cupones de descuento.

·         Las marcas comerciales mantuvieron contacto muy estrecho con los equipos de salud: visitaron al 40 % de los profesionales en CESFAM y al 75 % en las maternidades.

·         La estrategia de difusión se concentró con fuerza en internet, hallaron 59 publicidades en 27 sitios web, en contraposición con solo dos anuncios en televisión.

·         Las grandes tiendas fueron los espacios donde más se vulneró la normativa; principalmente ofrecen descuentos (70 %) y ubican los productos en lugares muy destacados (26,5 %) para llamar la atención de los compradores.