Noticias médicas

Publicado el 7 de febrero de 2006

Organizado por Fundación Roemmers.

Crece la esperanza de sumar donantes.

Un encuentro con expertos.

 En el Simposio Internacional sobre Procuración y Transplante de Organos que organizó al Fundación Roemmers de Buenos Aires, la doctora María del Carmen Bacqué, presidente del Instituto Nacional Central Unico Coordinador de Ablación e Implante (INCUCAI), ofreció un estado de situación sobre la procuración y donación de órganos y tejidos en la Argentina.

"Desde 1993 se ha logrado un gran impulso a la actividad de la procuración, aunque aún falta un largo camino por recorrer", dijo Bacqué quien comenzó su exposición con una breve historia de los transplantes en el país.

"En 1920 se hizo el primer transplante de tejidos y en el año `57, el primer transplante renal", informó. "Durante los ´70 -continuó- tuvo lugar la generación de una marco legal a través de la Ley 21.541 y en los ´80, con la participación inestimable del doctor René Favaloro (presente en la sala), alcanzaron un gran impulso los transplantes de órganos sólidos no renales y cardíacos".

El recorrido cronológico de la funcionaria concluyó con la mención del primer transplante de páncreas logrado en la Argentina, durante 1993 y con un presente auspicioso, ya que fue en el 2000 cuando se produjo el primer transplante de intestinos.


Estadísticas

Las estadísticas actuales sobre la donación de órganos muestran un mapa de situación con mejorías marcadas, pero que aún no son suficientes ni permiten hablar de un escenario propicio. Por ejemplo: uno de cada tres transplantados renales lo son gracias al hecho de tener un hermano, tío, padre o abuelo que decide donar su riñón. Por otro lado, el tiempo de espera de un órgano de esta clase es de cinco años, lo que para algunos significa demasiado tiempo: de cada diez pacientes que esperan un corazón o un hígado, tres mueren durante los años de espera.

Según un estudio llevado a cabo por la consultora D´Alessio Harris, el 53 por ciento de los argentinos que no donan sus órganos lo hacen por miedo, mientras que el 30 lo hace por desinformación, el 14 por cuestiones sentimentales y el 3 por ciento por motivos religiosos.

Hay un dato central en cuanto a la donación de órganos: le educación de la población y la concientización. Para eso, el INCUCAI puso en marcha algunos proyectos, de los cuales el más relevante ya tomó vida y se llevó a cabo durante las últimas elecciones municipales, cuando a cada votante, en el exacto momento antes de sufragar, se le extendió un documento donde podía manifestar la voluntad de donar sus órganos. El resultado fue que en un día se alcanzó la cantidad de actas de donación que el INCUCAI consigue en un año y 122.000 personas se convirtieron en potenciales donantes.

Según la entidad, la concientización de la gente ha mostrado un ritmo creciente. Como plus para este escenario, la negativa familiar a la donación en el momento del fallecimiento se ha reducido un 26 por ciento en el mismo período de tiempo.