Puntos de vista

Publicado el 10 de enero de 2006

Nuevos desafíos

Comunicar en público, ¿un nuevo reto para el médico?

Una vez finalizada la etapa formativa, han conseguido un merecido puesto de trabajo, cuando se les plantea un nuevo reto: comunicar bien, tanto con sus pacientes como en sus intervenciones públicas.

Autor/a: Núria Vilamitjana

Los escenarios profesionales están cambiando y como consecuencia de ello, el médico tiene que adaptarse. Una correcta exposición de un caso por parte del/la profesional en una sesión clínica va cobrando mayor protagonismo entre ellos, no sólo en los hospitales, si no también en la mayoría de los Centros de Atención Primaria y Centros de Salud, tanto públicos como privados.

Tú eres el mensaje

Cuando hablamos de comunicación, consideramos que el mensaje es el contenido que debemos transmitir: un estudio, un caso clínico, una conferencia sobre una patología etc., y es cierto. Pero cuando abordamos la comunicación en público, sea éste numeroso o no, implica la imprescindible y necesaria presencia del/la exponente como especialista del tema para conducir la presentación.

Seguramente muchos de ustedes coincidirán conmigo que en muchas ocasiones al asistir a una presentación, lo que suele hacer el/la ponente, es acompañar al auditorio a leer el contenido que reflejan las pantallas, no siempre bien diseñadas en Power Point.

¡Todo el mundo sabe leer! ¡Los asistentes no necesitan que el ponente lea una pantalla!. Actualmente la sociedad de la información y la tecnología nos ofrecen múltiples opciones y canales para enviar información a nuestros receptores: DVD, Internet, prensa especializada, etc.

El exponente debe tener muy claro que tiene que aportar un valor adicional que no puede ser reflejado en las pantallas, justificando así su presencia y convirtiéndole también en mensaje.

Su presencia es importante y necesaria para liderar el tema que presenta y para esto tiene que conducir a la audiencia a la interpretación y valoración del contenido en función de lo que él/ella, como conocedor del tema considere. En definitiva, con su presencia, el profesional debe aportar valores de liderazgo, credibilidad y, sobre todo, emotividad al contenido.

De lo contrario, puede propiciar una sensación de frustración en la audiencia que puede traducirse en expresiones parecidas a estas: "Para leer no hubiera venido", "había tanto dato en la pantalla que no he tenido tiempo ni de leer, ni de escuchar al ponente". "El/la ponente tiene mucho prestigio pero es aburrido/a". "Suerte que conseguiré la presentación y la podré revisar". "No he entendido nada, el/la ponente debe pensar que sabemos tanto como él/ella".

Miedo escénico

¿Por qué sentimos miedo a hablar en público? Según los antropólogos, el miedo a no ser aceptado o a ser rechazado es un factor que convive con el individuo debido a nuestra condición humana de formar parte de un grupo (comportamiento gregario).

Cuando tenemos que hablar en público nos exponemos a la crítica y a la aceptación, o no, por parte de nuestras audiencias. El miedo a "no dar la talla", a "quedarnos en blanco", a que "algunos profesionales de la audiencia saben mucho más que yo", u otros temores parecidos, pueden traducirse en síntomas de ansiedad extrema que deben neutralizarse con algunas técnicas de respiración y visualización entre otras opciones.