Como en tantos ámbitos de la vida, la pandemia de Covid-19 sacudió estructuras biomédicas y políticas: entre otras cosas, puso blanco sobre negro la dependencia (y por consiguiente, la fragilidad) de las llamadas “economías emergentes” cuando se necesitan insumos claves como las vacunas. Ahora, como ocurrió con otros países de América Latina, en Colombia decidieron que no volverán a ser sorprendidos: en 2023 nació BogotáBio, un consorcio público privado gestionado desde el gobierno de la ciudad de Bogotá, y que –según destaca en su sitio web– busca “recuperar la independencia sanitaria de la ciudad y atender a la ciudadanía ante cualquier tipo de necesidad en materia de vacunación y contar con capacidades suficientes a nivel nacional para poder desarrollar de manera autónoma los insumos necesarios”.
Lo había vivido Argentina en 2009, durante la pandemia de gripe A (H1N1), y reaccionó. En ese también duro año, una alianza estratégica de laboratorios ganó, con su proyecto de iniciativa privada, una licitación pública internacional para construir una planta de producción de vacunas, y comenzó a producir la antigripal (cosa que sigue haciendo). Luego se fueron sumando vacunas contra VPH y contra hepatitis A; ahora está en etapa de producción de la vacuna antineumocócica conjugada 20-valente (PCV20), y se espera que las primeras dosis fabricadas localmente estén listas para ser exportadas en 2026, mejorando así el acceso y reduciendo costos para América Latina.
Nuevo hito de BogotáBio |
En estos dos años transcurridos desde su aprobación, BogotáBio siguió avanzando, y el 20 de noviembre anunció la construcción de su Centro de Desarrollo Tecnológico de Producción de Vacunas, que aspira a convertirse en uno de los pilares de la soberanía sanitaria y farmacéutica del país. Se levantará –informa el sitio oficial de la ciudad- en Tocancipá, un municipio cercano a la capital, en el departamento de Cundinamarca, conocido por su rica historia ancestral y su arquitectura colonial, pero también por ser un polo fundamental de desarrollo económico y logístico.
Según destacó, durante el anuncio oficial, el alcalde mayor de Bogotá, Carlos Fernando Galán, la inversión los 340 mil millones de pesos (casi 90 millones de dólares, al cambio de diciembre de 2025), “lo que nos va a permitir que en 2029 BogotáBio produzca vacunas para aplicarlas en la ciudad y en el país”. “Con este primer paso empieza el recorrido de una empresa que le apuesta al conocimiento soberano, a la innovación farmacéutica y a una ciudad que no espera soluciones externas, sino que las construye desde su propio territorio”, señaló por su parte Leonardo Arregocés, gerente de BogotáBio. Y según información de la Secretaría Distrital de Salud, la planta llegará a ser capaz de producir 100 millones de dosis al año, además de “generar un ecosistema de ciencia, innovación y tecnología biomédica”.
Parte importante de este proceso ha sido la Agencia Atenea: la entidad distrital que impulsa la educación superior, la ciencia y la tecnología, que lideró la creación y la estructuración del Centro de Desarrollo Tecnológico de Producción de Vacunas, y se transformó ahora en socio estratégico y accionista. Según el sitio web de la agencia, la planta entrará en funcionamiento en 2026 y las primeras vacunas que se producirán permitirán hacer frente a Covid-19, hepatitis A, poliomielitis y varicela.
Según publicó la nueva empresa público-privada, este proyecto de mediano plazo, que se completará en los próximos 8 años con transferencia de tecnología de todo el proceso productivo durante la fase 1 se trabajará en llenado y terminado de vacunas inactivadas y atenuadas y se iniciará la formulación de vacuna contra la varicela; la fase 2 será de formulación de vacunas, y por último, la fase 3 será la de fabricación de principios activos (antígenos).
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Pero la capital no fue la única en anunciar la intención de recuperar una capacidad perdida hace más de 20 años: la producir sus propios biológicos y no depender totalmente de las importaciones. Dos semanas antes del anuncio de la construcción del Centro de Desarrollo Tecnológico de Producción de Vacunas bogotano, el Gobierno Nacional expidió el CONPES 4170, lineamientos del Consejo Nacional de Política Económica y Social que definen una hoja de ruta “para fortalecer la producción nacional de medicamentos, vacunas, sueros y tratamientos”.
Según informó el Ministerio de Salud, “este plan contempla una inversión estratégica de $1,37 billones, que se ejecutará entre 2026 y 2035, orientada al fortalecimiento de la infraestructura, la transferencia tecnológica y el desarrollo del talento científico nacional”. Los plazos, como se puede leer, son muchos más extendidos, y la información disponible deja la sensación de que, en el mejor de los casos, esta iniciativa está en pañales.