La circuncisión, que disminuye en el hombre los riesgos de infectarse con VIH, podría prontamente pasar a integrar el conjunto de armas con la epidemia del SIDA. Pero para esto será necesario afrontar un serie de obstáculos, peligros, costos y enemigos.
El amplio uso de este procedimiento requeriría cambios culturales y convencer a los que no la practican de sus beneficios, al mismo tiempo que advertir a los hombres individualmente que no cuenten con que esto los protegerá.
Sería necesario implementar un programa de entrenamiento para médicos, nurses y enfermeras, así como quienes realizan las circuncisiones en la mayoría de los países. También sería importante aclarar la distinción entre este procedimiento y el incorrectamente llamado “circuncisión femenina” que es una forma ritual de mutilación sin beneficio médico alguno.
Los delegados en la 16th Internacional AIDS Conferenc debatieron sobre estos temas, conscientes de no confrontar este tema delicado hasta que por lo menos se completen dos estudios más, que se están llevando a cabo.
Los investigadores notaron allá por 1989 que las tribus y comunidades africanas que practicaban las circuncisión presentaban índices de SIDA menores que las que no, incluso si se encontraban en la misma área y se mezclaban entre ellas. Un estudio controlado en Sudáfrica fue interrumpido tempranamente, cuando sus resultados mostraron un 60% menos de riesgo de infección por HIV en hombres que se había sometido a la circuncisión.
Se llevaron a cabo dos estudios randomizados en Kenia y Uganda, cuyos resultados se esperan para 2007 y 2008. Aunque en esos lugares muchas personas consideran que la evidencia a favor de la circuncisión es abrumadora, los líderes en salud pública prefieren mantener silencio hasta que los estudios se hayan completado.
Kevin de Cock, director de la oficina de la World Health Organization’s AIDS, afirma: “Nuestra posición es que la evidencia a la fecha es convincente y persuasiva, pero es desaconsejable basar las decisiones de política mayor sobre la base de un estudio”. “Creo que serán publicadas pautas si los otros dos trabajos resultan positivos”, es la postura del programa UNAIDS, de las Naciones Unidas para el SIDA.
Algunos activistas están, sin embargo, contentos con el retraso. Preven serios problemas prácticos y desprecian lo que entienden como un entusiasmo ingenuo por un procedimiento que históricamente ha sido parte de un ritual religioso y que está vinculado a aspectos de la sexualidad y la propia imagen.
En el mundo, la circuncisión es mayormente practicada por judíos, musulmanes, surcoreanos, filipinos, algunas tribus africanas, pueblos del sur del Pacífico y otros. Parece ser que protege de contraer la infección por HIV de varias formas.
La circuncisión remueve el tejido rico en células de Langerhans, que son especiales objetivos del virus del SIDA. El procedimiento provoca el secado y afinamiento de la piel ubicada en la terminación del pene, y puede también proteger de alguna forma contra la formación de úlceras genitales.
Un tema nada menor que se vincula con la circuncisión como herramienta de salud pública, es si los hombres que escojan este método serán menos propensos a tomar otras precauciones, como el uso de preservativos o la renuncia al sexo casual.
Un estudio realizado en Kenia mostró lo sucedido con los hombres que eligieron el procedimiento en comparación con los que no lo hicieron. Los circuncidados estuvieron menos afines a mantener relaciones sexuales fuera del matrimonio, a tener múltiples parejas o a no usar preservativo.
Dos investigadores informaron los resultados de modelos matemáticos sobre los posibles efectos de una circuncisión en masa en Sudáfrica, país con un índice creciente de infección por HIV.
Uno de los modelos, predijo que si las actuales tendencias continúan, 17% de los hombres en la ciudad de Soweto serán VIH positivo en 20 años, más del 12% actual. Podría llevarse al 13% si el 20% de los incircuncisos se sometiera a este procedimiento cada año durante los próximos 5 años. El otro modelo predijo que la adopción masiva de la circuncisión en Sudáfrica podría significar al sistema de saludo del país un ahorro de U$S 2.411 en costo de tratamientos por cada infección por VIH evitada.
Es incierto si la circuncisión masculina protege a la mujer de ser infectada. Investigaciones previas sugirieron que existen algunos beneficios para la mujer, pero estudios recientes encontraron que había poca o ninguna protección en un grupo de mujeres de Uganda y Zimbawe cuyas parejas regulares estaban circuncidados.
Los estudios presentados no incluyeron ninguna información sobre creencias culturales sobre la circuncisión, aunque varios estudios informaron que los hombres circuncidados y sus compañeras no presentaban quejas luego del procedimiento. La carencia de estudios culturales fue severamente criticada por algunos asistentes al evento.
Un activista dijo que la circuncisión en los adultos podría causar trauma psicológico. Un antropólogo australiano afirmó que la indiferencia por los aspectos culturales “fetichiza completamente el tema”.
Publicado el 20 de agosto de 2006
Debate
Circuncisión para combatir el SIDA
La circuncisión, que disminuye en el hombre los riesgos de infectarse con VIH, podría prontamente pasar a integrar el conjunto de armas con la epidemia del SIDA.
La circuncisión, que disminuye en el hombre los riesgos de infectarse con VIH, podría prontamente pasar a integrar el conjunto de armas con la epidemia del SIDA. Pero para esto será necesario afrontar un serie de obstáculos, peligros, costos y enemigos.
El amplio uso de este procedimiento requeriría cambios culturales y convencer a los que no la practican de sus beneficios, al mismo tiempo que advertir a los hombres individualmente que no cuenten con que esto los protegerá.
Sería necesario implementar un programa de entrenamiento para médicos, nurses y enfermeras, así como quienes realizan las circuncisiones en la mayoría de los países. También sería importante aclarar la distinción entre este procedimiento y el incorrectamente llamado “circuncisión femenina” que es una forma ritual de mutilación sin beneficio médico alguno.
Los delegados en la 16th Internacional AIDS Conferenc debatieron sobre estos temas, conscientes de no confrontar este tema delicado hasta que por lo menos se completen dos estudios más, que se están llevando a cabo.
Los investigadores notaron allá por 1989 que las tribus y comunidades africanas que practicaban las circuncisión presentaban índices de SIDA menores que las que no, incluso si se encontraban en la misma área y se mezclaban entre ellas. Un estudio controlado en Sudáfrica fue interrumpido tempranamente, cuando sus resultados mostraron un 60% menos de riesgo de infección por HIV en hombres que se había sometido a la circuncisión.
Se llevaron a cabo dos estudios randomizados en Kenia y Uganda, cuyos resultados se esperan para 2007 y 2008. Aunque en esos lugares muchas personas consideran que la evidencia a favor de la circuncisión es abrumadora, los líderes en salud pública prefieren mantener silencio hasta que los estudios se hayan completado.
Kevin de Cock, director de la oficina de la World Health Organization’s AIDS, afirma: “Nuestra posición es que la evidencia a la fecha es convincente y persuasiva, pero es desaconsejable basar las decisiones de política mayor sobre la base de un estudio”. “Creo que serán publicadas pautas si los otros dos trabajos resultan positivos”, es la postura del programa UNAIDS, de las Naciones Unidas para el SIDA.
Algunos activistas están, sin embargo, contentos con el retraso. Preven serios problemas prácticos y desprecian lo que entienden como un entusiasmo ingenuo por un procedimiento que históricamente ha sido parte de un ritual religioso y que está vinculado a aspectos de la sexualidad y la propia imagen.
En el mundo, la circuncisión es mayormente practicada por judíos, musulmanes, surcoreanos, filipinos, algunas tribus africanas, pueblos del sur del Pacífico y otros. Parece ser que protege de contraer la infección por HIV de varias formas.
La circuncisión remueve el tejido rico en células de Langerhans, que son especiales objetivos del virus del SIDA. El procedimiento provoca el secado y afinamiento de la piel ubicada en la terminación del pene, y puede también proteger de alguna forma contra la formación de úlceras genitales.
Un tema nada menor que se vincula con la circuncisión como herramienta de salud pública, es si los hombres que escojan este método serán menos propensos a tomar otras precauciones, como el uso de preservativos o la renuncia al sexo casual.
Un estudio realizado en Kenia mostró lo sucedido con los hombres que eligieron el procedimiento en comparación con los que no lo hicieron. Los circuncidados estuvieron menos afines a mantener relaciones sexuales fuera del matrimonio, a tener múltiples parejas o a no usar preservativo.
Dos investigadores informaron los resultados de modelos matemáticos sobre los posibles efectos de una circuncisión en masa en Sudáfrica, país con un índice creciente de infección por HIV.
Uno de los modelos, predijo que si las actuales tendencias continúan, 17% de los hombres en la ciudad de Soweto serán VIH positivo en 20 años, más del 12% actual. Podría llevarse al 13% si el 20% de los incircuncisos se sometiera a este procedimiento cada año durante los próximos 5 años. El otro modelo predijo que la adopción masiva de la circuncisión en Sudáfrica podría significar al sistema de saludo del país un ahorro de U$S 2.411 en costo de tratamientos por cada infección por VIH evitada.
Es incierto si la circuncisión masculina protege a la mujer de ser infectada. Investigaciones previas sugirieron que existen algunos beneficios para la mujer, pero estudios recientes encontraron que había poca o ninguna protección en un grupo de mujeres de Uganda y Zimbawe cuyas parejas regulares estaban circuncidados.
Los estudios presentados no incluyeron ninguna información sobre creencias culturales sobre la circuncisión, aunque varios estudios informaron que los hombres circuncidados y sus compañeras no presentaban quejas luego del procedimiento. La carencia de estudios culturales fue severamente criticada por algunos asistentes al evento.
Un activista dijo que la circuncisión en los adultos podría causar trauma psicológico. Un antropólogo australiano afirmó que la indiferencia por los aspectos culturales “fetichiza completamente el tema”.