La degeneración macular asociada con la edad (DMAE) es una de las principales causas de deterioro visual grave y ceguera en la creciente población de edad avanzada en los Estados Unidos. Se estima que en Estados Unidos hay 16.5 millones de personas mayores de 75 años y 29% de estas personas tienen diversos signos de DMAE, mientras que 6% a 8% padece una forma avanzada de la enfermedad. Debido a que la población mayor tiene una expectativa de vida más larga, la prevalencia y la carga relacionada con esta enfermedad irá en aumento en los próximos años. Es necesario reducir el efecto de esta enfermedad mediante la prevención, ya que las opciones de tratamiento son actualmente limitadas.
Se ha sugerido en otras oportunidades que la DMAE y la patología cardiovascular tienen en común factores de riesgo que son modificables, tales como el consumo de cigarrillo, factores nutricionales, obesidad y niveles de lípidos. También poseen antecedentes comunes como procesos inflamatorios y oxidativos que alteran la función normal de los vasos sanguíneos en la coroides. El cigarrillo es un factor de riesgo ya establecido que se vincula con creciente stress oxidativo, agregación plaquetaria y niveles de fibrinógenos como así también con la reducción de los niveles de lipoproteína de alta densidad y antioxidantes en sangre. El flujo sanguíneo en la coroides puede verse también comprometido.
Asimismo se ha informado que la ingesta de pescado puede constituir un factor de protección para disminuir el riesgo de DMAE. Por ejemplo, los ácidos grasos omega 3, en especial el ácido docosahexenoico, que se encuentra principalmente en los pescados, tienen efectos positivos en la reducción del riesgo de progresión de la DMAE.
Se estudió esta relación en una cohorte única de mellizos de edad avanzada tomada del registro nacional de población, para lo cual se informó la proporción de DMAE debido a factores genéticos y ambientales. Las ventajas de este diseño son la edad y nivel socioeconómico similar de los participantes, como así también un control de los factores ambientales en común en la primera etapa de la vida. Se clasificaron los participantes en casos y controles. Se encuestó a los mellizos con respecto a diagnósticos de DMAE previos y fueron sometidos a exámenes oftalmológicos, fotografías de fondo de ojo y respondieron cuestionarios acerca de costumbres alimenticias y factores de riesgo. Este parte del estudio incluyó 681 mellizos: 22 con DMAE (etapa intermedia y avanzada) y 459 sin maculopatía, ni signos incipientes. El riesgo de DMAE de acuerdo al consumo de cigarrillo y grasa en la dieta se estimó utilizando análisis de regresión logística.
En esta población masculina de mellizos, los resultados indican que el consumo presente y pasado de cigarrillo incrementa el riesgo de DMAE.
Los fumadores actuales tienen un riesgo dos veces mayor y los ex-fumadores un riesgo 1,7 veces mayor que los que nunca fumaron. La ingesta frecuente de pescado y altos niveles de ácido graso omega-3 reducen el riesgo de DMAE. El factor de protección de los ácidos grasos omega-3 se observó solo cuando la ingesta de ácido linoleico (ácido graso omega-6) estaba por debajo de la media. Dicho resultado confirma la evidencia presentada en otros estudios sobre la necesidad de mantener una relación saludable entre los ácidos grasos omega-3 y omega-6. La relación ideal es 3:1 a 4:1. Sin embargo, el promedio de la dieta norteamericana tiene una relación omega-6/omega-3 que varía entre 10:1 a 50:1. Este desequilibrio se atribuye a una dieta rica en comidas procesadas que contienen aceites vegetales. La importancia de una dieta rica en ácidos omega-3 también se ha observado en estudios sobre enfermedades cardiovasculares e infarto. Además el consumo de ácidos omega-3 junto con un estilo de vida saludable ha demostrado tener un efecto protector en la reducción del riesgo de enfermedades inflamatoria crónicas, especialmente enfermedades cardíacas, asma, artritis reumatoide, Alzheimer y enfermedades mentales como la depresión.
El ácido docosahexanoico juega un papel esencial en la formación del cerebro humano, la retina y el sistema nervioso central. Tanto el ácido docosahexanoico como el eicosapentanoico, que se encuentran principalmente en el pescado, han demostrado reducir las enfermedades inflamatorias y autoinmunes. Por lo tanto las propiedades de estos ácidos podrían servir para promover un tejido ocular saludable, regular las respuestas inflamatorias e inmunes de la retina, mejorar la función celular endotelial y así reducir el riesgo de DMAE.
A pesar de las advertencias acerca del consumo de cigarrillo, 46 millones de norteamericanos fuman. El fumar no solo aumenta el estrés oxidativo sino también las reacciones inflamatorias, ambos mecanismos están asociados con la DMAE. La DMAE es una enfermedad común en la población mayor, el fumar es una conducta que puede evitarse y los hábitos alimenticios pueden modificarse, por lo tanto podría evitarse una buena proporción del deterioro visual y la ceguera producida por DMAE.
En esta cohorte de mellizos, un tercio del riesgo de DMAE podría atribuirse al cigarrillo y cerca de la quinta parte de los casos se estima que pueden prevenirse con una mayor ingesta de pescado y ácidos grasos omega-3. Se debería prestar mayor atención a estas y otras conductas modificables y medidas preventivas para reducir la incidencia creciente de DMAE.
Conclusiones:
El presente estudio proporciona nuevas evidencias acerca de que el cigarrillo aumenta el riesgo de DMAE, mientras que el consumo de pescado y ácidos grasos omega-3 lo reduce.