La experiencia coordinada por la red de vacunas Anti HIV, que financia el gobierno estadounidense en nueve países, busca verificar si la respuesta a las sustancias varía de acuerdo con el perfil genético de la población, explicó el doctor Lawrence Corey, que coordina el trabajo y dicta en Río de Janeiro una clínica sobre la nueva fase del proyecto.
La fase experimental de las dos vacunas se realizará en forma paralela con 80 voluntarios en Trinidad y Tobago y Haití. Los voluntarios son personas saludables que no pertenecen a los llamados grupos de riesgo del sida (homosexuales, prostitutas y hemofílicos) y tienen entre 18 y 60 años.
Las dos vacunas, la Alvac-HIV Vcp 1452 producida en Francia por el Instituto Pasteur, y la MN RPG 120, del laboratorio estadounidense VaxGen, contienen copias de genes del Virus de Inmunodeficiencia Humana (HIV) con las que se provocará en los organismos simulacros de contaminación para conocer cómo el sistema inmunológico prepara su defensa.
Los voluntarios no corren el riesgo de ser infectados, subrayó el doctor Corey. Los científicos mantendrán un mes de observación tras la primera aplicación de los medicamentos, impartirán la segunda dosis y repetirán dos veces más el proceso con intervalos de tres y seis meses. Unas treinta vacunas contra el SIDA han sido probadas mundialmente en sesenta ensayos desde la aparición de la enfermedad, hace unos veinte años.
En Tailandia y Estados Unidos dos de esas vacunas están en la llamada Fase Tres, la última de experimentación antes de que el inmunizador sea considerado seguro y eficaz. En los próximos tres años, otras diez sustancias deben comenzar el proceso de pruebas en humanos, entre las que destaca una vacuna obtenida a partir de genes de mujeres africanas infectadas con el VIH que no desarrollaron la enfermedad.