La noción de que las células madre adultas no pueden ser reprogramadas es cada vez más inconsistente. Se pensaba que cuando una célula ya se ha especializado, comprometiéndose con un tejido determinado, su reloj biológico no puede retrasarse y, por lo tanto, no puede convertirse en una célula sanguínea, ósea o de cualquier otro tipo.
Sin embargo, eso no parece ser así. Algunas investigaciones han mostrado que algunas células cerebrales podían desarrollarse como células de la sangre.
Ahora, un artículo publicado en el último número de "The Lancet", firmado por investigadores de los Institutos Nacionales de Salud (NIH) de Estados Unidos, revela que 5 mujeres trasplantadas de médula ósea de donantes varones tienen en sus mejillas células que contienen el cromosoma Y, signo de que algunas células trasplantadas se han diferenciado como células de las mejillas.
El hallazgo pone de manifiesto que el proceso conocido como transdiferenciación existe, es decir, que células ya comprometidas con un tejido determinado pueden cambiar y especializarse como células de otros tejidos.
La investigación, además, plantea la posibilidad de utilizar tejidos orales para responder a cuestiones biológicas complejas. "Siendo tan accesible, la boca es uno de los mejores laboratorios del organismo para estudiar muchas cuestiones biológicas humanas que van más allá de la investigación dental", escriben los autores.
Añaden que el descubrimiento podría tener importante implicaciones en salud pública, dado que si la transdiferenciación es una realidad, las células madre adultas podrían manipularse con fines terapéuticos y producir en el laboratorio grandes cantidades de células adultas especializadas con las que curar heridas o construir tejidos como glándulas salivares y dientes.
Webs Relacionadas
The Lancet
http://www.thelancet.com/
NIH
http://www.nih.gov/