La OMS define la muerte materna como la “muerte de una mujer durante el embarazo o dentro de los 42 días posteriores a su interrupción, independientemente de la duración y el lugar del embarazo, por cualquier causa relacionada con el mismo o agravada por él o su atención, pero no por causas accidentales o incidentales”. El Grupo Interinstitucional de Estimación de la Mortalidad Materna (GIEMM) de las Naciones Unidas estimó que en 2020 se produjeron aproximadamente 287 000 muertes maternas a nivel mundial.
Los avances en la sobrevida materna logrados entre los años 2000 y 2015 se estancaron en los primeros 5 años de la era de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). En 2020, la tasa de mortalidad materna (TMM) mundial fue de 223 muertes maternas por cada 100 000 nacidos vivos; el progreso no está encaminado a cumplir la meta de los ODS de una TMM mundial inferior a 70 por cada 100 000 nacidos vivos para 2030.
Las tendencias mundiales ocultan desigualdades sustanciales, ya que el 95 % de las muertes maternas se producen en países de ingresos bajos y medianos (PIBM). Por otro lado, el fortalecimiento de los sistemas de salud ha dado lugar a mejoras sustanciales en la cobertura y el uso de la atención obstétrica, junto con transiciones generalizadas en la epidemiología.
En total, se incluyeron datos de 129 países, que se utilizaron para generar estimaciones para 185 países y 972 años-país. El número total de muertes maternas en el conjunto de datos final para el periodo 2009-2020 fue de 139 381, lo que representa el 3,7 % de las 3 813 266 muertes maternas estimadas por el GIEMM durante este período a nivel mundial.
A nivel mundial, la causa más común de muerte materna fue la hemorragia (27 %), seguida de las muertes obstétricas indirectas (23 %) y los trastornos hipertensivos (16 %). El aborto representó el 8 %, las infecciones relacionadas con el embarazo el 7 %; la embolia el 7 %; y otras causas directas, 10 %.
La hemorragia causó el 29 % de las muertes maternas en Asia Occidental y África del Norte, y el 28 % de las muertes maternas en África Subsahariana. Sin embargo, en Australia y Nueva Zelanda, la hemorragia causó el 15 % de las muertes maternas.
Se estimó que la región de América Latina y el Caribe tenía aproximadamente el doble de proporción de muertes maternas por hipertensión (22 %) que Australia y Nueva Zelanda (10 %) y América del Norte y Europa (12 %). La proporción de muertes por embolia fue mayor en Australia y Nueva Zelanda (20 %) y menor en América Latina y el Caribe (5 %).
Las complicaciones por la anestesia representaron aproximadamente el 1 % de las muertes maternas a nivel mundial, por parto obstruido alrededor del 2 %, y por trauma obstétrico distinto del parto obstruido otro 2 %. Solo 12 países informaron muertes por suicidio materno.
Se realizó el desglose de las muertes por hemorragia e infecciones, según el momento del final del embarazo. La mayoría de las muertes por hemorragia ocurrieron en el período posparto (hasta 42 días después del final del embarazo), y el resto se distribuyó de forma aproximadamente uniforme entre los períodos preparto e intraparto.
En total, 111 países notificaron al menos una muerte materna tardía entre los 42 días y un año posparto. Todas las regiones de los ODS contaron con al menos un país que informó una o más muertes maternas tardías. El Reino Unido informó más muertes tardías que hasta los 42 días. Las causas comunes de muertes maternas tardías notificadas fueron trastornos mentales, enfermedades del sistema nervioso, miocardiopatía en el puerperio, otras enfermedades del sistema circulatorio y neoplasias malignas.
Al igual que en estimaciones anteriores de la OMS, la hemorragia obstétrica sigue siendo la principal causa de muerte materna a nivel mundial, afectando de manera desproporcionada a las mujeres en los países de ingresos bajos y medios. La existencia de intervenciones clínicas efectivas significa que las muertes por hemorragia son, en gran medida, prevenibles.
Los trastornos hipertensivos siguen siendo la segunda causa obstétrica directa más común de muerte y fueron la principal causa de muerte materna en América Latina y el Caribe. El aumento en la proporción de mujeres que dan a luz en centros de salud no ha sido suficiente para reducir las muertes por hemorragia o trastornos hipertensivos del embarazo.
Los resultados indican que la mayoría de las muertes por hemorragia y sepsis ocurren en el posparto. Esto subraya la necesidad de mejorar la atención posparto inmediata y temprana de la hemorragia, y la atención posparto tras el alta hospitalaria para la prevención de muertes maternas por sepsis. La atención posparto presenta sistemáticamente la menor cobertura en comparación con la atención preparto e intraparto.
La distribución de las causas de muertes maternas tardías difiere de las muertes maternas antes de los 42 días, siendo las causas indirectas más prevalentes. Se requiere urgentemente una mejor notificación de las muertes maternas tardías, de acuerdo con la codificación CIE-11; se recomienda aumentar la notificación de las "muertes maternas integrales", que incluyen todas las muertes hasta 1 año después del parto, para mejorar su visibilidad.
No hubo cambios sustanciales en la proporción de muertes maternas por causas indirectas desde los dos análisis previos de la OMS (20 % en 2006 y 27 % en 2014). A medida que avanza la transición de la mortalidad materna (de alta a baja y de causas directas a indirectas), mejorar los resultados maternos es un desafío doble para los sistemas de salud: brindar atención obstétrica de emergencia de calidad y mejorar la coordinación con otras especialidades médicas.
Este artículo presenta las primeras estimaciones de la OMS sobre muerte materna por suicidio. Los sistemas de investigación del Reino Unido e Irlanda muestran que el suicidio materno es actualmente la tercera causa principal de muerte materna directa durante o dentro de los 42 días posteriores al embarazo y la principal causa directa de muerte materna tardía.
Solo hay unos pocos países donde la mortalidad materna está disminuyendo a un ritmo suficientemente rápido como para cumplir con la meta mundial de los ODS. Disponer de datos precisos y completos es crucial para impulsar un mayor compromiso con la reducción de la mortalidad materna e informar las respuestas de los sistemas de salud. Existen dos problemas importantes en los datos sobre las causas de muerte materna: el grado de identificación de las muertes y la clasificación errónea de la causa de muerte.
Este estudio presenta limitaciones. Utiliza las categorías generales de causa de muerte previamente reportadas en las estimaciones globales para garantizar la comparabilidad con estimaciones previas de la OMS; sin embargo, estas categorías difieren de las categorías de causa de muerte materna de la CIE. Además, las limitaciones de recursos disminuyeron la capacidad para buscar estudios sobre escritura china y rusa.
| Como se reconoció en la Asamblea Mundial de la Salud de 2024, el estancamiento del progreso en la reducción de la mortalidad materna requiere medidas decisivas para mejorar la sobrevida materna. Dado que la hemorragia sigue siendo la principal causa de muerte materna a nivel mundial, la Hoja de Ruta de la OMS para 2023-2030 establece prioridades para abordar esta causa. |
Resumen objetivo: Dra. María Eugenia Noguerol
Publicado el 7 de junio de 2025
Estimaciones para tomar decisiones
¿Cuáles son las causas mundiales y regionales de muerte materna?
Es un acuerdo casi unánime aceptar que no se alcanzarán las metas 2030 en este campo. ¿Qué pueden hacer los países para mejorar sus cifras?
Autor/a: Cresswell JA, Alexander M, Chong MYC, y otros.
Fuente: Lancet Glob Health. 2025 Apr;13(4):e626-e634. Global and regional causes of maternal deaths 2009–20: a WHO systematic analysis
La OMS define la muerte materna como la “muerte de una mujer durante el embarazo o dentro de los 42 días posteriores a su interrupción, independientemente de la duración y el lugar del embarazo, por cualquier causa relacionada con el mismo o agravada por él o su atención, pero no por causas accidentales o incidentales”. El Grupo Interinstitucional de Estimación de la Mortalidad Materna (GIEMM) de las Naciones Unidas estimó que en 2020 se produjeron aproximadamente 287 000 muertes maternas a nivel mundial.
Los avances en la sobrevida materna logrados entre los años 2000 y 2015 se estancaron en los primeros 5 años de la era de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). En 2020, la tasa de mortalidad materna (TMM) mundial fue de 223 muertes maternas por cada 100 000 nacidos vivos; el progreso no está encaminado a cumplir la meta de los ODS de una TMM mundial inferior a 70 por cada 100 000 nacidos vivos para 2030.
Las tendencias mundiales ocultan desigualdades sustanciales, ya que el 95 % de las muertes maternas se producen en países de ingresos bajos y medianos (PIBM). Por otro lado, el fortalecimiento de los sistemas de salud ha dado lugar a mejoras sustanciales en la cobertura y el uso de la atención obstétrica, junto con transiciones generalizadas en la epidemiología.
En total, se incluyeron datos de 129 países, que se utilizaron para generar estimaciones para 185 países y 972 años-país. El número total de muertes maternas en el conjunto de datos final para el periodo 2009-2020 fue de 139 381, lo que representa el 3,7 % de las 3 813 266 muertes maternas estimadas por el GIEMM durante este período a nivel mundial.
A nivel mundial, la causa más común de muerte materna fue la hemorragia (27 %), seguida de las muertes obstétricas indirectas (23 %) y los trastornos hipertensivos (16 %). El aborto representó el 8 %, las infecciones relacionadas con el embarazo el 7 %; la embolia el 7 %; y otras causas directas, 10 %.
La hemorragia causó el 29 % de las muertes maternas en Asia Occidental y África del Norte, y el 28 % de las muertes maternas en África Subsahariana. Sin embargo, en Australia y Nueva Zelanda, la hemorragia causó el 15 % de las muertes maternas.
Se estimó que la región de América Latina y el Caribe tenía aproximadamente el doble de proporción de muertes maternas por hipertensión (22 %) que Australia y Nueva Zelanda (10 %) y América del Norte y Europa (12 %). La proporción de muertes por embolia fue mayor en Australia y Nueva Zelanda (20 %) y menor en América Latina y el Caribe (5 %).
Las complicaciones por la anestesia representaron aproximadamente el 1 % de las muertes maternas a nivel mundial, por parto obstruido alrededor del 2 %, y por trauma obstétrico distinto del parto obstruido otro 2 %. Solo 12 países informaron muertes por suicidio materno.
Se realizó el desglose de las muertes por hemorragia e infecciones, según el momento del final del embarazo. La mayoría de las muertes por hemorragia ocurrieron en el período posparto (hasta 42 días después del final del embarazo), y el resto se distribuyó de forma aproximadamente uniforme entre los períodos preparto e intraparto.
En total, 111 países notificaron al menos una muerte materna tardía entre los 42 días y un año posparto. Todas las regiones de los ODS contaron con al menos un país que informó una o más muertes maternas tardías. El Reino Unido informó más muertes tardías que hasta los 42 días. Las causas comunes de muertes maternas tardías notificadas fueron trastornos mentales, enfermedades del sistema nervioso, miocardiopatía en el puerperio, otras enfermedades del sistema circulatorio y neoplasias malignas.
Al igual que en estimaciones anteriores de la OMS, la hemorragia obstétrica sigue siendo la principal causa de muerte materna a nivel mundial, afectando de manera desproporcionada a las mujeres en los países de ingresos bajos y medios. La existencia de intervenciones clínicas efectivas significa que las muertes por hemorragia son, en gran medida, prevenibles.
Los trastornos hipertensivos siguen siendo la segunda causa obstétrica directa más común de muerte y fueron la principal causa de muerte materna en América Latina y el Caribe. El aumento en la proporción de mujeres que dan a luz en centros de salud no ha sido suficiente para reducir las muertes por hemorragia o trastornos hipertensivos del embarazo.
Los resultados indican que la mayoría de las muertes por hemorragia y sepsis ocurren en el posparto. Esto subraya la necesidad de mejorar la atención posparto inmediata y temprana de la hemorragia, y la atención posparto tras el alta hospitalaria para la prevención de muertes maternas por sepsis. La atención posparto presenta sistemáticamente la menor cobertura en comparación con la atención preparto e intraparto.
La distribución de las causas de muertes maternas tardías difiere de las muertes maternas antes de los 42 días, siendo las causas indirectas más prevalentes. Se requiere urgentemente una mejor notificación de las muertes maternas tardías, de acuerdo con la codificación CIE-11; se recomienda aumentar la notificación de las "muertes maternas integrales", que incluyen todas las muertes hasta 1 año después del parto, para mejorar su visibilidad.
No hubo cambios sustanciales en la proporción de muertes maternas por causas indirectas desde los dos análisis previos de la OMS (20 % en 2006 y 27 % en 2014). A medida que avanza la transición de la mortalidad materna (de alta a baja y de causas directas a indirectas), mejorar los resultados maternos es un desafío doble para los sistemas de salud: brindar atención obstétrica de emergencia de calidad y mejorar la coordinación con otras especialidades médicas.
Este artículo presenta las primeras estimaciones de la OMS sobre muerte materna por suicidio. Los sistemas de investigación del Reino Unido e Irlanda muestran que el suicidio materno es actualmente la tercera causa principal de muerte materna directa durante o dentro de los 42 días posteriores al embarazo y la principal causa directa de muerte materna tardía.
Solo hay unos pocos países donde la mortalidad materna está disminuyendo a un ritmo suficientemente rápido como para cumplir con la meta mundial de los ODS. Disponer de datos precisos y completos es crucial para impulsar un mayor compromiso con la reducción de la mortalidad materna e informar las respuestas de los sistemas de salud. Existen dos problemas importantes en los datos sobre las causas de muerte materna: el grado de identificación de las muertes y la clasificación errónea de la causa de muerte.
Este estudio presenta limitaciones. Utiliza las categorías generales de causa de muerte previamente reportadas en las estimaciones globales para garantizar la comparabilidad con estimaciones previas de la OMS; sin embargo, estas categorías difieren de las categorías de causa de muerte materna de la CIE. Además, las limitaciones de recursos disminuyeron la capacidad para buscar estudios sobre escritura china y rusa.
Resumen objetivo: Dra. María Eugenia Noguerol