Su trabajo, a largo plazo, indica que las personas con arteriolas retinales relativamente estrechadas son el doble de proclives a desarrollar hipertensión grave en cinco años que las personas con arteriolas relativamente más anchas.
En las pruebas realizadas para este estudio, los autores emplearon cámaras especiales para fotografiar las retinas de 3.654 residentes en Sydney que se enrolaron en un estudio denominado Blue Mountains Eye Study, para documentar cambios estructurales de la pared retiniana del conducto. Los participantes, un 82% de los cuales eran mayores de 49 años de edad, fueron reunidos para el estudio entre 1992 y 1994.
Los investigadores también registraron la presión sanguínea de todos los participantes y la identificaron como normal alta (presión sistólica de 121/139 y diastólica de 81/89), hipertensión leve (sistólica 140/159 y diastólica 90/99) o hipertensión grave (un diagnóstico previo de hipertensión y uso actual de medicación antihipertensiva o presión sistólica de más de 160 mm, y diastólica de 100 mm Hg o mayor). Al comienzo del estudio, 1.032 personas registraban presión sanguínea normal o normal alta y 950 registraban hipertensión media. De los 1.982 participantes, 1.319 volvieron para exámenes de seguimiento al cabo de cinco años. Entre éstos, 390 (29,6%) habían desarrollado hipertensión grave. Mientras que los cambios en las arteriolas retinales predijeron la hipertensión con la diferencia de la edad, ésta relación se hacía aún más estrecha después de los 65 años de edad.
Los resultados confirman hallazgos de estudios anteriores en los que ya se apuntaba que los cambios en la retina podrían revelar riesgo de hipertensión al cabo de tres años.
Webs Relacionadas
Westmead Hospital
http://www.westmead.nsw.gov.au/wmhos/indexw.htm/
Center for Vision Research
http://cvr.yorku.ca/home/index.html/