Noticias médicas

/ Publicado el 7 de enero de 2003

Según un trabajo del Grupo Redes: "El talento que se pierde"

Cada vez emigran más científicos

La tendencia se registra con mayor fuerza entre los jóvenes; por desaliento y frustración. Entre 2001 y 2002 aumentó un 30% el número de profesores argentinos en los Estados Unidos. Según otra encuesta, el 61% de los posdoctorandos quiere quedarse en el extranjero.

La mayoría de los argentinos (61%) que realizan estudios de posgrado en los Estados Unidos tiene interés en quedarse. El dato impresiona. Pero hay otro aún más inquietante: el 51% tiene planes firmes de hacerlo.

"Hay muchas señales de que los jóvenes que se van no quieren volver -afirma el profesor Mario Albornoz, primer autor de un trabajo que explora la emigración de científicos, "El talento que se pierde"-. Una es la mencionada encuesta de la National Science Foundation, otra, el crecimiento del número de profesores argentinos en las universidades norteamericanas registrado durante el último año: pasaron de 638 a 837, un aumento del 31,2%."

Dado que las fuentes de información son insuficientes, el alcance de esta tendencia es difícil de precisar, tanto en lo referido a la cantidad de los que quieren emigrar, como a la composición interna de ese conjunto, afirma el investigador. Sólo unos pocos países -principalmente Estados Unidos- poseen registros confiables del ingreso de extranjeros y disponen de estos datos en bases accesibles.

Sin embargo, según el trabajo del Grupo Redes, entidad sin fines de lucro que se dedica a los estudios sociales de la ciencia y la tecnología, el panorama es preocupante. En 2002, el número de trámites de convalidación de estudios que se realizaron en el Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Exterior y Culto (primera señal de que el poseedor del título tiene intenciones de marcharse) duplicó, mes tras mes, el de 2001.

"Notamos que hay un aluvión de chicos que se van -subraya Albornoz-. No podemos precisar bien cuántos, porque el registro del Ministerio no es bueno. Pero hubo una explosión. En el mundo de la ciencia local, y en el exterior, todos hablan de esto."

El doctor Ernesto Calvo, director del Laboratorio de Nanotecnología de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA e integrante de la comisión de química del Conicet, lo confirma: "De mi laboratorio, en los últimos meses se fueron dos. Y hay un tercero al que a pesar de que le ofrecimos pagarle todo el doctorado se quiere ir. Tiene 26 años, quiere casarse... hay toda una expectativa de vida. Esta situación, a largo plazo, es grave".

Claudia Danilowics, profesora adjunta en la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la UBA e investigadora de Conicet, se fue a Harvard a fines de 2001, donde le va muy bien.

"Liliana Trevani había hecho desarrollos que en estos días nos darán una patente -cuenta Calvo-. Pero a su marido no le pagaban en el trabajo desde hacía muchos meses. Decidió irse a Canadá. Otra de nuestras becarias, brillante, quería irse a Europa y la convencimos de que haga la tesis acá. Pero... ¿por cuánto tiempo? Toda la gente que tenemos nosotros está globalizada. Se los llevan."

Los ejemplos son preocupantes y se encuentran a cada paso. Las causas exceden lo meramente monetario: "Quieren vivir en una sociedad organizada, que cuida a la gente, con perspectivas de futuro", reflexiona Calvo.

Otro síntoma de esta tendencia creciente registrada por los investigadores de Redes es el aumento en el pedido de becarios del Conicet que están haciendo su posdoctorado en el exterior para retrasar su regreso, y la disminución de solicitudes de becas de reinserción. El de los argentinos es el grupo de graduados con mayor propensión a quedarse trabajando en los Estados Unidos, después de los de la India, China, el Reino Unido, Perú, Irán, Nigeria y Grecia.

En contraste, entre los graduados de Brasil, menos del 30% declara interés por permanecer en el extranjero y un número inferior al 20% tiene planes concretos para hacerlo. Precisamente a la inversa.

El trabajo muestra también que los jóvenes que emigran conforman un grupo de lujo : tomando como patrón el traslado hacia los EE.UU., se observa que el porcentaje de profesionales y técnicos sobre el total de la población económicamente activa de argentinos es el más alto de la región. Casi el 20%, contra cerca del 2,5% para México, 8,5% para Colombia o 10% para Perú. Dentro del conjunto de mayores de 25 años, los más altos porcentajes de graduados universitarios corresponden también a los argentinos: sólo el 10% aproximadamente tiene menos de ocho años de estudio.

"Esto indica que la percepción pública acerca de que se estaría produciendo una ola de emigración encuentra indicios de verosimilitud", destaca Albornoz.

Paradójicamente, mientras los alemanes y los norteamericanos se preocupan por la falta de científicos, en el país faltan puestos de trabajo. "Si yo tuviera hoy 33 años, como cuando regresé al país -duda Calvo-, probablemente no volvería."

Entre las políticas públicas recomendadas por el trabajo de Redes figuran: descongelar las vacantes en el sistema científico; establecer una política de recursos humanos previsible, con mejora de las remuneraciones y evaluación de rendimiento; estimular el desarrollo del sector productivo en aquellas áreas intensivas en conocimiento con el fin de que la empresa privada genere una demanda de profesionales altamente capacitados.
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