Noticias médicas

/ Publicado el 6 de enero de 2003

Experiencia pionera en la UBA

Desde aquí se operó un microscopio de EE.UU.

Usaron una veloz autopista electrónica.

Ayer, sentado al pie de su computadora, conectada con el National Center for Microscopy and Imaging Research (Ncmir), de la Universidad de California, en San Diego, un investigador argentino emuló las hazañas del Capitán Atom: sin más trámite que el de mover la flechita del mouse por la pantalla, el doctor Francisco Capani, del Grupo de Neuropatología Experimental de la Facultad de Medicina de la UBA, manejó un poderoso microscopio de transmisión de alto voltaje ubicado... ¡a más de ocho mil kilómetros de distancia!

Giró la muestra (células del nervio ciático), la desplazó, ajustó el foco de la cámara y graduó el brillo de la imagen. Y todo eso lo hizo en tiempo real, como si estuviera operando el equipo que existe en la sala contigua a su oficina, en el tercer piso de la facultad.

"Esto es un acontecimiento. Marca el inicio de una época en nuestra capacidad de llevar adelante investigación científica de primera línea", se entusiasmó el doctor Aníbal Gattone, gerente de proyecto de Retina 2, la red de redes académicas avanzadas, una veloz autopista electrónica que sólo desde fines de 2001 se encuentra disponible en la Argentina.
Capani, que luego de finalizar su doctorado en el Conicet viajó a la Universidad de California en San Diego a hacer un posdoctorado en microscropios electrónicos y que pasado mañana se marcha a trabajar al Instituto Karolinska, de Suecia, está satisfecho: después de mucho bregar y de intentarlo por todos los medios, pudo demostrar que la tarea era posible y que esta tecnología no sólo podría utilizarse para acceder a costosos equipos de última generación que sólo existen en los países más avanzados, sino también para vincular a los investigadores argentinos entre sí.

La hazaña fue posible, entre otras cosas, gracias a los equipos ofrecidos por el doctor Mark Ellisman, científico norteamericano que dirige el Ncmir y que hace una década comenzó a organizar un laboratorio nacional de servicios en microscopía electrónica.

"En los últimos años, el doctor Ellisman trabajó con microscopios electrónicos de voltaje medio y alto -explica Capani-. Son equipos muy costosos, de los que existen apenas seis o siete en todo el mundo dedicados a estudiar problemas biológicos, y que permiten obtener más información que un microscopio convencional. Entonces él pensó que para ofrecer servicios a la mayor cantidad posible de investigadores podía brindarse el acceso a distancia."

Una de las características que poseen estos microscopios es que tienen una resolución de hasta cinco angstroms o 50 nanometros (millonésimas de milímetro), algo así como el doble de lo que mide una molécula de agua.

Lo singular del sistema de telemicroscopía es que le permite al investigador, situado cómodamente en su laboratorio -y obviando los costos de un pasaje de avión y estada en otro continente-, rotar la muestra 120 grados, desplazarla, modificar la iluminación o ajustar el brillo con sólo mover el mouse sobre la pantalla. Luego, con toda la información reunida, puede crear una imagen tridimensional del tejido estudiado.

Pero además de los equipos y del sistema de telemicroscopía, hay un sine qua non para que todo esto funcione: Internet 2, una pista informática de banda mucho más ancha que la tradicional que vincula instituciones académicas de todo el mundo.

Garantía de calidad

"La principal cualidad que tiene esta red es la garantía de calidad del tráfico -explica Fernando Sisileo, de Retina-. Esto quiere decir que no se pierden paquetes , como ocurre muchas veces cuando la comunicación está congestionada o hay saturación de tráfico. Por eso se pueden correr aplicaciones que en la Internet común no funcionan."

Según los investigadores, para poder manejar un equipo a distancia es necesario poder hacerlo en tiempo real. "De este modo, si se decide hacer un cambio, la respuesta volverá con el menor retardo posible -continúa Sisileo-. En este tipo de red, la demora en una conexión interoceánica es de apenas 300 milisegundos. Además, existe la garantía de que siempre va a ser así. No cambia, y de ese modo se evitan los problemas que produce la variabilidad."

Cuando Capani viajó a la Universidad de California, se encontró con que el programa para utilizar el microscopio de alto voltaje a distancia había sido desarrollado precisamente por un joven argentino, Martin Hadida-Assam, que se encontraba en los Estados Unidos realizando un máster.

"Allí existe el centro de supercomputadoras más importante del mundo, con una infraestructura impresionante: posee cuarenta supercomputadoras -recuerda Capani-. Martín trabajaba allí y fue el encargado de desarrollar el programa. En ese entonces hicimos algunas pruebas, pero la conexión era muy lenta. Martín hasta hizo todo un análisis de la red desde EE.UU. hasta la Argentina para ver cómo se podía llegar, utilizando algunos trucos. Finalmente, el plan se truncó."

Junto con Rafael Crespo, encargado de la Facultad de Medicina Virtual, Capani hizo entonces el primer intento desde la Argentina. Fue el 19 de diciembre de 2001, a medianoche: "Afuera estaban todos con la cacerola -cuenta- y nosotros aprovechamos para hacer la prueba con la vía libre. Pero tampoco pudimos."

Tras superar problemas de todo tipo, ahora los científicos, bajo la dirección de Héctor Coirini, director del grupo, intentan desarrollar un sistema similar, pero en castellano . "Esto tiene innumerables aplicaciones -afirma Coirini-: dado que puede conectar en tiempo real lugares muy distantes entre sí, resulta de gran ayuda en educación y para desarrollar proyectos conjuntos entre investigadores locales. Por ejemplo, se me ocurre que del mismo modo en que se maneja el microscopio podría operarse a distancia el telescopio de El Leoncito, en San Juan."

Y concluye Gattone: "A partir de ahora, el límite estará puesto por la capacidad local de conectar a nuestros investigadores entre sí, más que por la necesidad de conectarlos con el exterior".
Crea una cuentao iniciar sesión para continuar con la lectura