El Dr. Valentín Fuster opina que las investigaciones cardiológicas actuales deberían centrarse más en la ciencia básica que en la clínica
El director del Instituto de Cardiología del Hospital Mount Sinai de Nueva York, Valentín Fuster, destacó la importancia de las nuevas tecnologías de bioimagen en el estudio de las enfermedades cardiovasculares, ya que los estudios que se derivan de ellas permitirán ofrecer "una visión de conjunto" y tratar precozmente estas disfunciones en pacientes en riesgo de desarrollarlas en el futuro.
El Dr. Fuster, que participó en la clausura de la VII edición del Curso de Biotecnología Aplicada que se celebró estos días en Madrid, bajo la organización del Centro de Investigaciones Energéticas Ambientales y Tecnológicas (CIEMAT), afirmó que las investigaciones actuales se deberían centrarse en niveles "más en básicos que clínicos".
En este sentido, recordó que la tecnología de imagen que están utilizando los equipos de este experto permite estudiar los factores de riesgo del infarto de miocardio a través del análisis de los mecanismos de defensa de los vasos sanguíneos. Entre ellos, destacó la necesidad de vigilar el endotelio, los vasa vasorum y los coágulos que se pueden producir al romperse una arteria.
De hecho, este especialista insistió en que fortalecer estos mecanismos de defensa podría evitar muchas situaciones de riesgo, además de que incluso resultaría "menos costoso" para los propios servicios nacionales de salud que la hospitalización derivadas de las enfermedades cardiovasculares.
Durante su intervención, subrayó que las enfermedades coronarias siguen siendo la primera causa de muerte en todo el mundo, dado que su prevalencia no ha bajado desde 1960, "tan sólo se prolonga la vida y se retrasa la aparición del infarto", matizó.
Además, el Dr. Fuster recordó que la incidencia de estas enfermedades aumentará en los próximos años debido al aumento de la obesidad, advirtiendo de que en el año 2040 se prevé que las enfermedades cardiovasculares aumenten en un 250% en Brasil, o en un 50% en Estados Unidos.
Publicado el 19 de febrero de 2007
Novedades y esperanzas
Biomarcadroes de riesgo cardiovascular (V. Fuster)
Las nuevas tecnologías de bioimagen permitirán tratar precozmente las enfermedades cardiovasculares.
El director del Instituto de Cardiología del Hospital Mount Sinai de Nueva York, Valentín Fuster, destacó la importancia de las nuevas tecnologías de bioimagen en el estudio de las enfermedades cardiovasculares, ya que los estudios que se derivan de ellas permitirán ofrecer "una visión de conjunto" y tratar precozmente estas disfunciones en pacientes en riesgo de desarrollarlas en el futuro.
El Dr. Fuster, que participó en la clausura de la VII edición del Curso de Biotecnología Aplicada que se celebró estos días en Madrid, bajo la organización del Centro de Investigaciones Energéticas Ambientales y Tecnológicas (CIEMAT), afirmó que las investigaciones actuales se deberían centrarse en niveles "más en básicos que clínicos".
En este sentido, recordó que la tecnología de imagen que están utilizando los equipos de este experto permite estudiar los factores de riesgo del infarto de miocardio a través del análisis de los mecanismos de defensa de los vasos sanguíneos. Entre ellos, destacó la necesidad de vigilar el endotelio, los vasa vasorum y los coágulos que se pueden producir al romperse una arteria.
De hecho, este especialista insistió en que fortalecer estos mecanismos de defensa podría evitar muchas situaciones de riesgo, además de que incluso resultaría "menos costoso" para los propios servicios nacionales de salud que la hospitalización derivadas de las enfermedades cardiovasculares.
Durante su intervención, subrayó que las enfermedades coronarias siguen siendo la primera causa de muerte en todo el mundo, dado que su prevalencia no ha bajado desde 1960, "tan sólo se prolonga la vida y se retrasa la aparición del infarto", matizó.
Además, el Dr. Fuster recordó que la incidencia de estas enfermedades aumentará en los próximos años debido al aumento de la obesidad, advirtiendo de que en el año 2040 se prevé que las enfermedades cardiovasculares aumenten en un 250% en Brasil, o en un 50% en Estados Unidos.