Pese a que la población estadounidense ha aumentado a lo largo de las tres últimas décadas, cada vez son menos los pacientes que fallecen como consecuencia de un ictus, según muestra un trabajo publicado en el último número de "Stroke".
Investigadores de la Tulane University School of Public Health (Estados Unidos) señalan que la tasas de mortalidad por accidente cerebrovascular ha disminuido casi en un 50% en personas de 25 a 74 años entre principios de los setenta y los noventa, lo que consideran un gran éxito médico.
Sin embargo, también apuntan que la consecuencia de ello es un mayor número de supervivientes a un ictus que han quedado discapacitados, lo que representa una gran carga para la familia, la comunidad y el sistema sanitario.
Los autores recogieron datos referentes a pacientes de 25 a 74 años de encuestas de salud realizadas en los períodos 1971-1975, 1976-1980 y 1988-1994.
Desde 1971, la población estadounidense ha crecido de 107 millones de habitantes a 146 millones, mientras que la tasa de mortalidad por ictus ha caído de 79 por 100.000 a 29 por 100.000. Al mismo tiempo, la proporción de supervivientes a un accidente cerebrovascular ha aumentado en un 30%, de forma similar en ambos sexos y en diferentes etnias y edades.
Estiman que los nuevos tratamientos desarrollados en estas décadas han contribuido decisivamente a este aumento de la supervivencia, y que también ha sido destacada la mayor sensibilización y reconocimiento de esta enfermedad por parte del público.
Webs Relacionadas
Tulane University School of Public Health
http://www.sph.tulane.edu/
Stroke
http://stroke.ahajournals.org/