Han llevado a cabo el seguimiento durante 21 años de un grupo de varones, que anotaron su percepción de estrés entre los años 1970 y 1973.
Aquellos que manifestaron mayores niveles de estrés fueron los que presentaron peor salud y más enfermedad, incluida la cardiopatía isquémica. Asimismo, esos mayores niveles de estrés se asociaron a un mayor riesgo de hospitalización por cardiopatía y por trastornos psiquiátricos.
Sin embargo, a lo largo de esos 21 años de seguimiento, se ha visto que el estrés elevado se relaciona finalmente con una menor mortalidad por cardiopatía isquémica y por patología cardiovascular en general.
Sobre ello, apuntan que muchos estudios anteriores que han puesto de relieve la asociación entre el estrés y la enfermedad coronaria se basaban en declaraciones subjetivas del propio individuo sobre sus niveles de estrés y sobre su propia salud. Así, personas con percepciones negativas pueden haber manifestado síntomas de estrés y enfermedad con mayor frecuencia de lo que sería objetivo, lo que daría lugar a una relación entre ambos.
Webs Relacionadas
University of Birmingham
http://www.bham.ac.uk/
British Medical Journal
http://bmj.com/