La atención médica general en España está bien cubierta por el Sistema Nacional de Salud (SNS): 99%; pero tiene una de las tasas más altas de necesidades dentales no cubiertas en la UE: el 12%, frente al 7% de media. Eso es así porque pero la atención dental no está incluida en el SNS, excepto para niños menores de 15 años y cuando se requieren ciertos procedimientos quirúrgicos. De hecho, el gasto público en atención odontológica representa solo el 2% del gasto total, mientras que en la Unión Europea (UE) la media es del 31%. También la inversión en equipamiento es sensiblemente menor que en la UE: solo del 3%, contra el 37 %. Sólo el gasto en atención hospitalaria (88% vs. 89%) y servicios ambulatorios (70% vs. 75%) es similar. Esto significa que en términos globales el 98% del gasto en atención odontológica en España proviene de pagos directos de los hogares.
Estos son algunos de los datos de un informe publicado por el Observatorio de la Salud Bucodental, de la Fundación INDIS (Instituto para el Desarrollo e Integración de la Sanidad), sobre la base de un informe de PwC, una red global de firmas de servicios profesionales que ofrece auditoría, asesoramiento fiscal y consultoría. Y los datos no son menores: implicaban ya en 2022 que, contra un gasto público en atención odontológica de 74 millones de euros, el privado era de 3.674 millones de euros; y se incrementaba a alrededor de 8.000 millones si se incluyen prótesis, ortodoncias, implantes y cirugía maxilofacial.
En la práctica, lo que ocurre es que el 99% de las clínicas dentales son privadas, lo que implica, evidentemente, consecuencias claras en términos de accesibilidad, y afecta con fuerza a los grupos de bajos ingresos, cuyas necesidades dentales no atendidas ascienden al 13%, en contraposición con el 9% de la población total española. El informe destaca asimismo que tanto la cobertura pública limitada como los altos costos los tratamientos han impulsado el crecimiento de los seguros dentales, aunque su adopción sigue mucho menor, respecto de lo que ocurre con otros seguros de salud: “el volumen de primas de salud en 10.950 millones de euros, de los cuales solo el 3% corresponden a primas de seguro dental, mientras que el número de asegurados en el segmento dental representa el 27 %”.
El reto de la prevención |
A esta situación estructural se suma un reto cultural: la baja conciencia sobre el rol crucial de la prevención, que ni siquiera se puede achacar a la pandemia de Covid-19, pues en ya antes solo el 39% de la población acudía al dentista anualmente, y un 34% lo hacía únicamente si sufría un problema. “La prevención se muestra como un aspecto clave a reforzar en la salud bucodental en España, con menos de la mitad de la población acudiendo al dentista de manera regular (al menos una vez al año)”, apunta el informe, y señala también que la cuestión se agrava pues la crisis económica ha influido negativamente en el acceso a estos servicios: un 68% de los encuestados reconoció haber reducido sus visitas al dentista por motivos económicos.
“Este sistema público español en materia bucodental no es funcional: carece de estructura, objetivos comunes, evaluación y planificación, dado que la cobertura se limita a actuaciones mínimas y fragmentadas (exodoncias, atención infantil parcial), sin acceso real universal”, señala, contundente, el informe, y advierte sobre la urgencia de mayor inversión pública, de impulso a la prevención y de mayor protagonismo de los seguros dentales como vía para mejorar la accesibilidad.