En recientes estudios, la enfermedad de Alzheimer y la demencia después de múltiples infartos cerebrales se ha vinculado con concentraciones extremadamente altas de homocisteína.
Un total de 1.299 hombres y mujeres mayores de 60 años, ninguno de los cuales había sufrido previamente un infarto, participaron en el estudio entre 1991 y 1994. La media de edad de los participantes era de 70 años y en ellos se midieron las concentraciones de nutrientes, colesterol, folato y homocisteína.
El estado de los niveles de folato de los participantes fue una consideración importante porque se ha probado que el folato modifica notablemente los niveles de homocisteína. Se observó que para las personas que tenían una combinación de folato bajo y homocisteína alta, era más difícil recordar historias que para aquellos con niveles de homocisteína normales o bajos. Los niveles de homocisteína aumentaban con la edad y fueron acompañados por un declive comparable en el estatus del folato.