Noticias médicas

Publicado el 25 de noviembre de 2001

Problemas para la tercera edad

Argentina suspende los beneficios de salud para jubilados, a excepción de las emergencias

Millones de ancianos argentinos que dependen de la Seguridad Social para afrontar todo tipo de tratamientos que van desde los oncológicos hasta las prótesis de oído, han quedado sin servicios debido a que el sistema se ha quedado sin dinero después de tres años de recesión y de décadas de gerenciamiento corrupto.

El sistema del seguro médico para jubilados en Argentina (PAMI: Programa de Asistencia Médica Integral) suspendió a principios de noviembre todos los beneficios para sus afiliados a excepción de los servicios de emergencia. Ha dejado a muchos de sus  cuatro millones de afiliados enlazados en lo que Eugenio Semino, ombudsman de los servicios sociales, ha descrito como " el genocidio del viejo, del enfermo, y de los pobres".

A las clínicas y las farmacias privadas, que son contratadas por el programa, este año se les debe $160 000(114.000 libras esterlinas). Están alejando a la gente, y a sus médicos, a los cuales no se les ha pagado por cinco meses, y han ido a la huelga. Las clínicas privadas que dependen de fondos del programa se ven limitados a negociar uno con otro para la obtención de suministros básicos tales como gasas, algodón, y jeringas descartables, que están casi en falta.

El programa, puesto en marcha en 1971 y considerado como un modelo para el bienestar de la gente mayor en América latina, prosperó inicialmente, pero fue desarrollando malos hábitos de gasto, creando también muchos servicios colaterales, y lentamente fue vaciado de millones de dólares por conducciones corruptas.

Los senadores deben votar una inyección de $160 000 en efectivo al programa, para restablecer la normalidad en los servicios, pero como el gobierno del Presidente Fernando de la Rua se mueve de una crisis a otra en su lucha para balancear sus finanzas, no está claro de donde provendrían los nuevos fondos. Esta semana la ministro de Seguridad Social, Patricia Bullrich, renunció después de no poder consensuar la distribución de fondos con los demás ministros.

El servicio médico no es lo único que está mal en la Argentina, que se enorgulleció hace un siglo en ser el séptimo país más rico del mundo. El país está al borde del caos financiero, a pesar de recibir un ayuda externa. En su lucha por mantener el pago de una inmovilizante deuda externa de $132.000 millones, el gobierno ha tenido que reducir drásticamente sueldos y las jubilaciones y cortar el gasto público en todos los sectores.