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/ Published on February 20, 2007

¿Es aceptada por las mujeres jóvenes?

Anticoncepción de emergencia

Se analizan la aceptabilidad y las razones para el uso y no uso de la anticoncepción de emergencia, en mujeres con diferentes tipos de acceso al fármaco.

Author: Corinne H. Rocca, Eleanor B. Schwarz, Felicia H. Stewart, Philip D. Darney, Tina R. Raine, Cynthia C

Fuente: Beyond access: Acceptability, use and nonuse of emergency contraception among young women. Am J Obstet Gynecol 2007;196:29.e1-29.e6

Index
1. Desarrollo
2. Referencias

Recién en 2006 la Food and Drug Administración aprobó la venta libre de un producto de progestina sola a mayores de 18 años para la anticoncepción del emergencia (AE) (Plan B de AE). El producto continúa disponible para menores pero por prescripción médica. En cambio, en los 9 estados en los que la venta es irrestricta, los menores pueden acceder al medicamento sin recurrir al médico, solo consultando con el farmacéutico. 

A pesar de un aumento moderado de la accesibilidad a la AE experimentado a lo largo de 5 años, su utilización sigue siendo baja. En 2003, solo el 6% de las mujeres de Estados Unidos de 18 a 44 años recurrió a la AE, un aumento escaso comparado con el 2% en 2006. Aun en California, donde se puede acceder a la AE en forma directa en las farmacias y los planes de salud cubren su costo, solo el 8% de las mujeres la ha usado en 2003. Por otra parte, la mayoría de los estudios sobre el acceso a la AE ha demostrado que solo la utiliza una parte de las mujeres en condiciones de hacerlo, aún teniendo el medicamento en su poder, por anticipado. Considerando que en Estados Unidos la tasa de embarazos no deseados y de abortos es elevada, y que solo el 1,3% de las mujeres que recurrieron al aborto había usado la AE, muchas mujeres que podrían beneficiarse con su aplicación todavía no lo hacen.

No resulta claro qué es lo que determina que las mujeres informadas sobre la AE y que tienen acceso a ella no usen la AE. Aquellas con mayor percepción de su propio riesgo de embarazo, porque han tenido embarazos o abortos previos, pueden ser las candidatas para usar el método, y sin embargo, los resultados de los estudios son discordantes. Los investigadores han comenzado a buscar la razones por las cuales la mujeres no utilizan la AE, aun teniendo acceso a ella sin prescripción médica. Los estudios europeos sobre abortos comprobaron que el uso de AE es mayor, sobre todo en las mujeres más jóvenes, con mayor nivel de educación y nulíparas, y aquellas que usan anticonceptivos o que han tenido experiencia previa con AE y abortos. Estos estudios también indican que algunas mujeres no usan AE porque subestiman el riesgo de embarazo. Otros estudios del Reino Unido han demostrado que las mujeres son reacias a informarse sobre la AE por vergüenza, temor a los efectos colaterales y preocupación por recibir la censura de los profesionales de la salud.
 
En una evaluación sobre el acceso directo a la AE en las farmacias del Reino Unido no se hallaron conductas de censura. Hasta el momento, dicen los autores, ningún trabajo estudió las barreras que siguen existiendo para su utilización en la población estadounidense con acceso a la AE. 

Los estudios sobre AE en Estados Unidos indican que las mujeres tienen una buena opinión sobre la AE y en algunas regiones (San Diego, California), tienen hasta altos niveles de aceptabilidad: casi todas las mujeres tienen un acceso fácil a los comprimidos; el 90% piensa que la AE fue eficaz; el 75% estaba muy satisfecha con su experiencia y el 93% recomendaría su uso a otras mujeres.

Otros estudios han demostrado que las mujeres que han usado la AE la usarían de nuevo y la recomendarían a sus amigos. Los autores aclaran que la mayoría de los estudios de aceptabilidad se han ocupado de la solicitud de AE de las mujeres pero se sabe poco acerca de la razón por la cual no siempre las mujeres que tienen acceso a la AE recurren a ella.

Objetivo

Evaluar el grado de aceptación de la AE con levonorgestrel en mujeres jóvenes en riesgo de embarazo no deseado. Debido a que la tolerancia y los efectos colaterales del levonorgestrel aplicado a la AE ya son bien conocidos, este estudio trata sobre otros aspectos de la aceptación del método. Entre ellos, cuáles son las razones por las cuales las mujeres no recurren a la AE en situaciones en las cuales han expresado su aprobación. Por otra parte, se considera si aumentando el acceso a la AE se pueden lograr actitudes más favorables y una administración más conveniente del método.

Material y métodos

Mediante un estudio aleatorizado basado en la utilización de un cuestionario se analizaron las actitudes y los patrones de uso de la AE entre 1950 mujeres: Se evaluó el acceso a la AE en 3 grupos, en los que la obtención del fármaco se obtenía: por anticipado, directamente en la farmacia o recurriendo al médico para obtener la receta

El cuestionario incluyó preguntas sobre el grado de seguridad que adjudicaban a la AE, su eficacia y en qué medida el método recibía la aprobación de las personas a las cuales consultaban. También si recomendaban el método a sus amigos y su preferencia sobre la obtención del método (prescripción médica o directa en la farmacia). A las mujeres que usaban AE se les preguntó sobre las razones de su uso, y el uso o no de otros anticonceptivos.

Resultados

La mayoría de las mujeres consideró que la AE es segura (92%) y eficaz (98%). De todas las mujeres que usaron AE, la mayoría tomó la primera dosis dentro de las 24 horas de sexo sin protección (83%) y respondió que su uso es muy conveniente (75%). Las mujeres que contaban con la provisión anticipada eran más proclives a tomar la pastilla dentro de las 24 horas que el grupo que la obtenía a través de su médico; además consideraban que la obtención del fármaco había sido muy conveniente.

Las mujeres que obtenían el fármaco directamente en la farmacia no la usaban más pronto que las mujeres que debían primero concurrir al médico para obtener la receta, y no consideraban que su uso es más conveniente. Comparadas con las mujeres con acceso a través de su médico, la obtención directa de la AE en la farmacia no hizo que las mujeres utilizaran más el método dentro de las 24 horas o lo consideraran conveniente. Sin embargo, las mujeres que tenían la provisión anticipada del fármaco eran más proclives a usar la AE en el momento adecuado y expresar su conveniencia. La provisión anticipada aumentó el uso de la AE solo entre las mujeres que utilizaba preservativos. La prontitud y conveniencia del uso varió solo por el tipo de acceso a la AE y no por las características demográficas o de la anticoncepción habitual.

La pregunta sobre la preferencia para la obtención de la AE fue contestada como sigue: el 53% prefería la provisión anticipada, el 28%, la concurrencia al médico para obtener la receta y el 20%, por el acceso directo en la farmacia.

Entre las razones de la falta de uso, la causa más común fue el temor a los efectos colaterales.



Comentarios

En este ensayo se analizaron las actitudes hacia la AE en una población clínica de mujeres jóvenes, con fácil acceso a la AE como resultado de su participación en el trabajo. Las participantes informaron que consideraban al fármaco seguro y eficaz y que lo recomendarían a sus amistades en caso de necesidad. Los autores sostienen que el haber comprobado que muchas participantes proveían de dosis de AE a sus amigas no solo pone en evidencia su grado de aceptación sino que indica que las mujeres jóvenes prefieren obtener la dosis de una amiga que concurrir al médico para solicitar la receta.

Los autores también analizaron el efecto del acceso a la AE sobre los patrones de uso. La provisión anticipada de AE aumentó la frecuencia, la celeridad y la aceptación de la conveniencia. Que la provisión anticipada favoreció su uso concuerda con los hallazgos previos y extiende aquellos resultados a la población urbana de Estados Unidos joven, de alto riesgo.

Los resultados no muestran una diferencia significativa en la frecuencia, la rapidez o la aceptación de la conveniencia de uso entre las mujeres que tienen acceso en las farmacias o en el  centro asistencial. Un estudio del Reino Unido comprobó que la proporción de mujeres que usaban AE no aumentó en los 2 años que siguieron a la disponibilidad del fármaco sin prescripción, aunque sí aumentó el porcentaje de ventas en las farmacias. Otros estudios han comprobado un uso mayor de la AE, como así la prontitud de su uso, una vez que la AE pudo conseguirse directamente en las farmacias.

Dado que las participantes fueron reclutadas de clínicas de planificación familiar, los autores consideran que hubo un mayor porcentaje de mujeres que preferían obtener la AE en la clínica, lo que también explicaría lo limitado de la preferencia por el acceso directo al farmacéutico. Un estudio de población podría demostrar un efecto más importante. Las mujeres que usaban preservativos usaron casi dos veces más la AE si la obtenían en la farmacia que en la clínica. Esto avala la idea de que la obtención directa en la farmacia puede ser más útil para las mujeres que no tienen relaciones estables con un médico o un centro asistencial porque no están utilizando un método hormonal en forma sistemática.

La mayoría de las participantes dijeron que preferirían obtener el fármaco para la AE por anticipado. Aunque todas las mujeres del presente estudio tuvieron acceso a la AE, algunas seguían pensando que era muy difícil conseguirla, o contestaron que no tuvieron tiempo de conseguirla o no la llevaban consigo en el momento de necesidad. La proporción de mujeres del grupo de acceso en la clínica superó en 4 veces a las del grupo de provisión anticipada en dar como razón de la falta de uso la “inconveniencia”. Estos hallazgos destacan la importancia del acceso conveniente para el uso eficaz de la AE. Varios estudios han indicado que la mayor accesibilidad de la AE no reduce el uso de anticonceptivos y no aumenta las infecciones de transmisión sexual. Es por esto que la ampliación de los medios para el acceso a la AE solo beneficia a las mujeres que acceden a la AE en el modo que es más conveniente y cómodo para ellas.

Otra barrera importante para el uso eficaz de la AE puede ser la subestimación de la probabilidad de embarazo. A pesar de la educación completa que las mujeres del estudio recibieron, el 11% que deseaba usar AE no lo hizo, por no estar seguras de su necesidad al no creer que podían quedar embarazadas o, “decidieron esperar.”  Según los autores, esto corrobora los hallazgos de otros estudios que demostraron que la evaluación que hacen las mujeres sobre el riesgo de embarazo es una razón importante para no usar la AE. Aunque la mayor disponibilidad de la AE desde que está disponible por venta libre en las farmacias podría romper las barreras para su uso en algunas mujeres, es importante promover la provisión anticipada. Los esfuerzos deben también estar dirigidos a las barreras personales como la subestimación del riesgo, para ayudar a las mujeres a evitar los embarazos no deseados.

Conclusiones

Las mujeres consideraron que la AE es favorable. La provisión anticipada mejoró el uso en el momento adecuado dentro de las 24 horas de haber tenido una relación sexual sin protección como así el concepto sobre su conveniencia, mientras que el acceso directo a la AE en la farmacia benefició a poblaciones específicas.