Investigadores del Departamento de Medicina Cardiovascular de la Stanford University School of Medicine, en California, examinan la hipótesis que el síndrome de disfunción metabólica sea un factor de riesgo para la enfermedad coronaria en pacientes post-transplante cardíaco.
Los autores informan que de dos a cuatro años después de cirugía, llevaron a cabo un seguimiento de sesenta y seis pacientes sin diabetes manifiesta, a los que determinaron la glucosa plasmática y la insulina después de la administración de 75 g de glucosa oral, clasificando a los pacientes como de "alto" o "bajo" contenido; así como los lípidos y lipoproteínas en ayunas, clasificándoles en este caso como "anómalo" o "normal".
El estudio se completaba con el de la incidencia del transplante por medio de angiografía o autopsia, durante los posteriores ocho años de seguimiento, y compararon el grosor de la pared interna de la arteria (IT) y el posterior resultado en los pacientes según las clasificaciones anteriores.
Los pacientes con altas concentraciones de glucosa o insulina, presentaban un IT mayor, aproximadamente 0.38 mm frente a 0.22 mm. Los datos publicados recogen también una supervivencia del 60 por ciento frente al 92 por ciento en los pacientes con altos y bajos niveles de glucosa respectivamente, y del 72 y 88 por ciento en los pacientes con altos y bajos niveles de insulina
Los resultados también expresan unos valores para los triglicéridos y el VLDL más elevados, y el HDL más bajo, en los pacientes con un espesor de la pared de la arteria mayor de 0.3 mm que con 0.3 mm., siendo por lo tanto la incidencia del transplante en la enfermedad de arterias coronarias más alta en pacientes con altos niveles plasmáticos de triglicéridos y VLDL, y bajos niveles de HDL.
Los autores concluyen que la resistencia a la insulina tiene un importante papel en el desarrollo de enfermedad coronaria post-transplante cardíaco.