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Publicado el 24 de septiembre de 2002

Nuevo resultado de investigación

Analitos predicen cáncer de pulmón en fumadores

Los fumadores que presentan altas concentraciones de ciertas sustancias sanguíneas son más proclives a desarrollar cáncer de pulmón.

Autor/a: Colegio de Bioquímicos de Entre Rios

Fuente: Colegio de Bioquímicos de Entre Ríos

En su estudio, los investigadores hallaron que los fumadores cuyos glóbulos blancos habían sufrido un gran daño en el ADN, provocado por carcinógenos conocidos como hidrocarburos aromáticos policíclicos (HAP), tenían tres veces más probabilidad de recibir un diagnóstico de cáncer de pulmón entre uno y 13 años más tarde.

No se halló asociación entre las sustancias y el cáncer en los fumadores antiguos, según el informe publicado en una edición reciente de la revista Cancer Research.

Los hallazgos sugieren que ciertas personas son más susceptibles a los efectos cancerígenos del humo del tabaco, indicaron los autores y señalaron una nueva forma de identificar a los fumadores que pueden correr más riesgo de desarrollar cáncer de pulmón, la causa principal de muerte por cáncer en Estados Unidos.

"Este estudio es importante porque muestra que un biomarcador en la sangre predice el cáncer de pulmón", dijo en un comunicado Frederica Perera, la autora principal del estudio e investigadora de la Universidad de Columbia, en Nueva York.

Perera y sus colegas analizaron muestras de sangre recogidas 13 años antes y compararon las concentraciones de sustancias cancerígenas adheridas al ADN de 89 hombres que habían sido diagnosticados desde entonces con cáncer de pulmón. También analizaron las muestras de 173 hombres sanos.

Los fumadores con concentraciones elevadas de estas sustancias, debido a la exposición a los HAP y a otros carcinógenos, presentaron un riesgo significativamente más alto de cáncer de pulmón, comparado con los fumadores con concentraciones sanguíneas más bajas de dichas sustancias, según los resultados. El riesgo pareció aumentar con el tiempo.

Los HAP se encuentran en altas cantidades en el humo del tabaco, pero también están presentes en el aire como resultado de la combustión de los motores de los automóviles, las plantas de energía, las cocinas y la calefacción.

También se forman cuando se asan los alimentos a la parrilla o se colocan al grill. Estas sustancias se adhieren al ADN y pueden originar mutaciones que originen cáncer.