| En los últimos años, los agonistas del receptor GLP-1 han ganado un protagonismo indiscutido en el tratamiento del exceso de peso. La evidencia es sólida: producen descensos ponderales significativos y mejoras en múltiples parámetros cardiometabólicos. Negar estos datos no sería correcto ni honesto desde el punto de vista científico. Sin embargo, aceptar la eficacia de un fármaco no implica renunciar a una reflexión crítica sobre cómo, en quiénes y con qué objetivo lo estamos utilizando. |
Lo que la evidencia muestra (y lo que no) |
Los agonistas GLP-1 reducen el apetito, enlentecen el vaciamiento gástrico y modulan los circuitos centrales de recompensa. Como consecuencia, muchos pacientes comen menos y modifican sus patrones de consumo, disminuyendo la ingesta de ultraprocesados y bebidas azucaradas.
Es importante ser precisos: el fármaco no educa ni genera hábitos por sí mismo. El cambio conductual observado es, en gran medida, secundario a la modulación biológica del apetito.
Esto abre una pregunta central: ¿estamos aprovechando esta ventana terapéutica para consolidar hábitos saludables o simplemente estamos reemplazando el abordaje conductual por una solución farmacológica?
El riesgo de la medicalización acrítica |
Mi mayor preocupación no es el uso de estos fármacos en sí, sino su utilización deliberada en personas sin indicación clara, donde el objetivo se reduce a “bajar de peso” como fin aislado.
Cuando el mensaje implícito es que el descenso ponderal puede lograrse sin un trabajo sostenido sobre alimentación, actividad física, composición corporal y conducta a largo plazo, el riesgo es claro: medicalizar un problema complejo y multifactorial, ofreciendo una respuesta eficaz en el corto plazo, pero potencialmente frágil en el largo.
Además, este enfoque no está exento de costos:
• Recuperación de peso al suspender el tratamiento
• Pérdida de masa magra si no se acompaña adecuadamente
• Dependencia del recurso farmacológico
• Un mensaje sanitario empobrecido a nivel poblacional
¿Para quiénes sí? |
Los agonistas GLP-1 son una herramienta valiosa cuando se indican en pacientes correctamente seleccionados:
• Obesidad o sobrepeso con comorbilidades relevantes
• Alto riesgo cardiometabólico
• Fracaso documentado de intervenciones no farmacológicas bien implementadas, y siempre dentro de un plan integral, con seguimiento y objetivos claros
En este contexto, el fármaco puede facilitar el cambio, reducir barreras biológicas y permitir sostener modificaciones que antes resultaban inalcanzables.
¿Para quiénes no? |
El problema surge cuando su uso se extiende a:
• Personas sin comorbilidades
• Descensos de peso con fines meramente estéticos
• Contextos sin evaluación clínica integral o sin una estrategia explícita de cambio de hábitos
En esos casos, el fármaco deja de ser una herramienta terapéutica y se convierte en un atajo.
Una responsabilidad médica ineludible |
Como médicos, no solo prescribimos tratamientos: transmitimos mensajes.
Y el mensaje que hoy transmitimos importa. No se trata de estar “a favor” o “en contra” de los agonistas GLP-1. El verdadero debate no es farmacológico, sino ético y sanitario.
• En el fenotipo correcto, con indicación clara y dentro de un abordaje integral, estos fármacos representan un avance relevante.
• En el fenotipo incorrecto, utilizados como sustituto del trabajo sobre hábitos, son apenas un parche elegante.
Conclusión |
La evidencia debe guiarnos, pero la reflexión crítica debe acompañarla. Herramienta cuando habilitan el cambio. Atajo cuando lo reemplazan. Esa distinción es, hoy más que nunca, una responsabilidad médica.
Bibliografía:
1-SELECT Trial – beneficio cardiovascular en población de alto riesgo Lincoff AM, Brown-Frandsen K, Colhoun HM, et al. Semaglutide and cardiovascular outcomes in obesity without diabetes. N Engl J Med. 2023;389:2221–2232.
2-STEP 1 – eficacia y limitaciones en mantenimiento del peso Wilding JPH, Batterham RL, Calanna S, et al. Once-weekly semaglutide in adults with overweight or obesity. N Engl J Med. 2021;384:989–1002.
3-STEP 4 – efecto de discontinuación) Rubino D, Abrahamsson N, Davies M, et al. Effect of continued weekly subcutaneous semaglutide vs placebo on weight loss maintenance in adults with overweight or obesity. JAMA. 2021;325(14):1414–1425.
*Dr. Diego Huberto Picchio. Médico cardiólogo. Coordinador del área de Cardiología en Clínica Polymedic. Federación Argentina de Cardiología (FAC).