Gabriel Giubellino
Un seguimiento realizado en Estados Unidos a 1.800 pares de mellizos concluyó que a medida que los chicos crecen, la importancia de los patrones familiares en la elección de los amigos disminuye en detrimento de la herencia.
El trabajo fue realizado por investigadores del área Psiquiátrica y Comportamiento Genético de la Universidad de Virginia, entre otras instituciones. Su objetivo fue echar luz sobre la contribución del ambiente y de la genética en la elección de compañías "descarriadas", la traducción más liviana de la palabra "deviant" (sería peor hablar de "desviadas") con la que estos psiquiatras describen la tendencia a usar drogas o alcohol, entre otras cosas.
Desde 1998 hasta 2004 entrevistaron a mellizos varones del Registro de Mellizos de Virginia. Los dividieron en grupos por edad (8 a 11, 12 a 14, 15 a 17, 18 a 21, y 22 a 25). "Cuando los mellizos varones maduran y crean su propio mundo social, los factores genéticos juegan un rol crecientemente importante en su elección de pares, mientras que el ambiente compartido se vuelve menos influyente", concluye el estudio publicado en Archives of General Psychiatry. Lo "heredable" en esta elección de amiguitos es el 30%, aseguran, en el grupo de 8 a 11 años, y crece a casi el 50% en los últimos tres grupos (los que van de 15 a 25 años).
Kenneth Kendler, el autor principal, dijo: "El cerebro influencia nuestras conductas aunque el ambiente juega un gran rol también. Nuestra conducta luego influencia nuestro mundo físico y especialmente nuestro ambiente social". En una declaración vía e-mail a Clarín volvió sobre esta idea: "Entendemos que el camino de los genes de riesgo para exteriorizar trastornos como el abuso de alcohol y drogas funciona, en parte, haciendo que los individuos prefieran medio ambientes 'desviados', que alientan a su vez al abuso de drogas y a otro tipo de conductas descarriadas".
Hay otras miradas sobre la construcción de una relación de amistad. "En las familias hay ciertos rasgos particulares que los hermanos pueden privilegiar en la medida que en ella se transmitan ciertos valores ideales sobre lo que se dice que es un amigo o cómo se describe la amistad. Las elecciones son efectos de identificaciones, de discursos", dice la psicoanalista Stella Maris Rivadero, coordinadora docente y supervisora del Equipo de Pareja y Familia del Centro Dos.
"Por supuesto que de chicos -continúa- tienen amistades parecidas porque están sostenidas por los padres que invitan, llevan, traen. En la adolescencia hay un corte con lo que viene de la familia; luego se diversifican".
El biólogo Diego Golombek, investigador del Conicet, dice, luego de aclarar que no es experto en el tema, algo que observa como tendencia: "Estos trabajos se inscriben en cierta moda que aparece luego de los usos que algunos científicos están haciendo del Proyeto Genoma: la tendencia a no reconocer la enorme influencia del ambiente. Al contrario de lo que sucedía en el pasado, cuando se decía que todo es cultura, todo es ambiente".
José Eduardo Moreno, vicedirector del Centro Interdisciplinario de Investigaciones en Psicologia, Matemática y Experimental (CIIPME) del Conicet rescata algunas cosas de este tipo de trabajo. Una, que puede entender la base genética como influencia, pero no como determinante directo. "No es que la influencia sea directa, dirigida a un amigo, pero a través del temperamento que uno hereda se condiciona el universo de vínculos personales. Pero claro que esto está mediado: no es lo mismo si tu madre es abandónica que si te trata bien. El vínculo de apego materno, por ejemplo, modera o incrementa esa predisposición genética".
Otra: no le parece "tan loco" que en los primeros años de vida el niño se incline más por lo social y que la influencia genética avance con el crecimiento. "El medio familiar puede hacer reprimir ciertas reacciones, tendencias genéticas sobre cómo relacionarse con los demás. En la medida que se independice del medio familiar, puede permitirse ser como uno es".
De todos modos, en esta dicotomía planteada como genética versus ambiente, Moreno sale con una tercera posición: "La capacidad de autodeterminarse. Con las elecciones puedo tener fortaleza yoica, una condición que me da autonomía respecto de lo social y lo genético. El obrar libre permite, al menos, tener más alternativas".
Antecedentes
No es la primera vez que se asocia a los genes con algunos temas de conducta. En junio pasado, investigadores estadounidenses anunciaron que una variación genética influía en el comportamiento violento. "Encontramos que una variante de un gen puede asociarse a comportamientos agresivos de los varones", comentó en esa oportunidad Stephen Manuck, el psicólogo que lideró la investigación en la Universidad de Pittsburgh.
A fines de julio pasado, científicos británicos identificaron al gen que provocaría que las personas sean zurdas. Se trata del LRRTM 1, que también cumple un papel importante en el control del habla y las emociones. El estudio fue realizado por genetistas de la Universidad de Oxford y publicado en la revista Molecular Psychiatry.
El riesgo de sufrir una depresión luego de un episodio traumático también está asociado con los genes. En la Universidad de Granada concluyeron que las personas con una variante del gen que codifica para el transportador de la serotonina tenían más chances de deprimirse.
OPINION
Por qué uno es como es
Liliana Alba
Mi sensación es que existe una gran tendencia a "genetizar" todo. Se busca el gen de la infidelidad, de la obesidad, de la homosexualidad, también del alcoholismo...
En algunas cuestiones relacionadas con la personalidad, puede tener peso cierta cuestión hereditaria. Hasta puede haber varios genes que determinen la susceptibilidad o tipo de personalidad. Pero siempre hay que tener en cuenta el entorno, el lugar donde uno se cría, la gente que nos rodea.
Los estudios científicos van demostrando que los componentes ambientales son más importantes en algunas situaciones que en otras.
En obesidad, por ejemplo, aparecen con más fuerza varios factores genéticos que la influencian. En la elección de la pareja sexual, más que la carga genética aparece más bien la crianza o ciertos componentes psicosociales, por lo que la tendencia sería más ambiental que genética.
De todos modos, uno es lo que es en base a la información genética y la interacción con el medio ambiente. La determinación es tanto biológica como social. De lo contrario no seríamos tan complejos.
TESTIMONIO
Los gemelos Velloso, una historia de parecidos y diferentes
El doctor Luiz Velloso, médico con un posgrado en psicoanálisis, escribió "Gemelos y mellizos. Conociendo a hijos múltiples", en coautoría con su mujer, Marta Fatone, también médica y psicoanalista. Viene estudiando el tema de la gemelaridad desde 1975, y se podría decir que sabe por médico, pero más por experiencia: creció con su hermano gemelo José en la ciudad de Pelotas, sur de Brasil, y tiene una mirada sobre el tema amigos.
Los gemelos Velloso nacieron el 20 de noviembre de 1946 en Porto Alegre, Brasil. Compartían todo, menos el favoritismo de la abuela. No en vano, aporta su mujer Marta, su hermano fue llamado como el padre. "Cuando quería conseguir algo -recuerda-, decía que era José. Y mi abuela a veces se confundía".
Toda la primaria juntos. En la escuela compartían la mesa, una curiosa mesa con otras tres parejas de gemelos. La pareja de estudiosos de la gemelaridad (Velloso fundó la organización Multifamilias) atribuye esa presencia al boom de embarazos de la posguerra. "Se supone que habría mecanismos de reposición ante grandes pérdidas de vidas como en la Segunda Guerra", es una hipótesis mencionada por Fatone. Por el motivo que haya sido, Velloso creció en la misma cuadra con otras tres parejas de gemelos. "Cumplimos años más o menos en la misma época. Hasta el día de hoy, somos amigos".
Velloso explica cómo era ese ambiente: "Eramos una pandilla de 30, 40 chicos. Los gemelos éramos los cabecillas. Y los amigos de mi hermano eran mis amigos". No había diferencias en la primera infancia. En la adolescencia empezaron las diferencias, que se agudizaron a la hora de los estudios universitarios. José se dedicó a la Agronomía, se fue a vivir lejos. Y los amigos cambiaron. ¿Talló la genética, como arriesga el estudio que dispara esta nota?
Velloso y su mujer toman con pinzas esto del condicionamiento genético. Por empezar, dice Marta, "el carácter no está determinado por la genética". Incluso tiene una queja para los estudios basados en gemelos. "Se hizo mucho daño con eso; se los ha separado al nacer para 'probar', para estudiar la esquizofrenia... Pero se ha visto que cuando los gemelos crecen separados, más se parecen físicamente; cuando crecen juntos, tienen más diferencias. Predomina más lo ambiental y tienen de quién diferenciarse". Y ella pone su decisión de vida como prueba, con una declaración: "¡Jamás me hubiera casado con su hermano José!".
Usos y abusos de la genética
Eliana Galarza
egalarza@clarin.com
Las explicaciones genéticas para temas como la amistad, el amor, la agresión o la depresión se parecen a esas simplificaciones que se hacían en tiempos oscuros cuando lo desconocido era asociado sólo con el mal. Queda claro que la genética no es el mal: gracias a ella se conocen cada vez más las claves de la vida. Pero últimamente abusan de ella para explicarlo todo. En el futuro, tal vez, ocupe un lugar más acorde con sus aportes.