Noticias médicas

Publicado el 20 de marzo de 2006

Desgaste profesional.

Advierten que los médicos están sometidos a un fuerte estrés.

En estudios y encuestas a profesionales de la salud del área pública surge que se sienten sobreexigidos por los pacientes y sus familias. Además, la desmotivación y el temor a la mala praxis dificultan sus tareas.

Dos pacientes están apostados en las camillas de uno de los consultorios de la guardia de un hospital público. Uno de ellos debería estar en una sala aislada, dice un médico en estricto off. Una mujer de 28 años, que no quiere esperar más, insulta al mismo médico que le pidió paciencia varias veces.

Quizás estas situaciones, constatadas por Clarín, expliquen (al menos en parte), por qué el 90% de los profesionales de la salud (médicos, enfermeras, psicólogos y psiquiatras) de las guardias y áreas críticas de tres hospitales públicos porteños se siente sobrepasado por el exceso de exigencias y la irritabilidad de los pacientes y sus familiares.

Estos datos, entre otros, fueron corroborados entre 500 profesionales de la Ciudad de Buenos Aires, y analizados cualitativamente en 20 talleres de los que participaron 300 personas de la Ciudad de Buenos Aires y del conurbano bonaerense. Los resultados fueron obtenidos por tres proyectos de la Secretaría de Ciencia y Técnica de la Universidad de Buenos Aires (UBACyT).

Los estudios sobre la situación de los trabajadores de la salud (hay más de 150 mil médicos matriculados) se iniciaron en 1997 y continuaron con estrategias de promoción y prevención en distintos grupos sociales. A cargo de un equipo interdisciplinario de profesionales de la Universidad de Buenos Aires (UBA), la investigación se hizo bajo la dirección de la psicóloga Graciela Zaldúa, titular de cátedra de Psicología Preventiva y Epidemiología, y la codirección de la psicóloga María Marcela Bottinelli, doctora en Salud Mental Comunitaria.

"A través de las investigaciones de los becarios que integran nuestro equipo constatamos que los resultados cuantitativos tienen la misma vigencia que hace tres años", puntualizó Bottinelli.

Entre los resultados, se indica que casi el 60% de estos trabajadores opina que la situación que más estrés les produce es la falta de protección social. Tanto la que experimentan de parte de las políticas públicas como la desprotección que ven en los pacientes que atienden. Y cerca del 59% de los profesionales encuestados se estresan a causa del temor a cometer mala praxis.

La primera investigación se realizó con 500 profesionales de las guardias y salas de áreas críticas de tres centros médicos de la Ciudad de Buenos Aires: un hospital de alta complejidad, una maternidad y un hospital psiquiátrico. El estrés se midió en un rango de 0 a 5 puntos. "La categoría 'despersonalización' es la que presenta mayor puntaje e indica el grado en que los profesionales se sienten sobrepasados por las exigencias de los pacientes", señala el estudio. "Hoy los médicos dicen que 'están en la trinchera' porque reciben todo el sufrimiento de la sociedad argentina", señaló la psicóloga, María Teresa Lodieu, integrante del equipo y adjunta a cargo de la cátedra de Psicología del CBC.

La segunda categoría más punteada por los médicos, enfermeras, psicólogos y psiquiatras entrevistados fue la que correspondía a las "Manifestaciones de burnout" (estrés laboral crónico de los profesionales de la salud). En este caso se detectó lo que le pasa al profesional cuando toma conciencia de la situación de estrés que vive y cómo ésta repercute en su salud.

El tercer mayor puntaje lo recibió la variable "cansancio emocional", una categoría relacionada con la frustración que siente el profesional ante los múltiples intentos fallidos por modificar las situaciones de estrés. "El profesional de la salud, que en una época tuvo un prestigio social, lo fue perdiendo ante de la debacle económica. Hoy el prestigio y el respeto por su saber se deterioró hasta el punto de un bajo reconocimiento", analizó la médica psiquiatra Dora Koloditzky, coordinadora del Comité de Educación para la Salud del Hospital Ramos Mejía e integrante del equipo.

"Hay casos de pacientes que vienen destrozados, te hacen la transferencia y te dejan knock out. Entonces para no llegar nervioso a tu casa te tomás media pastilla, que te amortigua pero es como el casco en la moto: el golpe te lo pegás igual", dice Luis Aldo Ravaioli, medico legista y presidente de la Sociedad Argentina de Etica Médica y Biológica.

Los 300 participantes de los talleres armaron una lista de 45 factores estresantes, e indicaron tres estrategias para afrontar su realidad: La individual (terapia, gimnasia); la grupal y la convocatoria a la participación en organizaciones como sindicatos. El primer paso es la toma de conciencia, señaló Koloditzky. "Luego puede tomar medidas para revertir o modificar la situación".

"Estamos expuestos a la violencia"

Aunque el médico clínico del Hospital General de Agudos, Doctor Enrique Tornú, Ricardo Lagreca, no integró la investigación que dirigió Zaldúa y Bottinelli, hay una coincidencia plena entre lo que él dice que le produce estrés y los resultados de los estudios.

"Lo que más me preocupa es que estamos expuestos a la violencia, sobre todo psicológica, de los mismos compañeros, los paramédicos, los pacientes y sus familiares", esgrime Lagreca. Luego dice que también le produce malestar "el fantasma de la mala praxis". Cuenta en tal sentido, que muchos pacientes insinúan los juicios de mala praxis como un modo de "extorsión". También dice que le afecta "la falta de ética de los médicos que hablan mal de sus colegas".

"Esto es como apagar un incendio con un balde de agua", ilustra el médico pediatra Paulo Albanese, también profesional del Hospital Tornú. Y explica su metáfora: "Todos los que trabajamos acá tenemos muchos años de formación y muchas horas de dedicación. Y nos exigen formación permanente. Si comparamos nuestra remuneración con la de otras actividades como la de abogado o la de una persona que hace negocios, nuestro salario es muy inferior".

Albanese, como Lagreca, se quejan de que al estrés propio de su profesión se suma "una problemática social y económica muy grande que genera que todos los que tengamos que trabajar con la gente estemos muy expuestos". "Hay mucha despersonalización —dice Albanese— básicamente porque han hecho de la medicina un bien de consumo más".

Varias medicinas
Oscar Angel Spinelli
ospinelli@clarin.com

La medicina no es una sola. En este país de ingratas diferencias, existe una para ricos, otra para clase media alta y otra para media baja, una de obras sociales y prepagas de primera y una de segundas, y otra para pobres e indigentes. También hay hospitales públicos y clínicas privadas buenos y malos. Suena políticamente incorrecto. Pero para enfrentar el desbarajuste del sistema de salud quizá habría que comenzar con un correcto diagnóstico y dejar de lado los intereses sectoriales. ¿Los médicos? Se ajustan a esas realidades, bien distintas. Es decir, si en un lugar hay recursos y mejores sueldos, todo es más llevadero.