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/ Published on October 13, 2025

De la prevalencia al tratamiento

Actualización sobre tinea capitis o tiña de la cabeza en niños

El tratamiento tópico ha demostrado poca efectividad frente a esta patología, que además puede tener una alta contagiosidad.

Author: Aditya K. Gupta, Shruthi Polla Ravi, Tong Wang, Sara Faour, Mary A. Bamimore, Candrice R. Heath, Sheila Fallon Friedlander.

Fuente: Pediatric Dermatology.2024;41:1030–1039. An update on tinea capitis in children

Introducción

La tiña de la cabeza, una infección fúngica que afecta el cuero cabelludo y los folículos pilosos, es un problema dermatológico importante, especialmente en la población pediátrica. Se observa con menos frecuencia después del inicio de la pubertad y se atribuye a la aparición de una cualidad protectora/fungistática en el sebo. Las características clínicas incluyen picazón, descamación del cuero cabelludo, alopecia e inflamación; sin tratamiento, puede provocar cicatrices.

En los niños, la tiña de la cabeza presenta desafíos únicos debido a su naturaleza contagiosa y a las posibles consecuencias a largo plazo si no se trata. Esta afección puede afectar significativamente la calidad de vida del niño.

Epidemiología

La tiña de la cabeza en niños es causada predominantemente por dermatofitos pertenecientes a los géneros Trichophyton y Microsporum. La prevalencia de estos géneros varía, influenciada por factores ambientales y socioeconómicos. Se han observado cambios en los patrones de distribución a lo largo del tiempo, a menudo correlacionados con migraciones, viajes y cambios en el estilo de vida.

La tiña se reporta predominantemente en hombres, siendo el rango de edad más común entre los 6 y los 10 años. Si bien M. canis continúa siendo el principal patógeno causante a nivel mundial, en regiones específicas se han observado cambios en la prevalencia de otras especies como T. tonsurans, T. violaceum y T. mentagrophytes.

Factores de riesgo y modos de transmisión

Los factores de riesgo de tiña de la cabeza en niños incluyen el contacto cercano con personas infectadas, compartir artículos personales como peines o sombreros, prácticas de higiene deficientes, vivir en entornos hacinados o insalubres, función inmunitaria comprometida, deficiencias nutricionales y afecciones cutáneas preexistentes, participación en actividades que implican contacto piel con piel o compartir equipos, etnia y nivel socioeconómico.

El período de incubación de los dermatofitos es de 1 a 3 semanas; a menudo permanecen viables en fómites durante períodos prolongados. Los niños con antecedentes de exposición frecuente a animales, en particular a mascotas domésticas, pueden tener un mayor riesgo de contraer tiña de la cabeza, ya que algunas especies animales pueden ser portadoras de los hongos causantes.

Los climas con alta humedad y temperaturas cálidas crean condiciones óptimas para el crecimiento de hongos, aumentando la probabilidad de infección en personas susceptibles.

Una inmunidad comprometida aumenta la vulnerabilidad a las infecciones fúngicas. La predisposición genética también puede contribuir, ya que ciertas personas pueden tener una mayor susceptibilidad debido a rasgos hereditarios. Además, la edad y el género influyen, siendo los prepúberes y los varones los más afectados.

En general, una combinación de factores genéticos, inmunológicos, hormonales, nutricionales y determinantes sociales de la salud contribuye a la susceptibilidad de los niños a la tiña de la cabeza, lo que pone de relieve la compleja interacción entre las características del huésped y las infecciones fúngicas.

Enfoques diagnósticos

Existen diversos patrones clínicos: tipos no inflamatorios, como la mancha gris (caracterizada por descamación fina y alopecia circular, causada por infección exógena por esporas de Microsporum) y la mancha negra (que presenta manchas no inflamatorias con folículos pilosos rotos y edematizados por infección endógena con especies de Trichophyton); formas inflamatorias como la pustulosa difusa (alopecia irregular con pústulas dispersas o foliculitis leve) y el querión (masas inflamatorias dolorosas y pastosas con alopecia, que a menudo se confunden con un absceso bacteriano). El favus, una variante crónica causada principalmente por T. schoenleinii, se caracteriza por lesiones amarillas y costrosas y sigue siendo prevalente en ciertas regiones (China, Nigeria e Irán).

La identificación precisa se basa en la evaluación clínica, complementada con el examen microscópico y el cultivo fúngico/diagnóstico molecular, o la tricoscopia para discernir las formas de las esporas, la ubicación en los tallos pilosos y la identificación de especies. El examen con lámpara de Wood puede ser útil para diagnosticar infecciones por Microsporum y la tricoscopia para confirmar el diagnóstico de casos sospechosos. Se pueden identificar formas específicas de pelo utilizando un dermatoscopio.

Las infecciones por Trichophyton a menudo presentan pelos curvilíneos en forma de sacacorchos, mientras que las infecciones por Microsporum poseen patrones monomórficos rectilíneos. Las técnicas moleculares como la PCR permiten la identificación precisa de especies.

Los raspados con bisturí se han convertido en el método predominante para obtener muestras de piel a nivel mundial, aunque la facilidad de recolección con un hisopo de algodón favorece este enfoque para muchos profesionales. La muestra ideal debe incluir escamas y cabello del sitio de muestreo.

Métodos de prevención, consecuencias a largo plazo y calidad de vida

Una higiene personal constante puede ayudar a reducir el riesgo de contagio y propagación. Se debe evitar compartir artículos personales como peines, cepillos, sombreros, toallas y almohadas. Se debe brindar orientación sobre el lavado de artículos con agua tibia o caliente y jabón. La inspección regular del cuero cabelludo también facilita la detección temprana y el tratamiento de la tiña.

Los portadores asintomáticos, que a menudo se encuentran entre los niños de comunidades con altas tasas de prevalencia de la infección, albergan el hongo en el cuero cabelludo y actúan como vehículos silenciosos para la propagación de la infección. Su evolución natural varía ampliamente, y un porcentaje significativo elimina la infección sin intervención.

Actualmente, las directrices para el tratamiento de los portadores asintomáticos son ambiguas. Siempre se hace hincapié en la desinfección de superficies y en evitar compartir artículos personales. Se prefieren los tratamientos tópicos por su menor riesgo de efectos adversos, pero se pueden considerar los antifúngicos orales para casos con una alta carga de conidios/esporas.

La tiña de la cabeza no tratada o tratada inadecuadamente puede provocar una infección crónica, causando picazón, inflamación y malestar persistentes. Esta cronicidad puede provocar pérdida de cabello, cicatrices y cambios en la textura de la piel de la zona afectada. Además, es altamente contagiosa, lo que podría provocar brotes en escuelas y comunidades si no se aborda con prontitud.

En casos graves, la tiña de la cabeza puede coexistir con infecciones bacterianas, lo que complica aún más la afección. El rascado persistente puede causar traumatismos cutáneos, aumentando la susceptibilidad a infecciones bacterianas y a la formación de abscesos dolorosos. Los niños pueden experimentar ansiedad, frustración y baja autoestima, especialmente si la infección persiste a pesar de los esfuerzos terapéuticos.

Estrategias de tratamiento

Las opciones de tratamiento sistémico dependen significativamente de la especie causante y de la eficacia de los antimicóticos disponibles. En general, la terbinafina presenta la mayor eficacia, seguida de la griseofulvina.

Sin embargo, los antimicóticos sistémicos han mostrado distintos grados de eficacia dependiendo de si la infección está causada por hongos endógenos (Trichophyton spp.) o exógenos (M. canis). La terbinafina se consolida como el fármaco de elección para las infecciones por Trichophyton spp., mientras que la griseofulvina y el itraconazol se recomiendan para las infecciones por Microsporum spp.

Si bien estos medicamentos sistémicos generalmente son bien tolerados, se debe considerar su perfil de seguridad en la población pediátrica, ya que algunos pueden estar contraindicados o requerir ajustes de dosis según edad, peso y afecciones subyacentes.

Los tratamientos tópicos desempeñan un rol limitado, principalmente debido a la localización de la infección dentro de los folículos pilosos y las capas del cuero cabelludo. Sin embargo, los champús antimicóticos tópicos con ketoconazol, sulfuro de selenio o ciclopirox, a veces se utilizan de forma complementaria a la terapia sistémica para reducir la liberación de esporas fúngicas, prevenir la reinfección y ayudar a mantener la higiene del cuero cabelludo. Además, se pueden utilizar cremas o soluciones antimicóticas para lesiones localizadas o cuando el tratamiento sistémico esté contraindicado.

Los tratamientos tópicos por sí solos no son suficientes para una resolución completa.

Conclusiones

La tiña de la cabeza representa una amenaza infecciosa global persistente, especialmente en niños pequeños, con potencial de cicatrices duraderas si no se trata de forma rápida y eficaz.

Las variaciones en la prevalencia y la demografía entre regiones subrayan la importancia de enfoques terapéuticos personalizados. Factores como la salud general del paciente y sus antecedentes sociales desempeñan un papel fundamental en las decisiones de tratamiento.

La educación integral del paciente y su familia sobre la necesidad de un tratamiento continuo, la adherencia a las prácticas de higiene y el cumplimiento de la terapia sistémica es esencial para lograr resultados favorables.

 

Comentario: La tiña de la cabeza en la población pediátrica presenta desafíos únicos debido a su alta contagiosidad y a las posibles consecuencias a largo plazo si no se trata, pudiendo afectar significativamente la calidad de vida del niño. Su prevalencia varía según la zona geográfica y se ve influenciada por factores socioeconómicos, prácticas de higiene y densidad poblacional, lo que justifica la implementación de enfoques terapéuticos dirigidos. La educación de la población sobre la necesidad de adherencia a las prácticas de higiene y el cumplimiento de la terapia sistémica es esencial para alcanzar la curación y evitar su propagación.

 


Resumen y comentario objetivo: Dra. María Eugenia Noguerol