Noticias médicas

/ Publicado el 15 de septiembre de 2006

El 75% de los niños quiere tener más información

Aconsejan a los padres hablar de sexo con sus hijos cuando son chicos

Según la Universidad de Harvard, hay que hacerlo antes que "se informen por otros".

Sexo. No es un tema fácil. Y menos para hablarlo con los hijos. Pero hay que hacerlo. Siempre. Con palabras adecuadas, con naturalidad, paciencia y sinceridad. Así, aseguran los especialistas, es como hay que actuar. También dicen que lo mejor es empezar a hablar de estos temas cuando son chiquitos, es decir, ni bien empiezan a preguntar.

Para muchos padres es más sencillo encontrar excusas que conversar sobre los órganos sexuales y sus posibles usos, entre muchas otras cuestiones, pero hay que vencer el miedo y enfrentar la situación. De lo contrario, los chicos buscarán informarse a través de otros (amigos o personas desconocidas), o irán a consultar sus dudas en fuentes poco confiables como son las revistas, programas de tevé y sitios de Internet. Eso dicen especialistas de la Escuela de Medicina de la Universidad de Harvard en una reciente investigación, que sostiene que aunque parezca que hoy el sexo está en todos lados los chicos se ven y sienten ignorantes ante el sexo y piden saber más.

Citan una encuesta reciente de la Kaiser Family Foundation de los Estados Unidos que demostró que el 75% de los chicos quiere manejar más información sobre sexo: las dudas fundamentalmente pasan por cómo protegerse del sida, de otras enfermedades y de embarazos no deseados.

Hay que contestarles. No temerle a la curiosidad. Que hagan preguntas no implica que serán sexualmente activos, aseguran en Harvard. "Los estudios probaron que los chicos que conversan con sus padres tienen menos posibilidades de meterse en situaciones de riesgo", agregan.

Los especialistas locales consultados por Clarín dicen lo mismo. Entre los dos y tres años los chicos empiezan a indagar sobre el sexo porque descubren que hay partes del cuerpo que son diferentes. Así llegan las preguntas. Espontáneas. Sin censura.

"Los temas relacionados con la afectividad y la sexualidad deben abordarse a lo largo de la infancia, en especial durante la escolaridad primaria. Las preguntas se responden con fluidez, aun cuando el pudor de los adultos los lleva a hacer 'chistes' sobre la masturbación de las nenas o las erecciones de los nenes", dice Graciela Morgade, profesora e investigadora en temas de género de la Universidad de Buenos Aires.

Para la sexóloga Diana Resnicoff, la conciencia sobre la sexualidad se forma desde el nacimiento, o antes: "En cuanto los padres saben si es mujer o varón, comienzan a tratarlos de manera diferente. La educación sexual es una parte más de la educación vital y los padres son los primeros educadores. Se educa a través de prohibiciones y permisos, juicios de valor, miradas de aprobación y rechazo, la relación de pareja y el silencio. Callar es educar. Con la evasión, se les enseña que de sexo no se habla ni se pregunta".

"Pocos chicos pueden manejar la mecánica del sexo antes de los 8 años. Muchos demoran más y pocos lo hacen antes. Un niño puede confundirse si se lo atosiga con explicaciones sofisticadas en la etapa en la cual bastaría con respuestas muy simples. Cuando un niño está mental y afectivamente preparado para recibir información, dársela no resulta embarazoso", explica Resnicoff.

Para Silvia Tomás, psicoanalista, coordinadora y supervisora del Equipo de Niños y Adolescentes del Centro Dos, el diálogo con los hijos hay que construirlo: "Cuando los niños están con otro, los escucha y conversa, que valoriza sus opiniones e inquietudes y que no responde desde un lugar de saberlo todo, el diálogo fluye porque hay permiso para preguntar y equivocarse".

Y agrega: "Desde pequeños los chicos preguntan sobre la procreación y el nacimiento. Muchas veces no requieren grandes respuestas ni eruditas ni extensas. Buscan ver el espacio que da el otro. Es fundamental, ya que habilitará posteriores diálogos".


Paciencia y no confundir roles


Consejos de la psicóloga y sexóloga Diana Resnicoff:

Paciencia y comprensión. Ante la invitación de los padres a una charla íntima, es probable que los chicos respondan con evasivas. Sin embargo, si notan auténtico interés, volverán con un "¿De qué querías hablar?".

No hay momentos ni lugares específicos para hablar. Ir a otro lado o crear un ambiente artificial da la sensación de "clandestinidad".

No confundir roles. Tener un intercambio afectuoso y comprensivo con los hijos no es dejar de ser padres.

Aunar criterios. La pareja debe ponerse de acuerdo en los valores éticos y en cómo transmitir la información.

Respetarse. Dialogar en un clima de respeto por los valores propios y ajenos.

Informar. La información explícita sobre sexo no corrompe sino que despeja fantasías y da confianza.

Ser naturales. Las respuestas deben darse con naturalidad, sin risas ni sarcasmos.

Mostrar humildad. Admitir no saberlo todo será apreciado por los hijos. Invitarlos a investigar juntos.

"Estar atentos a los cambios"

"La primera vez que hablé con mis hijas de sexo fue cuando estaban en la primaria. Cuando vieron la panza de una amiga mía embarazada empezaron a preguntarse de dónde vienen los bebés y ya no les podía hablar de las florcitas y el polen", comenta Mariana Gercovich, madre de Sol, de 11 años, y Jazmín, de 13.

"Cada año —agrega Gercovivh— mis hijas vienen con preguntas nuevas. No podemos olvidarnos que esta generación de chicos está quemando etapas con rapidez, principalmente, por la televisión, las revistas con tapas explícitas y la misma escuela, donde escuchan algunas palabras de sus compañeras que les generan dudas".

A pesar de la poca diferencia de edad que se llevan Sol y Jazmín, su mamá dice que la brecha de lo que saben sobre sexo es mucho más amplia. "Hoy las jovencitas de 10 a 12 años tienen una difusa noción sobre el sexo. Mientras que la de 13 años está más que informada, y tiene planteos más complejos.

Para Mariana "no hay que adelantarse a plantear los temas", hay que estar atentos a los cambios y a esperar a que las inquietudes de los chicos surjan espontáneamente.

GONZALO ENGEL

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