Introducción |
La osteoartritis de rodilla (OA) se asocia con dolor, limitaciones funcionales y discapacidad. Ninguna terapia médica mejora la historia natural de la OA.
El derrame intraarticular y/o la sinovitis se asocian con mayor dolor y anomalías estructurales. Debido a que el derrame y la sinovitis son modificables, la reducción de la inflamación puede retrasar los cambios en las estructuras para mejorar los resultados.
El consumo de ácidos grasos poliinsaturados omega-3 como el aceite de pescado, que tiene un alto contenido de ácido eicosapentaenoico (EPA) y ácido docosahexaenoico (ADH), reduce la inflamación. Tanto el aceite de krill como el aceite de pescado contienen omega-3, pero el de krill tiene mejor biodisponibilidad y contiene el antioxidante astaxantina, que puede reducir los radicales libres y la inflamación.
En algunos estudios, el aceite de krill diario redujo algunos aspectos del dolor, el deterioro funcional y la rigidez en personas con OA de rodilla con dolor leve. Ningún ensayo midió su efecto ante derrame-sinovitis (medida sustituta de la progresión estructural de la OA).
Este estudio evaluó el efecto de 2 g/día de aceite de krill vs. placebo sobre el resultado primario de dolor de rodilla durante 24 semanas en participantes con OA de rodilla con dolor significativo y derrame-sinovitis.
Métodos |
El ensayo KARAOKE fue un estudio aleatorizado, multicéntrico, controlado con placebo, de grupos paralelos y doble ciego realizado durante 24 semanas. Los participantes fueron reclutados en hospitales públicos australianos y en un instituto de investigación.
Los mismos fueron elegibles si tenían ≥ 40 años, OA de rodilla sintomática, dolor en la visita de selección y cualquier derrame-sinovitis evidenciado por resonancia magnética nuclear (RMN). La rodilla índice fue aquella con OA sintomática que cumplía con todos los criterios de inclusión. Si ambas rodillas cumplían criterios, se seleccionó aquella con la puntuación de dolor más alta.
Los participantes fueron asignados al azar a aceite de krill o placebo en proporción 1:1. La asignación se enmascaró para los participantes, coordinadores e investigadores, y se mantuvo hasta que se completó la recopilación de datos.
El grupo de tratamiento recibió dos cápsulas blandas de 1 g de aceite de krill (190 mg/g de EPA y 100 mg/g de ADH), suministrando 350 mg/g de omega-3 y 12 mg/g de omega-6. El grupo placebo recibió una combinación de aceites vegetales que no contenían EPA ni ADH y menos de 5 mg/g de omega-3. Tanto el aceite de krill como el placebo se administraron en cápsulas blandas de glicerina indistinguibles.
El resultado primario fue el cambio a las 24 semanas en la puntuación de dolor de rodilla autoinformada medida en una escala visual analógica (EVA) durante los últimos 7 días. Los resultados secundarios incluyeron cambios en el volumen de derrame-sinovitis en la RMN a las 24 semanas; cambios en el dolor de rodilla a las 4, 8, 12, 16 y 20 semanas; cambios en las puntuaciones de la EVA para dolor de manos y espalda en todos los puntos temporales; y cambios en las puntuaciones para el dolor de rodilla durante los últimos 7 días.
Un resultado secundario adicional fue la proporción de participantes con respuesta al tratamiento según los Criterios de la Sociedad Internacional de Investigación en Reumatología y Osteoartritis (OMERACT-OARSI). Resultados secundarios adicionales fueron la medida de calidad de vida, el cambio en el uso de analgésicos en todos los puntos temporales y los eventos adversos a las 12 y 24 semanas.
La escala de Dolor Intermitente y Constante de Osteoartritis (ICOAP) se utilizó para evaluar el dolor experimentado durante los últimos 7 días. El rango de puntuación varía de 0 a 4, donde 0 indica “nunca” y 4 indica “muy a menudo”.
Resultados |
De 476 personas examinadas, 262 fueron enroladas; 130 fueron asignados al azar para recibir aceite de krill y 132 para recibir placebo. Un 15 % se retiró o se perdió durante el seguimiento.
La edad media de los participantes fue de 61,6 años y el 53 % eran mujeres. Los grupos fueron comparables en características demográficas y clínicas.
Las tasas medias de adherencia fueron del 96 % en el grupo de placebo y 99 % en el grupo de aceite de krill. El 95 % de los participantes consumió al menos el 80 % de las cápsulas durante el estudio. El índice medio de omega-3 aumentó en el grupo de aceite de krill del 6,5 % al inicio, al 7,8 % a las 12 semanas y al 8 % a las 24 semanas. Los niveles se mantuvieron estables en el grupo placebo.
No hubo diferencias significativas en el cambio en las puntuaciones de la EVA para el dolor de rodilla entre los 2 grupos desde el inicio hasta las 24 semanas. Con respecto a los resultados secundarios, el placebo, en comparación con el aceite de krill, redujo significativamente el volumen de derrame-sinovitis a las 24 semanas. El aceite de krill mejoró los niveles de triglicéridos durante 12 semanas, pero no más de 24.
No hubo diferencias significativas entre el aceite de krill y el placebo para ningún otro resultado. No hubo cambios en los resultados post hoc.
Se informaron uno o más eventos adversos en el 51 % del grupo de aceite de krill y en el 54 % del grupo placebo. Los eventos adversos más comunes fueron trastornos musculoesqueléticos y del tejido conectivo. Los participantes que tomaron aceite de krill reportaron eventos adversos relacionados con molestias gastrointestinales. Los eventos adversos graves no estuvieron relacionados con el tratamiento.
Discusión |
La administración de 2 g/día de aceite de krill no mejoró el dolor de rodilla durante 24 semanas comparado con placebo. Estos datos no apoyan el uso de aceite de krill para aliviar el dolor de rodilla en pacientes con OA con dolor significativo y derrame-sinovitis.
La hipótesis de que los ácidos grasos poliinsaturados omega-3 de origen marino, EPA y ADH, del aceite de kril podrían reducir el dolor y la sinovitis por derrame articular se basó en la relación entre la inflamación y la patogénesis de la sinovitis por derrame articular y en hallazgos que sugirieron un beneficio del aceite de kril en dos pequeños ECA. La supresión de la inflamación podría atenuar los efectos adversos de la misma, reducir el dolor y retardar los cambios perjudiciales en la estructura articular.
Sin embargo, los datos aquí presentados no demostraron ningún efecto del aceite de krill sobre el dolor ni el volumen de la sinovitis por derrame articular, lo que indica que no se produjeron cambios en la inflamación intraarticular. Estos resultados difieren de los resultados de tres ECA previos, en los que el aceite de krill disminuyó el dolor de rodilla.
En este ensayo, los participantes que recibieron placebo demostraron reducciones significativas en el volumen de derrame-sinovitis en comparación con los participantes que recibieron aceite de krill, mientras que no se observaron diferencias en el dolor ni en ningún resultado secundario entre los dos grupos. La razón de este resultado inesperado sigue sin estar clara. El aceite de comparación utilizado consistió en una mezcla de aceites vegetales, que no contenían EPA ni ADH y contenían menos de 5 mg/g (0,05 %) de otros omega-3. Dados los resultados, este hallazgo podría deberse al azar.
Conclusiones |
Entre los pacientes con OA de rodilla que presentan dolor significativo y derrame-sinovitis en la RMN, 2 g/día de suplementos diarios de aceite de krill no mejoraron el dolor durante 24 semanas comparado con placebo. Estos hallazgos no respaldan el aceite de krill para tratar el dolor de rodilla en esta población.
Resumen objetivo: Dra. María José Chiolo