Pocas especialidades de la medicina han recibido tantos y tan importantes aportes como la Cardiología en estos últimos años. Esto se puede observar, en la investigación básica, en los avances farmacológicos y en los progresos técnicos. Sin embargo hay una muy lenta difusión de estos conceptos hacia la práctica médica, lo que retarda su eventual impacto asistencial.
Esto es evidente, mucho más allá de las limitaciones que como país subdesarrollado nos toca soportar. Pero parecería que la más importante de todas es la tendencia a distraer nuestra propia responsabilidad desviándola a culpas ajenas de la que nadie se puede hacer cargo en el momento de la acción. Por eso la imperiosa necesidad de participar -en la medida de nuestras posibilidades- en pos de obtener para nuestra comunidad un futuro mejor.
En la Argentina el 37-40% de las muertes son de causa cardiovascular. Esto, sin considerar la morbilidad y su tasa alarmante de discapacidad y dolor. Resulta obvio que la mortalidad infantil tiene niveles alarmantes y los accidentes de tráfico alcanzan cifras inusuales, pero es necesario preguntarse si los cardiólogos desde cualquier lugar de trabajo y desde todas las subespecialidades podemos hacer algo que -además de mejorarnos a nosotros mismos a traves de nuestro perfeccionamiento continuo- signifique una influencia sobre la gente de nuestras comunidades.
Si esto fuera sólo enunciativo caeríamos en el mismo vicio que denigramos, por eso la propuesta individual y colectiva es la de difundir un decálogo preventivo hacia toda la población que podría ser un aporte interesante.
Durante la última reunión en Orlando del American College of Cardiology, se realizó una convocatoria de la Federación Mundial de Cardiología donde están representadas como Miembros Naciones todas las Sociedades y Fundaciones Cardiológicas con Representación Internacional. Allí se insistió en proclamar el día 30 de Septiembre del 2001 como ''Día Mundial del Corazón'' a los efectos de llamar a la reflexión a toda la comunidad sobre las consecuencias de las enfermedades cardíacas y de las posibilidades de prevención. Su consigna fue ''Un corazón para la vida" y se acordó promover la difusión de 10 consejos sencillos, fáciles, que pueden acercarnos más a mejorar los efectos de esta epidemia mundial que estamos en la necesidad de combatir. Podría ser importante que todos los médicos contribuyamos en la medida de nuestra posibilidades con la difusión de estos conceptos.