Pandemia de dismorfofobia | 16 NOV 20

¿El Zoom está aumentando la demanda de cirugía plástica?

"La pandemia de COVID-19 ha cambiado radicalmente la frecuencia con la que nos enfrentamos a nuestra propia imagen."
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Autor/a: Shauna M. Rice, Emmy Graber, and Arianne Shadi Kourosh Fuente: Facial Plastic Surgery & Aesthetic Medicine Vol. 22, No. 6 https://doi.org/10.1089/fpsam.2020.0454 A Pandemic of Dysmorphia: “Zooming” into the Perception of Our Appearance

New Rochelle, NY, noviembre de 2020

Una pandemia de dismorfia: "Zoom" en la percepción de nuestra apariencia. Shauna M. Rice, Emmy Graber y Arianne Shadi Kourosh

La pandemia global ha experimentado un cambio masivo hacia el trabajo y la vida remotos, con personas que pasan cantidades récord de tiempo en plataformas virtuales (en adelante denominadas colectivamente "Zoom") con evidencia que indica que estas tendencias remotas persistirán incluso cuando las condiciones mejoren.

Zoom ha permitido que la vida continúe en un mundo en constante cambio, pero puede estar afectando la forma en que las personas se ven a sí mismas. Los autores han notado un aumento en los pacientes que citan su aparición en Zoom como una razón para buscar atención, particularmente preocupados por el acné y las arrugas.

Un análisis reciente de las tendencias de búsqueda de Google durante la pandemia mostró que los términos "acné" y "caída del cabello" están aumentando en esta nueva realidad virtual. Atribuyeron esta tendencia a la asociación del acné y la caída del cabello con ansiedad y depresión, condiciones psicológicas comunes durante la cuarentena. Sospechamos que la tendencia también puede surgir de que las personas se vean constantemente en videos y sean más conscientes de su apariencia.

Antes de que Zoom asumiera el control como la métrica utilizada para valorar la apariencia de uno, los pacientes usaban selfies y un arsenal de aplicaciones de edición de fotos para crear versiones filtradas de sí mismos. Conocida como "dismorfia de Snapchat", la afluencia de pacientes que esperan parecerse más a ellos mismos ha causado una preocupación generalizada por su potencial para desencadenar un trastorno dismórfico corporal.

En 2019, el 72% de los miembros de la Academia Estadounidense de Cirugía Plástica y Reconstructiva Facial informaron haber visto pacientes buscando procedimientos cosméticos para mejorar sus selfies. Además, los niveles más altos de participación en las redes sociales se han correlacionado con una mayor insatisfacción corporal.

A diferencia de las selfies fijas y filtradas de las redes sociales, Zoom muestra una versión sin editar de uno mismo en movimiento, un autorretrato que muy pocas personas están acostumbradas a ver a diario. Esto puede tener efectos drásticos sobre la insatisfacción corporal y el deseo de buscar procedimientos cosméticos.

Entonces, ¿por qué las cámaras web son tan inquietantes para los usuarios?

Durante las conversaciones de la vida real, no vemos nuestras caras hablando y mostrando emociones, y ciertamente no comparamos nuestras caras una al lado de la otra con otras como lo hacemos en las videollamadas. Además, las cámaras pueden distorsionar la calidad del video y crear una representación inexacta de la apariencia real.

Un estudio descubrió que un retrato tomado a 30 centímetros de distancia aumenta el tamaño percibido de la nariz en un 30% en comparación con el que se toma a 1,5 metros. Las cámaras web, que inevitablemente graban a distancias focales más cortas, tienden a producir una cara más redondeada en general, ojos más abiertos, y nariz más ancha. Es importante que los pacientes reconozcan las limitaciones de las cámaras web y comprendan que, en el mejor de los casos, son una representación defectuosa de la realidad.

Para deconstruir aún más las motivaciones detrás de esta afluencia de pacientes en la era de Zoom, recurrimos a la hipótesis de la retroalimentación facial. La teoría explica que el tratamiento de las arrugas de apariencia triste puede reducir la depresión al hacer que el paciente parezca menos triste ante los demás, lo que, a su vez, los hace sentir mejor consigo mismos.

Quizás haya un aumento reciente de pacientes que buscan procedimientos cosméticos simplemente porque ahora ven sus imperfecciones en la cámara a diario, o porque las arrugas que ven en la pantalla los hacen parecer más deprimidos a los demás y sentirse más deprimidos ellos mismos.

La teoría en el contexto de Zoom es particularmente interesante, ya que el paciente también es el espectador. Pueden percibirse a sí mismos como tristes debido a las arrugas que ven, lo que afecta aún más negativamente sus emociones y conduce a un peligroso ciclo de autodesprecio. Esto se convierte en una preocupación importante cuando un individuo se preocupa excesivamente por defectos reales o imaginarios.

Una vida pasada de manera desproporcionada en Zoom puede desencadenar una respuesta comparativa autocrítica que lleve a las personas a acudir a sus médicos para tratamientos que tal vez no hayan considerado antes de meses enfrentando una pantalla de video, un nuevo fenómeno de "Dismorfia de Zoom".
 

 

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