Escepticemia por Gonzalo Casino | 31 MAR 20

Certezas en cuarentena

Sobre la fiabilidad de los datos y la incertidumbre en tiempos de crisis sanitaria
Autor/a: Gonzalo Casino Fuente: IntraMed / Fundación Esteve 

El tempo de la ciencia no es el del periodismo ni el de las emergencias sanitarias. La investigación científica es un proceso metódico y ordenado, en el que es tan importante la imaginación creativa (basada en la observación experta) como el registro transparente de datos fiables, para asegurar así la reproducibilidad. En la ciencia no valen los atajos ni suelen ser buenas las prisas, que pueden malograr el trabajo y a menudo conducen a la casilla de salida. Los medios de comunicación y los ciudadanos están dándose cuenta de la importancia de los datos para resolver las preguntas que plantea la pandemia y de que las respuestas de la ciencia tienen su tempo y llevan su tiempo.  En su confinamiento atento, muchos se percatan de que el “vísteme despacio, que tengo prisa” también vale para la investigación.

No hacen falta grandes competencias en estadística para percatarse de que faltan datos sobre la pandemia, que muchos –por incompletos– no son fiables y que los registros que no miden lo mismo no son comparables. La tasa de letalidad de la enfermedad (la proporción de pacientes que mueren entre los infectados), uno de los principales indicadores de la gravedad de la infección, es muy difícil de estimar si los muertos por la Covid-19 se contabilizan con criterios diferentes entre países y si no se conoce con certeza el número de infectados. Que esto sea así, incluso en los países de la Unión Europea, puede resultar sorprendente, pero la coordinación en situación de emergencia no se improvisa. Y la primera condición para poder dar respuestas científicas y sanitarias a la pandemia es trabajar con datos fiables.

El camino de la ciencia va de la incertidumbre a la certeza, no tiene una meta definitiva y se recorre con titubeos

“Test, test, test”, urgía el director general de la OMS, Tedros Adhanom, el 16 de marzo, porque “no podemos detener esta pandemia si no sabemos quién está infectado”. Los medios han ido dando cuenta en las últimas semanas de las grandes diferencias entre países en la aplicación de esta recomendación y, por consiguiente, de la falta de datos. Pero también han ido informando sobre test fraudulentos y de escasa sensibilidad, de la aprobación por la FDA de un nuevo test que da resultados en cinco minutos, de las dificultades para realizarlos en algunos países y, en fin, de los dos tipos de test que hacen falta. Por un lado, están los diagnósticos, de los que más se habla, para identificar a las personas infectadas; y, por otro, los serológicos, para identificar a quienes han desarrollado anticuerpos por haber sufrido la infección, ya sea como enfermedad más o menos grave o de forma asintomática. Los datos de estos últimos test van a ser necesarios para saber el porcentaje de población que ha desarrollado inmunidad y puede hacer de “escudo humano” frente a la propagación.

 

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