Tratamiento farmacológico y quirúrgico | 22 SEP 19

Reflujo gastroesofágico

Actualmente, el mejor tratamiento inicial es la optimización de la terapia con inhibidores de la bomba de protones y que la alternativa quirúrgica de la funduplicatura está disminuyendo en su aplicación.
Autor/a: Sandhu D, Fass R Gut and Liver 12(1):7-16, Ene 2018
Introducción

Las guías del American College of Gastroenterology definen a la enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE) como síntomas o complicaciones a partir del reflujo del contenido gástrico hacia el esófago o hasta la cavidad oral, la laringe o el pulmón.

La ERGE presentaría tres formas: esofagitis erosiva, enfermedad por reflujo no erosiva y esófago de Barret. Generalmente, cada estadio se mantiene en el tiempo con una progresión leve o, inclusive, regresión. Es una afección común y tiene la prevalencia más alta en Estados Unidos.

Algunos de los síntomas de ERGE son la pirosis y la regurgitación, además de otros como dolor epigástrico, disfagia, dolor de pecho, náuseas, tos, dolor de garganta y trastornos del sueño.

La frecuencia y la gravedad de la enfermedad no son predictivas de ninguna de las presentaciones fenotípicas.

Usualmente los pacientes reciben tratamiento empírico con inhibidores de la bomba de protones (IBP), pero en presencia de síntomas de alarma (disfagia, odinofagia, anorexia, pérdida de peso o hemorragia digestiva) se impone la realización de una endoscopia digestiva, además de otros estudios en función de presentaciones atípicas.

Modificaciones en el estilo de vida

Los cambios en el estilo de vida son todavía la piedra fundamental del tratamiento para el ERGE.

Una reseña sistemática examinó el impacto de las modificaciones en el estilo de vida en pacientes con ERGE, en relación con los síntomas, las variaciones del pH esofágico y la presión basal del esfínter esofágico inferior, y presentó evidencia débil de que la cesación de tabaco, alcohol, cafeína o chocolate, entre otros, haya brindado mejoría clínica o fisiológica.

La obesidad ha demostrado ser un factor de riesgo importante para la aparición o el empeoramiento de la ERGE. Un aumento moderado de peso puede, inclusive, exacerbar los síntomas de ERGE, por lo que la pérdida de peso parece ser una modificación del estilo de vida eficaz para mejorar los síntomas de ERGE.

Los médicos, además, deberían recomendar otras modificaciones del estilo de vida, incluida la higiene del sueño, aun ante la posibilidad de que los pacientes no las cumplan.

Terapia médica

A los pacientes que presentan síntomas relacionados con ERGE, aun a pesar de los cambios en el estilo de vida, se debe brindar tratamiento médico. En ella se incluyen fármacos como antiácidos, alginato de sodio, antagonistas de los receptores de histamina 2, IBP y proquinéticos, entre otros.

Los IBP se consideran los agentes más efectivos y, en general, son seguros.

Varios estudios a gran escala han observado que los IBP son superiores a los antagonistas de los receptores de histamina 2, tanto en el reflujo gastroesofágico no erosivo como en la esofagitis erosiva. La terapia con IBP es mejor que la asociación de antagonistas de los receptores de histamina 2 con proquinéticos para la curación de la esofagitis erosiva.

Los IBP son el tratamiento médico más eficaz, en comparación con todos los abordajes para el control de los síntomas de varias formas fenotípicas de la ERGE.

Después del omeprazol se han creado seis agentes de la misma familia, con leves diferencias estructurales entre sí. Algunos de ellos han sido comparados con el omeprazol en el control de la pirosis y en la curación de la esofagitis erosiva; se observó una eficacia similar en cuanto a pirosis, curación de la esofagitis erosiva y frecuencia de recidiva. Todos los IBP fueron superiores a la ranitidina y al placebo con respecto a curación y frecuencia de recidivas de la esofagitis erosiva.

Según la información actual, los IBP pueden lograr alivio de los síntomas entre el 57% y el 80% de los pacientes con esofagitis erosiva, y en alrededor del 50% de los pacientes con reflujo gastroesofágico no erosivo.

Optimización de la terapia con IBP

Según una guía de tratamiento, el primer paso para el abordaje de ERGE refractario es la optimización de la terapia con IBP, en la que mejorar la adhesión al tratamiento es importante.

Los profesionales deben educar a sus pacientes sobre la importancia de mantener una regularidad en la toma del medicamento para lograr el efecto máximo. Por otro lado, lograr la adhesión en relación con el horario de la toma es otro objetivo, ya que un estudio ha demostrado que el 100% de los pacientes refractarios al tratamiento no consumían el IBP de manera óptima (30 minutos antes de una comida).

Otro factor se relaciona con las consideraciones con respecto al mantenimiento de las modificaciones del estilo de vida, como evitar comidas cuantiosas, picantes y con alto contenido graso; bajar de peso, y tomar precauciones nocturnas tales como elevar la cama o comer tres horas antes acostarse, entre otras.

Algunos estudios han demostrado que dividir la dosis de IBP a lo largo del día mejora el control del pH intragástrico.

Pirosis refractaria
 

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