Una nueva familia de agentes hipoglucemiantes | 29 AGO 19

Efectos beneficiosos de la canagliflozina a nivel cardiovascular

La enfermedad cardiovascular es la principal causa de morbilidad y mortalidad en pacientes con diabetes mellitus tipo 2. Esto vuelve imperativa la identificación de los agentes hipoglucemiantes con efectos cardiovasculares
Autor/a: Skelley J, Carter B, Roberts M Vasc Health Risk Manag. 2018; 14: 419–428

Introducción y objetivos

La enfermedad cardiovascular (ECV) es una de las principales causas de morbilidad y mortalidad en pacientes con diabetes mellitus (DBT) y es responsable de la mayor parte de los costos asociados con esta afección de base. Los pacientes diabéticos tienen un riesgo de ECV entre 55% y 87% superior con respecto al resto de la población. Por este motivo, es necesario identificar estrategias que reduzcan los desenlaces desfavorables.

Una nueva familia de agentes hipoglucemiantes (AHG) son los inhibidores del cotransportador de sodio-glucosa tipo 2 (SGLT2, por su sigla en inglés). Estas drogas se emplean en el tratamiento de la DBT tipo 2 (DBT2), y se ha demostrado que reducen los niveles de hemoglobina glucosilada (HbA1c) entre 0.5% y 1%. Estos fármacos, además, podrían ser beneficiosos sobre factores de riesgo cardiovascular.

Actúan sobre la recaptación de glucosa renal en la nefrona y producen un aumento en la excreción de glucosa urinaria (EGU). Existen 6 transportadores tubulares de glucosa, de los cuales el SGLT1 y el SGLT2 son los más importantes.

El primero se encuentra distribuido en el corazón, el hígado, el pulmón y los riñones; mientras que el segundo se encuentra solo en los riñones. Los inhibidores de SGLT2 dependen de que los valores de glucemia excedan el umbral de excreción de glucosa para funcionar, aunque hay diferencias de afinidad entre los agentes dentro de esta familia.

La canagliflozina es uno de los inhibidores de SGLT2 menos selectivos, y por este motivo tiene una acción inhibitoria de la captación de glucosa intestinal. Se ha demostrado que su administración reduce la glucemia posprandial y los niveles de insulina en un 35% y 43%, respectivamente. Por ende, es necesario realizar investigaciones para tener un mayor conocimiento respecto de los beneficios potenciales de esta droga.

Esta revisión buscó explorar la información actual sobre la reducción del riesgo cardiovascular específicamente para la canagliflozina, el inhibidor de SGLT2 más administrado en la actualidad en los Estados Unidos.


Ensayos clínicos y efectos en los factores de riesgo cardiovascular

Se han publicado 14 estudios que evaluaron los efectos de la canagliflozina en pacientes con factores de riesgo cardiovascular y DBT2, en comparación con otros AHG. Los objetivos clínicos fueron los cambios respecto del valor inicial en la HbA1c, presión arterial (PA), peso corporal y función renal. Además, varios estudios han analizado el efecto de esta droga en la reducción de resultados cardiovasculares, como hospitalización por insuficiencia cardíaca, infarto de miocardio (IAM) y accidente cerebrovascular no fatal.

> Cambios en la PA

La hipertensión arterial es uno de los factores de riesgo cardiovascular más importantes en pacientes diabéticos, y por este motivo los cambios en la PA sistólica (PAS) y la PA diastólica (PAD) fueron evaluados en numerosos estudios. Se encontró una reducción estadísticamente significativa en ambos parámetros con canagliflozina, en dosis de 100 o 300 mg, en comparación con placebo, además de cambios mínimos en la frecuencia cardíaca.

En estudios en los que se evaluó su efecto en pacientes especialmente hiperglucémicos (HbA1c entre 10% y 12%) y en sujetos con enfermedad renal crónica de estadio 3 se encontraron resultados similares.

Todos los análisis realizados indican que la canagliflozina, en dosis de 100 y 300 mg, reduce la PA, aunque algunos estudios señalan que, en el caso de la PAD, es significativo únicamente en las dosis más altas.

Esta mejora se mantiene al combinar la canagliflozina con otros AHG, como metformina y sulfonilurea, e inhibidores de la dipeptidil peptidasa 4 (DPP-4).

> Cambios en el peso corporal

La obesidad y el sedentarismo contribuyen a la aparición de ECV y DBT2, por lo que la reducción de peso corporal forma parte de las primeras medidas recomendadas para el abordaje de la DBT2.

Esto genera una mejora en la resistencia a la insulina y el control glucémico, y menor riesgo de aparición de comorbilidades. En ensayos controlados con placebo se halló que la canagliflozina, en dosis diarias de 100 y 300 mg, produjo reducciones de peso significativas a las 6 semanas, con una disminución en la velocidad de adelgazamiento en la semana 26. Al comparar estas dosis frente a la sitagliptina, también se halló una reducción significativa.

En ensayos de 53 semanas se encontró que la pérdida de peso tuvo una rapidez considerable hasta la semana 6, y luego cesó a la semana 34.

> Canagliflozina y función renal

El deterioro de la función renal es una de las complicaciones más frecuentes de la DBT2, y se evalúa mediante parámetros como la tasa de filtración glomerular estimada (TFGe), el nitrógeno ureico sanguíneo (BUN, blood urea nitrogen) y la albuminuria.

Se han realizado ensayos clínicos con el fin de evaluar las propiedades nefroprotectoras de la canagliflozina mediante cambios en la TFGe y la albuminuria, y se halló que, si bien hubo una disminución inicial de la TFGe, posteriormente se produjo una tendencia ascendente hacia los niveles basales en la semana 13, con disminución de la velocidad de deterioro de este marcador en pacientes diabéticos.

En sujetos con enfermedad renal crónica nivel 3, aquellos que recibieron dosis diarias de 100 y 300 mg de canagliflozina tuvieron una progresión de la albuminuria menor, en comparación con el placebo. También, hubo aumento del BUN y disminución en el cociente albuminuria/creatinina.

 

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