Mecanismos y consecuencias clínicas | 20 DIC 19

Síndrome cardiorrenal agudo

Las funciones cardíaca y renal son intrínsecamente interdependientes y la falla de uno de los 2 órganos causa la falla del otro, en un círculo vicioso de empeoramiento de la función.
Autor/a: Guramrinder S. Thind, Mark Loehrke, Jeffrey L. Wilt Cleveland Clinic Journal OF Medicine. Volume 85 Number 3 March 2018
INDICE:  1. Página 1 | 2. Referencias bibliográficas
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Un insulto agudo a cualquiera de los dos órganos puede cuasar la lesión en el otro

Se denomina síndrome cardiorrenal agudo a la exacerbación aguda de la insuficiencia cardíaca que conduce a una lesión renal aguda, lo que motiva la internación en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI).

Trastornos vinculados

 Los síndromes cardiorrenales son un grupo de trastornos relacionados con el corazón y los riñones y se clasifican en agudo o crónico y, primario, si el problema está en el corazón (síndrome cardiorrenal) o los riñones (síndrome renocardíaco), o secundario, cuando afecta a otro órgano (síndrome cardiorrenal secundario). Esta clasificación todavía está en evolución.

Dos tipos de disfunción cardíaca aguda

Aunque estas definiciones ofrecen una buena descripción general, es necesario contar con más detalles que tengan en cuenta la naturaleza de la disfunción del órgano. La disfunción renal aguda puede ser definida sin ambigüedad usando las clasificaciones AKIN (Acute Kidney Injury Network: Red de Lesiones Renales Agudas) y RIFLE (risk, injury, failure, loss of kidney function, and end-stage kidney disease: riesgo, lesión, falla, pérdida de la función renal y enfermedad renal terminal).

Por otro lado, la disfunción cardíaca aguda es un término ambiguo que abarca 2 condiciones, clínica y fisiopatológicamente distintas: el shock cardiogénico y la insuficiencia cardiaca aguda.

El shock cardiogénico se caracteriza por un compromiso catastrófico de la función de la bomba cardíaca que conduce a la hipoperfusión global grave, suficiente para causar daño a los órganos sistémicos. El índice cardíaco en el cual los órganos comienzan a fallar varía en diferentes casos, pero en general, para definir el shock cardiogénico se utiliza un valor <1,8 l/min/m2.

La insuficiencia cardíaca aguda, a su vez, se define por los signos correspondientes a un empeoramiento gradual o rápido y por síntomas de insuficiencia cardíaca congestiva, provocados por al empeoramiento de la congestión pulmonar o sistémica.

El sello distintivo de la insuficiencia cardíaca aguda es la hipervolemia, mientras que los pacientes con shock cardiogénico pueden ser hipervolémicos, normovolémicos o hipovolémicos. Aunque en algunos casos de falla cardíaca aguda, el gasto cardíaco puede estar levemente reducido, la perfusión sistémica puede ser suficiente para mantener la función del órgano.

El principal mecanismo hemodinámico de lesión renal en los pacientes con insuficiencia cardíaca aguda es la reducción de la perfusión renal debido a la congestión venosa del riñón

Estas dos condiciones causan daño renal por distintos mecanismos y tienen consecuencias terapéuticas completamente diferentes. Actualmente se cree que el principal mecanismo hemodinámico de lesión renal en los pacientes con insuficiencia cardíaca aguda es la reducción de la perfusión renal debido a la congestión venosa del riñón.

Por otra parte, en el shock cardiogénico, la perfusión renal se reduce debido a una disminución crítica de la función de la bomba cardíaca.

La definición del síndrome cardiorrenal agudo debe describir una fisiopatología distintiva del síndrome y ofrecer diferentes opciones terapéuticas que lo contrarresten. Sobre esta base, los autores proponen que en la definición no debe estar incluida la lesión renal originada por el shock cardiogénico.

Este enfoque también ha sido adoptado en algunas de las revisiones recientes. En este artículo, los autores solamente discuten el síndrome cardiorrenal agudo en relación con la lesión renal causada por la insuficiencia cardíaca aguda.

Fisiopatología del síndrome cardiorrenal agudo

Los mecanismos implicados en la fisiopatología del síndrome cardiorrenal son múltiples.

La hiperactividad simpática es el efecto de un mecanismo compensatorio de la insuficiencia cardíaca y puede ser agravada si el gasto cardíaco se reduce aún más. Sus efectos incluyen la constricción de las arteriolas aferentes y eferentes, lo que provoca la reducción de la perfusión renal y el aumento de la reabsorción de sodio y agua en el túbulo renal.

La hipertensión venosa sin reducción del gasto cardíaco provoca lesión renal

La visión clásica era que, en la insuficiencia cardíaca aguda, la disfunción renal está provocada por la reducción del flujo sanguíneo renal debido a una falla en la función de la bomba cardíaca. El gasto cardíaco puede reducirse en casos de insuficiencia cardíaca aguda por varias razones, como la fibrilación auricular, el infarto de miocardio u otros procesos, pero en la patogénesis de la lesión renal en el contexto de insuficiencia cardíaca aguda, el gasto cardíaco reducido tiene un papel mínimo, si lo tiene.

Como evidencia de ésto, la insuficiencia cardíaca aguda no siempre se asocia con reducción del gasto cardíaco. Incluso si el índice cardíaco (gasto cardiaco dividido por el área de la superficie corporal) está levemente reducido, el flujo sanguíneo renal no se ve afectado en gran medida gracias a mecanismos de autorregulación renal efectivos.

Cuando la presión arterial media cae por debajo de 70 mm Hg, estos mecanismos fallan y el flujo sanguíneo renal comienza a disminuir. Por lo tanto, a menos que el rendimiento cardíaco se vea comprometido lo suficiente como para causar un shock cardiogénico, el flujo sanguíneo renal generalmente no cambia significativamente, con la reducción del gasto cardíaco.

Hanberg et al. realizaron un análisis post hoc del estudio Evaluation Study of Congestive Heart Failure and Pulmonary Artery Catheter Effectiveness (ESCAPE) (Estudio de Evaluación de la Insuficiencia Cardíaca Congestiva y la Efectividad del Catéter de la Arteria Pulmonar), en el cual 525 pacientes con insuficiencia cardíaca avanzada fueron sometidos a la cateterización de la arteria pulmonar para medir el índice cardíaco. Los autores no hallaron asociación entre el índice cardíaco y la función renal.

El shock cardiogénico y la insuficiencia cardíaca aguda lesionan el riñón por diferentes mecanismos y tiene diferente tratamiento

¿Cómo afecta la congestión venosa al riñón?

A la luz de la evidencia clínica actual, el foco se ha desplazado a la congestión venosa renal. De acuerdo con la ley de Poiseuille, el flujo sanguíneo en los riñones depende del gradiente de presión ? presión arterial elevada en el lado arterial y baja en el lado venoso.

El aumento de la presión venosa renal causa una disminución de la presión de perfusión renal afectando, por lo tanto, la perfusión renal. Actualmente, esto se reconoce como un mecanismo hemodinámico importante del síndrome de insuficiencia cardiaca aguda.

La congestión renal también puede afectar la función renal a través de mecanismos indirectos. Por ejemplo, puede causar edema intersticial renal que luego puede provocar el aumento de la presión intratubular reduciendo así el gradiente de presión transglomerular.

Otras manifestaciones importantes de la congestión sistémica es la congestión esplácnica e intestinal, que puede provocar edema esplácnico e intestinal y, a veces, ascitis. Esto lleva al aumento de la presión intraabdominal, que puede comprometer aún más la función renal al comprimir las venas y los uréteres. La descongestión sistémica y la paracentesis pueden ayudar a aliviar estas manifestaciones.

Firth et al, en experimentos en animales, hallaron que el aumento de la presión venosa renal >18,75 mm Hg reduce significativamente la tasa de filtrado glomerular, que se resuelve por completo cuando la presión venosa renal retorna a los niveles basales.

En un estudio de 145 pacientes internados por insuficiencia cardíaca aguda, Mullens et al, informaron que 58 (40%) desarrollaron una lesión renal aguda. El cateterismo de la arteria pulmonar reveló que el factor hemodinámico primario impulsor de la disfunción renal es más la congestión venosa central elevada que la reducción del gasto cardíaco

Diagnóstico y evaluación clínica

Los pacientes con síndrome cardiorrenal agudo presentan características clínicas de congestión sistémica o pulmonar (o ambas) y lesión renal aguda.

Habitualmente, las presiones elevadas son las del lado izquierdo, pero no siempre se asocian con presiones elevadas del lado derecho. En un estudio de 1.000 pacientes con insuficiencia cardíaca avanzada, la presión capilar pulmonar de cuña =22 mm Hg tuvo un valor predictivo positivo del 88% para una presión auricular derecha =10 mm Hg. Por lo tanto, la presentación clínica puede variar, dependiendo de la ubicación (pulmonar, sistémica o ambos) y el grado de congestión.

Los síntomas de congestión pulmonar son el empeoramiento de la disnea de esfuerzo y la ortopnea; la auscultación de estertores crepitantes bilaterales (si hay edema pulmonar).

La congestión sistémica puede causar edema periférico importante y aumento del peso. Puede observarse distensión venosa yugular. La presencia de oliguria se debe a la disfunción renal, y a menudo, la terapia de mantenimiento de los diuréticos no es eficaz.

Signos de la insuficiencia cardíaca aguda

En un metaanálisis de 22 estudios, Wang et al. llegaron a la conclusión de que las características que con mayor certeza sugieren la insuficiencia cardíaca aguda son:

Antecedente de disnea paroxística nocturna

• Presencia de un tercer ruido cardíaco

• Evidencia de congestión venosa pulmonar en la radiografía de tórax

Evidencia radiográfica de cardiomegalia.

Los pacientes pueden no presentar algunas de estas características clínicas clásicas y el diagnóstico de insuficiencia cardíaca aguda puede ser difícil. Por ejemplo, incluso si las presiones del lado izquierdo son muy elevadas, el edema pulmonar puede estar ausente debido a la remodelación vascular pulmonar que ocurre en la insuficiencia cardíaca crónica.

El cateterismo de la arteria pulmonar revela presiones elevadas del llenado cardíaco y puede servir como guía terapéutica, pero la evidencia clínica argumenta en contra de su uso rutinario.

Los electrolitos urinarios (fracción de excreción de sodio <1% y fracción de excreción de urea <35%) suelen sugerir una forma prerrenal de lesión renal aguda, ya que los trastornos hemodinámicos en el síndrome cardiorrenal agudo reducen la perfusión renal.

Recientemente se ha demostrado que los biomarcadores de la detención del ciclo celular, como la proteína de unión al factor de crecimiento seudoinsulínico urinaria 7 y el inhibidor tisular de la metaloproteinasa 2, identifican a los pacientes con insuficiencia cardíaca aguda con riesgo de desarrollar el síndrome cardiorrenal agudo.

Síndrome cardiorrenal agudo vs. lesión renal por hipovolemia

El diagnóstico erróneo del síndrome cardiorrenal agudo, como el de lesión renal aguda inducida por hipovolemia, puede ser catastrófico

El principal diagnóstico diferencial del síndrome cardiorrenal agudo es la lesión renal por hipovolemia. Los pacientes con insuficiencia cardíaca inicialmente estable suelen tener hipervolemia leve, pero pueden tornarse hipovolémicos debido a un tratamiento diurético muy agresivo, diarrea grave u otras causas.

Aunque el estado de los líquidos de los pacientes que sufren estas 2 condiciones es opuesto, pueden ser difíciles de distinguir. En ambas condiciones, los electrolitos urinarios sugieren una lesión renal aguda prerrenal.

El antecedente de la pérdida reciente de líquidos o del uso excesivo de diuréticos puede ayudar a identificar la hipovolemia. Para hacer el diagnóstico correcto puede ser de gran importancia analizar la evolución reciente del peso corporal del paciente, si está disponible.

El diagnóstico erróneo del síndrome cardiorrenal agudo, como el de lesión renal aguda inducida por hipovolemia, puede ser catastrófico. Si por error se interpreta que la causa de la lesión renal aguda es la hipovolemia, la administración de líquidos puede empeorar aún más las funciones cardíaca y renal, lo que puede perpetuar el círculo vicioso que ya está en juego. La falta de recuperación renal puede invitar a administrar más líquidos.

Los pacientes pueden presentarse sin algunas de las caracteristicas clínicas clásico clínico, dificultando el diagnostico

> Tratamiento

La piedra fundamental del tratamiento es la eliminación del líquido mediante la diuresis o la ultrafiltración. Otros tratamientos, como los inotrópicos, se reservan para los pacientes con enfermedad resistente.

Diuréticos
El objetivo del tratamiento del síndrome cardiorrenal agudo es lograr una diuresis agresiva, usando diuréticos intravenosos. Los diuréticos de asa son la clase más potente de diuréticos, y los medicamentos de primera línea para este fin. Junto con los diuréticos de asa pueden usarse otras clases de diuréticos ya que su uso aislado no es efectivo ni recomendado.

 

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