Tratamientos farmacológicos y no farmacológicos | 29 AGO 16

Deterioro cognitivo leve

Algunos de las personas con DCL evolucionarán a demencia degenerativa, principalmente enfermedad de Alzheimer en el caso del DCL amnésico, y otras permanecerán en ese estadio poco definido por años
Autor/a: Olivera-Pueyo J, Pelegrín-Valero C Psicogeriatría 5(2): 45-55, 2015

Introducción
A pesar de que el deterioro cognitivo leve (DCL) no es un concepto bien definido, generalmente se refiere a la alteración de la memoria, superior a la correspondiente a la edad y el nivel educativo del paciente, corroborada por alguna persona cercana, sin alteración de la actividad funcional básica o con alteración mínima y en ausencia de criterios de demencia.

Algunos de las personas con DCL evolucionarán a demencia degenerativa, principalmente enfermedad de Alzheimer en el caso del DCL amnésico, y otras permanecerán en ese estadio poco definido por años. El DCL genera malestar y preocupación en los pacientes y en sus cuidadores y su tratamiento está dirigido tanto a la mejora de los síntomas relacionados con la pérdida de la memoria como a la prevención o retraso en la aparición del síndrome de demencia (DCL como estadio previo a la demencia) o su terapéutica (DCL como síntoma de presentación de la demencia). Algunos ejercicios y cambios en la alimentación y el estilo de vida tanto como algunos tratamientos farmacológicos pueden favorecer las funciones cognitivas. En esta reseña se analizan los tratamientos no farmacológicos y farmacológicos del DCL.
 
Tratamiento no farmacológico del DCL

A diferencia de lo que se creía previamente acerca de que las neuronas detenían su desarrollo en la infancia, continúan creciendo durante toda la vida y el cerebro posee capacidad de regenerarse y rejuvenecerse.

Los tratamientos no farmacológicos comprenden algunas medidas dirigidas a modificar el estilo de vida, tales como la estimulación cognitiva, el ejercicio físico, la dieta mediterránea, el control de los factores de riesgo vascular, mantener las relaciones sociales y la práctica de pasatiempos.

El nivel educativo y la escolarización durante más años se asocian con una disminución en el riesgo de demencia y, en caso de presentarse la enfermedad, tienen un mayor efecto compensador en las fases iniciales (reserva cognitiva). La estimulación cognitiva puede enlentecer la progresión del deterioro cognitivo en las personas mayores. A diferencia de lo que se creía previamente acerca de que las neuronas detenían su desarrollo en la infancia, continúan creciendo durante toda la vida y el cerebro posee capacidad de regenerarse y rejuvenecerse. Es posible que las actividades cognitivas estimulen la tasa de desarrollo de nuevas neuronas de modo similar al crecimiento del músculo por el ejercicio físico; de ahí su denominación de gimnasia mental. Son útiles los pasatiempos como las sopas de letras y los juegos de la computadora dirigidos.

El ejercicio físico puede evitar el DCL. Se recomienda un mínimo de 2 horas de paseo 3 veces por semana. En los estudios de observación y en los ensayos controlados y aleatorizados se encontró que el ejercicio físico se asoció con menor deterioro cognitivo y también con menor riesgo de aparición.

En diferentes investigaciones se demostraron los beneficios de la dieta mediterránea sobre el DCL, ya que reduce su incidencia y la tasa de evolución a enfermedad de Alzheimer. La dieta mediterránea consiste en una ingesta elevada de pescado (preferentemente azul), verduras, legumbres, frutas, cereales y aceite de oliva y semillas, junto con una disminución en la ingesta de carnes (principalmente rojas) y grasas saturadas. El beneficio de esta dieta probablemente se deba a un conjunto de efectos sumatorios como el antioxidante de las frutas y verduras, el de los ácidos grasos omega-3 del pescado azul y el neuroprotector del aceite de oliva. Los estudios más recientes indican que no se trata solamente de la dieta y que quizá sea el estilo de vida mediterráneo el que realmente favorece la salud cognitiva, compuesto por relaciones sociales frecuentes, dieta saludable, ejercicio físico frecuente y, posiblemente, otros factores todavía no dilucidados.

Es importante el control de los factores de riesgo vascular como la hipertensión arterial, la diabetes, la dislipidemia, el hábito de fumar y la obesidad. Con respecto a la hipertensión arterial, puede aumentar el riesgo de DCL no amnésico, pero no parece incrementar el riesgo para el DCL amnésico; asimismo, los antihipertensivos parecen disminuir el riesgo de demencia.

La diabetes aumenta el riesgo para de DCL de tipo amnésico y el control adecuado de la glucemia puede disminuir la incidencia de deterioro cognitivo y demencia. En los estudios se observó que el incremento de los niveles séricos de colesterol en los adultos jóvenes se asocia con un aumento del riesgo de enfermedad de Alzheimer; pero el tratamiento con estatinas no modifica este riesgo. El efecto del hábito de fumar en el DCL es controvertido. En estudios de cohortes prospectivos se encontró un aumento del riesgo de enfermedad de Alzheimer en fumadores y de alteraciones cognitivas en los fumadores pasivos.
 
Tratamiento farmacológico del DCL
Los inhibidores de la acetilcolinesterasa (IACE) inhiben a la enzima acetilcolinesterasa, encargada de la metabolización de la acetilcolina en las sinapsis neuronales, con el consiguiente aumento de la acetilcolina a nivel sináptico y el objetivo de mejorar los procesos de memoria y disminuir el deterioro cognitivo. Los IACE se indican para el tratamiento de la enfermedad de Alzheimer en estadios iniciales (fases leve y moderada) y en algunos casos de demencia vascular y mixta, así como en la demencia en la enfermedad de Parkinson. Presentan una eficacia moderada y limitada en los problemas cognitivos, psicológicos y conductuales, así como en la funcionalidad global de los pacientes.

 

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