Falsas creencias | 26 SEP 14

Mitos, presunciones y hechos acerca de la obesidad

Existen muchas creencias sobre la obesidad que perduran sin tener evidencia científica que las avale (presunciones); algunas persisten a pesar de evidencia contradictoria (mitos).
Autor/a: Dres. Casazza K, Fontaine K, Astrup A,et al N Engl J Med 2013;368:446-54.
INDICE:  1. Artículo | 2. Referencias
Artículo



Introducción

Muchas creencias sobre la obesidad persisten aunque no haya evidencia científica que las avale. Cuando las personas, en general los medios de comunicación y hasta los científicos apoyan creencias no confirmadas, las consecuencias pueden ser políticas ineficaces, recomendaciones poco útiles y asignaciones de recursos improductivas.

Los mitos son creencias que se toman por verdaderas a pesar de que hay considerable evidencia que las desmienten. Las presunciones son creencias que se toman por verdaderas y para las que no hay evidencia convincente que las confirmen o las desmientan. Los hechos son proposiciones respaldadas por evidencia suficiente para considerarlas empíricamente demostradas a los fines prácticos.

Los científicos reconocen que los experimentos aleatorizados son los que ofrecen la evidencia más robusta para efectuar deducciones causales. Sin embargo, admiten que en ciertas circunstancias (ej: cuando no es ético o posible efectuar un estudio aleatorizado), es necesario y apropiado deducir causalidad en ausencia de datos de estudios aleatorizados, controlados. Estas circunstancias raras veces se hallan en los estudios sobre obesidad. Es posible efectuar estudios aleatorizados de incluso los procedimientos más sensibles e invasivos con respecto a la obesidad. Por consiguiente, en este artículo se considera que una proposición es verdadera sólo si es avalada por estudios aleatorizados que la confirman.

Mediante búsquedas a través de Internet de literatura popular y científica los autores identificaron, analizaron y clasificaron mitos y presunciones relacionados con la obesidad. También examinaron hechos que están avalados por la evidencia, en especial aquéllos que tienen consecuencias prácticas para la salud pública, las políticas sanitarias o las recomendaciones clínicas.


Mitos

Mito 1. " Cambios pequeños y sostenidos en el consumo o el gasto de energía producirán cambios de peso importantes y prolongados".

Este mito se sostiene sobre la base de la regla de las 3500 kcal, que ya tiene medio siglo de antigüedad y equipara 450 gr. de alteración en el peso a una deficiencia o un aumento acumulado de 3500 kcal. Pero aplicar la regla de las 3500 kcal a casos en los que se hacen pequeñas modificaciones durante largos períodos trasgrede las presunciones del modelo original, que provienen de experimentos a corto plazo efectuados en hombres con dietas muy hipocalóricas (<800 kcal por día). Estudios recientes mostraron que la variabilidad individual afecta los cambios en la composición corporal en respuesta a los cambios en el consumo y el gasto calórico y los análisis indican cambios de peso mucho más pequeños que los de la regla de las 3500 kcal. Por ejemplo, mientras que la regla de las 3500 kcal indica que una persona que aumenta su gasto calórico diario en 100 kcal al caminar 1,6 km por día perderá más de 22,7 kg en 5 años, el verdadero descenso de peso es de sólo unos 4,5 kg, siempre que no aumente compensatoriamente su consumo calórico, ya que los cambios en la masa corporal alteran las necesidades calóricas del organismo.


Mito 2. " Fijar objetivos realistas para el descenso de peso es importante, porque de lo contrario los pacientes se frustran y adelgazan menos".

Aunque ésta es una hipótesis razonable, datos empíricos no indican una asociación negativa sugerente entre los objetivos ambiciosos y el adelgazamiento. En realidad, varios estudios mostraron que los objetivos más ambiciosos a veces se asocian con mejores resultados. Más aún, dos estudios mostraron que las intervenciones que cambiaban los objetivos poco realistas para mejorar los resultados produjeron expectativas más realistas, pero no mejores resultados.


Mito 3. "El descenso de peso importante y rápido se asocia con menor adelgazamiento a largo plazo que el descenso lento y gradual".

En estudios de adelgazamiento, el descenso de peso inicial mayor y más rápido se asoció con menor peso al término del seguimiento prolongado. Un metanálisis de estudios aleatorizados, controlados, sobre el descenso de peso rápido (logrado con dietas muy hipocalóricas) en relación con el descenso más lento (logrado con dietas hipocalóricas de 800-1200 kcal por día) al cabo del seguimiento a corto plazo (<1 año) y prolongado (≥1 año) mostró que, a pesar de que las dietas muy hipocalóricas se asociaron con un descenso de peso significativamente mayor al término del seguimiento breve, no hubo diferencia significativa entre ambas dietas con respecto al descenso de peso al término del seguimiento prolongado.


Mito 4. " Es importante evaluar la disposición para hacer dieta a fin de ayudar a los pacientes que solicitan tratamiento para adelgazar".

La buena disposición no pronostica la magnitud del adelgazamiento o el cumplimiento terapéutico entre las personas que se anotan para programas conductuales o que se someten a cirugía para la obesidad. Cinco estudios (con 3910 participantes; mediana del tiempo de estudio 9 meses) evaluaron las etapas del cambio (no exclusivamente la disposición) y mostraron un descenso del peso promedio menor de 1 kg y ninguna evidencia concluyente de adelgazamiento sostenido. La explicación puede ser sencilla- las personas que ingresan voluntariamente a los programas para adelgazar por definición están al menos mínimamente dispuestas a adoptar las conductas exigidas para bajar de peso.


Mito 5. " Las clases de educación física, en su modalidad actual, son importantes para adelgazar o prevenir la obesidad infantil".

No se ha demostrado que la educación física, en su modalidad habitual, disminuya o prevenga la obesidad. Datos de tres estudios centrados sobre mayor tiempo de educación física, indicaron que aún aumentando la cantidad de días de clase de educación física, los efectos sobre el índice de masa corporal (IMC) fueron contradictorios en ambos sexos y en todos los grupos etarios.


Mito 6. " La lactancia materna protege contra la obesidad".
 
Estudios con mejor control de los factores de confusión, así como un estudio aleatorizado, controlado, con más de 13000 niños que fueron seguidos durante más de seis años no proporcionaron evidencia convincente del efecto de la lactancia materna sobre la obesidad. Aunque los datos existentes indican que la lactancia materna no tiene efectos antiobesidad significativos en niños, tiene otros beneficios importantes para el lactante y la madre y se la debe promover.
Mito 7. Un episodio de actividad sexual quema 100-300 kcal por cada participante.

El gasto calórico de las relaciones sexuales se puede estimar tomando el producto de la intensidad de la actividad en equivalentes metabólicos (MET), el peso corporal en kilos y el tiempo empleado. Por ejemplo, un hombre que pesa 70 kg a una actividad de 3 MET, gastaría aproximadamente 3,5 kcal por minuto (210 kcal por hora) durante una relación sexual. Este nivel de gasto es similar al que se logra al caminar a paso moderado (unos 4 km por hora).

 

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