Contra la hidatidosis, la principal zoonosis | 30 SEP 11

Una vacuna para el ganado, que protege al ser humano

Será producida en el país.

Por Sebastián A. Ríos 

"Es una nueva herramienta para saldar una vieja deuda." Con esas palabras fue presentada ayer la primera vacuna efectiva contra la hidatidosis, una enfermedad parasitaria que afecta al ganado y causa en el país pérdidas anuales por 183 millones de pesos, pero que puede pasar al hombre con extrema facilidad. Tanto es así que se notifican en la Argentina unos 450 casos de hidatidosis en humanos al año, lo que la convierte en la principal zoonosis.

La vacuna, que será producida en el país y en cuyo desarrollo participaron investigadores australianos, neozelandeses y argentinos, ha demostrado brindar hasta un 100% de protección en los animales vacunados -ovejas y cabras, fundamentalmente-, lo que permitirá romper el ciclo de vida del parásito que causa la hidatidosis y reducir el riesgo de contagio a humanos.

"Es la primera vacuna contra un parásito que, aplicada en un animal, protege al ser humano", destacó el doctor Oscar Jensen, del Departamento de Investigación de la Secretaría de Salud de la provincia de Chubut, que desde 1995 participa del desarrollo de la vacuna llamada Providean Hidatil EG95, que será producida en la Argentina por la compañía biofarmacéutica Tecnovax.

"La hidatidosis está difundida en todo el territorio nacional, con una mayor prevalencia en las zonas ganaderas -agregó Jensen-. El área de riesgo tiene una extensión de más de 1.200.000 km2, distribuidos en las áreas endémicas que son habitadas por 5.000.000 de personas, de las cuales 500.000 corresponden a niños menores de 5 años, los de mayor riesgo de enfermar"

¿Cómo llegan a contagiarse? El ciclo del parásito Echinococcus granulosus comienza cuando los animales -ovejas, cabras, vacas, cerdos, caballos, llamas y alpacas, pero también animales silvestres como el guanaco, la vicuña o la liebre- ingieren los huevos del parásito presentes en el pasto o el agua contaminados, y continúa cuando, al ser faenados los animales infestados, sus achuras crudas en las que el parásito ha formado quistes son ofrecidas a los perros (ver ilustración).

En el intestino de los perros, el parásito se desarrolla y pone huevos, que vuelven al medio ambiente cuando el animal defeca. La infección llega al ser humano a través de las verduras y el agua contaminadas por las heces, pero en los chicos el riesgo mayor está cuando juegan o son lamidos por un perro infectado.

En el ser humano, el parásito se aloja en distintos órganos -principalmente el hígado y el pulmón-, donde la infección puede desarrollarse sin síntomas durante años. Sin embargo, el crecimiento de los quistes puede llegar a afectar los órganos en donde se alojan, lo que requiere su tratamiento, muchas veces quirúrgico.

 

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