Criterios diagnósticos | 14 OCT 10

Acuerdo sobre los criterios diagnósticos del síndrome metabólico

El síndrome metabólico es una entidad clínica de prevalencia creciente en la población mundial; esta afección eleva el riesgo de padecer enfermedad cardiovascular y diabetes. En este artículo se revisan los criterios diagnósticos actuales para definir el síndrome metabólico.
Autor/a: Dres. Alberti K, Eckel R, Smith Jr S y colaboradores Fuente: SIIC Circulation 120(16):1640-1645, Oct 2009

El síndrome metabólico (SM) es una entidad clínica cuya prevalencia mundial se incrementa año tras año, lo que lo convierte en un serio problema de salud pública. Se considera que este aumento se debe, por un lado, al estilo de vida sedentario, y por el otro, a la obesidad.

Esta afección se asocia con un aumento del riesgo de padecer enfermedad cardiovascular (ECV) y diabetes (DBT). Los autores señalan que en los pacientes con SM, la incidencia de estas complicaciones se incrementa al doble en relación con la población sana. En este contexto, está comprobado que el diagnóstico y el tratamiento precoz disminuyen dicho riesgo y mejoran la calidad y el tiempo de vida del paciente. Sin embargo, aún no hay un acuerdo claro acerca de los criterios diagnósticos para definir la presencia del SM, y las distintas asociaciones y entidades médicas relacionadas con el estudio de esta enfermedad proponen distintos lineamientos.

Si bien la fisiopatología del SM es todavía poco conocida, en general se acepta que éste se relaciona con la hiperglucemia, la hipertensión arterial, la dislipidemia aterogénica, y por supuesto, la obesidad. La dislipidemia aterogénica se produce por el aumento de los niveles  plasmáticos de triglicéridos, del colesterol asociado a lipoproteínas de baja densidad (LDLc) y de la apoliproproteína B, junto con la disminución de los niveles séricos del colesterol asociado a lipoproteínas de alta densidad (HDLc). Clínicamente los pacientes presentan obesidad abdominal y resistencia periférica a la insulina, esto asociado a un estado protrombótico e inflamatorio.

En 1998, la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó la primera definición del SM. En esa definición, la resistencia periférica a la insulina fue considerada uno de los criterios fundamentales para el diagnóstico y se la relacionó con el incremento en el riesgo de ECV y DBT. Según esta primera definición, el diagnóstico se debería basar en la resistencia periférica a la insulina  sumada a la presencia de 2 de los siguientes factores de riesgo: obesidad, hipertensión arterial, hipertrigliceridemia, reducción de los niveles séricos de HDLc y microalbuminuria.

En 2001, el National Cholesterol Education Program Adult Treatment Panel III (ATP III) publicó una definición modificada de SM. Esta no incluyó la resistencia periférica a la insulina como un factor indispensable para el diagnóstico, sino que la relacionó con la obesidad abdominal. Por lo tanto, según el ATP III, la presencia de 3 de las 5 siguientes condiciones clínicas confirmaría el diagnóstico de SM: obesidad abdominal, hipertensión arterial (presión sistólica > 130 mm Hg o presión diastólica > 85 mm Hg), hipertrigliceridemia (> 150 mg/dl), reducción de los niveles séricos de HDLc (< 40 mg/dl en los hombres y <  50 mg/dl en las mujeres) e hiperglucemia en ayunas (> 100 mg/dl), ya sea por alteración de la curva de tolerancia a la glucosa o por DBT tipo 2. La microalbuminuria no se incluyó como criterio diagnóstico en esa definición.

 

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