Tratamiento Familiar de la Obesidad | 04 MAY 05

Descenso de peso en los padres como predictor de los cambios del peso de sus hijos

Este trabajo muestra que la respuesta de los padres al tratamiento de la Obesidad es un predictor de la evolución de sus hijos.
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Autor/a: Dres. Wrotniak BH, Epstein LH, Paluch RA, Roemmich JN Fuente: Artículo comentado por la Dra. Débora Setton. Arch Pediatr Adolesc Med. 2004 Apr;158(4):342-7

La obesidad infantil puede tratarse en forma individual o grupal. Hay evidencia que los tratamientos conductistas que incluyen a toda la familia dan buenos resultados. Estas intervenciones entrenan a los padres (P) en técnicas como el reaseguro de algunas conductas, el control de estímulos y la reestructuración del entorno del niño obeso. El tratamiento conjunto de los P y los hijos (H) puede generar beneficios mayores para ambos, aunque los resultados a largo plazo muestran que los H mantienen el peso y los hábitos saludables por más tiempo que los P.

La mayoría de los estudios muestran que si los P bajan más de peso, los H también mejoran más. Las publicaciones sugieren que las modificaciones en el patrón de alimentación y actividad física que incluyen a toda la familia se mantienen durante más tiempo.

Objetivo:

Evaluar si el descenso de peso (DP) de los P es un predictor del DP de los H desde el inicio del tratamiento hasta los 2 años de seguimiento.

Métodos:

Se incluyeron 1 P y 1 H de 142 familias que se enrolaban en los programas de DP de la Universidad de Buffalo. Los H tenían un Índice de Masa Corporal (IMC) igual o mayor al percentilo 85. Los P tenían un IMC igual o mayor al percentilo 70.
Se les tomo el peso, talla e IMC. Se estimó el nivel socioeconómico. Todos se evaluaron al inicio, 6, 12 y 24 meses.

Los programas basaron la educación alimentaria en la dieta del semáforo: se categorizan los alimentos en verdes, amarillos o rojos de acuerdo a su tenor graso y calidad de nutrientes. Las familias debían limitar la disponibilidad de los alimentos rojos y favorecer el consumo de los verdes. Además, con cada familia se pactaron cambios en el estilo de vida.

Resultados:

Los H tenían de 8 a 12 años (media: 10,2), como promedio 60,9% de sobrepeso y un IMC medio de 27,9. Los P tenían 40,2 años, 41,9% de exceso de peso y un IMC de 31,9. Había familias de todas las clases sociales, pero la mayoría eran de clase media alta.
Al analizar los cambios obtenidos, el DP de los P medido por IMC fue un fuerte predictor del DP de los H, tanto a los 6 como a los 24 meses de tratamiento. Los H que partieron de un sobrepeso de 60,9%, a los 6 meses habían bajado 22,6% y a los 24 meses 12,1%. Los P empezaron con 41,9% de sobrepeso, a los 6 meses perdieron 16,6% y a los 24 meses 8,2%.
Al clasificar el DP en cuartilos, los H cuyos padres estaban en los cuartilos mayores (es decir que bajaron más de peso) respondieron mejor que los otros a corto y largo plazo.

Comentarios:

Este estudio muestra que la buena respuesta de los P al DP es un fuerte predictor de la evolución de sus H. Si bien los P perdieron un poco el autocontrol con el tiempo, sus H obtuvieron cambios más permanentes. El ejemplo y el apoyo dado por sus padres generaron en ellos cambios en el estilo de vida, a una edad en que los cambios logrados pueden quedar como hábitos de vida.
La modificación del estilo de vida en toda la familia beneficia a todos, aumenta la efectividad de las intervenciones y reduce los costos.

Conclusión:

El DP de los P que participan de programas familiares para el tratamiento de la obesidad es un fuerte predictor del DP de sus hijos.

 

 

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