Su impacto en los resultados de salud | 09 AGO 22

Sarcopenia y fragilidad

Similitudes y diferencias, diagnóstico, epidemiología y manejo clínico.
Autor/a: Charlotte Thompson, Richard M Dodds Medicine Volume 49, Issue 1, January 2021
INDICE:  1. Texto principal | 2. Referencia bibliográfica
Texto principal
Introducción
  • La sarcopenia describe la pérdida acelerada del músculo esquelético, manifestándose como una combinación de baja fuerza y baja masa muscular.
     
  • La fragilidad puede describirse como un deterioro colectivo en múltiples sistemas corporales, lo que conduce a una menor capacidad de mantener la homeostasis y responder a las tensiones fisiológicas impuestas sobre el cuerpo.

La sarcopenia y la fragilidad son síndromes que se vuelven cada vez más prevalentes en edades más avanzadas. Ambas condiciones son importantes y se asocian con resultados adversos de la atención médica, incluidas la discapacidad y la mortalidad. Su evaluación en la práctica clínica está cada vez más generalizada y brinda la oportunidad de identificar a las personas en riesgo de mala salud y comenzar los tratamientos pertinentes.

Diagnóstico

Se han propuesto varios criterios diagnósticos para la sarcopenia, basados en la combinación de baja fuerza muscular y baja masa muscular. Un ejemplo reciente es la definición por consenso revisada del European Working Group on Sarcopenia in Older People (EWGSOP).

El primer paso es identificar posibles casos de sarcopenia usando el cuestionario breve SARC-F, que pregunta sobre alrededor de 5 ítems, que incluyen subir un tramo de escaleras. Cualquier dificultad con estas acciones sugiere la necesidad de una evaluación adicional, al igual que una gama de factores de riesgo clínicos, incluida la multimorbilidad (la presencia de ≥2 condiciones a largo plazo) y deterioro cognitivo.

El siguiente paso en la definición de EWGSOP es evaluar la fuerza muscular, con 2 métodos recomendados para la práctica clínica.

1. El primero es la fuerza de prensión, medida con un dinamómetro manual, con 3 ensayos para cada mano, al valor máximo que se está utilizando. La fuerza de agarre se correlaciona con la fuerza en otras áreas del cuerpo. Hay baja fuerza cuando la fuerza de prensión máxima es <16 kg en las mujeres y <27 kg en los hombres.

2. El segundo método es levantarse 5 veces desde la posición sentado, lo más rápido posible, sin usar los brazos. Un tiempo de ≥15 segundos indica poca fuerza muscular.

3. El siguiente paso para confirmar la sarcopenia en personas con baja fuerza es valorar la masa muscular, concretamente en los brazos y piernas (denominada masa magra apendicular). Las técnicas disponibles más usadas son, en la práctica clínica, la absorciometría de rayos X de energía dual y el análisis de impedancia bioeléctrica y, en la investigación, se utilizan más la ecografía, la tomografía computarizada y la resonancia magnética.

La fragilidad se puede diagnosticar mediante 3 enfoques principales:

  1. El modelo fenotípico
  2. El modelo de déficit acumulativo
  3. El modelo clínico, utilizando la Escala de Fragilidad (EF).

Fired et al. describieron un modelo fenotípico de 5 criterios de fragilidad consistentes en pérdida de peso, debilidad, poca actividad física, marcha lenta y agotamiento. Si un paciente tiene ≥3 de estos criterios, se considera que tiene fragilidad; el cumplimiento de 1 o 2 criterios corresponde a la prefragilidad.

Rockwood describió el modelo de déficit acumulativo, basado en la proporción de una serie de posibles déficits y síntomas presentes, incluidos los deterioros físico, sensorial y cognitivo, y condiciones médicas y psiquiátricas. También creó la Escala de Fragilidad, una representación pictórica de los niveles de deterioro funcional correspondiente a una severidad de fragilidad de 1 (muy en forma) a 8 (fragilidad muy grave).

Los 3 enfoques para diagnosticar la fragilidad contienen aspectos de la fuerza muscular o la función física, por lo que hay un grado sustancial de superposición entre las definiciones de sarcopenia y fragilidad.

Epidemiología

> Prevalencia

Debido a la superposición de las características de la sarcopenia y la fragilidad, se deduce que la prevalencia de estos síndromes sigue patrones similares.

Las estimaciones de prevalencia varían con la definición exacta utilizada, ya que se halló que la prevalencia de sarcopenia en una cohorte con una media de 67 años fue del 6,5%, aumentando al 21% en otra cohorte de 85 años. También se encontró que el modelo fenotípico mostró que la prevalencia fue 6,5% a la edad de 60-69 años, ascendiendo al 31% en los de 80-89 años.

La presencia de ≥2 condiciones a largo plazo (multimorbilidad) es un factor de riesgo de síndromes de sarcopenia y fragilidad, y puede llevar a que se observen en edades más tempranas. Un estudio halló una prevalencia similar de sarcopenia en individuos de 40 a 49 años con ≥3 categorías de condiciones a largo plazo. En personas de 60 a 70 años con solo 1.

Es muy probable que las personas con fragilidad tengan multimorbilidad: un metanálisis anterior halló que el 72 % de las personas con fragilidad según la definición de Fried tenían ≥2 condiciones a largo plazo. Sin embargo, no se vio lo contrario: solo el 16% de las personas con multimorbilidad en el mismo estudio mostraron fragilidad.

Asociaciones con resultados de salud

La sarcopenia y la fragilidad se asocian con una gama de efectos negativos en la salud, entre los que se encuentran el desarrollo o la progresión de invalidez, ingreso en cuidados de larga duración, mayor riesgo de caídas y disminución de la calidad de vida.

El resultado más llamativo asociado a la sarcopenia y la fragilidad aumenta el riesgo de muerte.

 

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