Un estudio observacional prospectivo | 24 MAR 19

Drenajes e infecciones del sitio quirúrgico

Examinar la asociación de la presencia, duración, tipo, número y localización de los drenajes, con el riesgo de infección del sitio quirúrgico, en una cohorte contemporánea y multicéntrica de procedimientos de cirugía general, ortopédica traumatológica y vascular
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Autor: Mujagic E, Zeindler J, Coslovsky M, Hoffmann H y colaboradores Am J Surg 2019; 217(1): 17-23
INDICE:  1. Página 1 | 2. Referencias bibliográficas
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Introducción

Las infecciones del sitio quirúrgico (ISQ) representan el tipo más común de infección nosocomial entre los pacientes quirúrgicos [1,2]. A pesar de varias medidas para prevenir la ISQ, tanto como el 5% de los pacientes experimentan ISQ. Eso causa morbilidad y mortalidad [3-5], así como estadías hospitalarias prolongadas e incremento de los costos [6-8].

Diferentes tipos de drenajes están disponibles. Ellos son insertados comúnmente al final de muchos procedimientos quirúrgicos.

En cirugías limpias y limpias contaminadas, por ejemplo, están destinados a permitir el drenaje de líquidos, tales como sangre o fluidos linfáticos provenientes del espacio muerto quirúrgico, para mejorar la cicatrización de la herida y potencialmente prevenir la ISQ [9]. Además, sirven como indicadores de filtración anastomotica [10,11].

En cirugías contaminadas o sucias, están destinados primariamente a drenar fluidos infectados y a ayudar a tratar una infección preexistente. No obstante, en contraste con esos beneficios potenciales, se considera que los drenajes potencialmente sirven también como un conducto hacia la herida para las bacterias y, por lo tanto, pueden incrementar el riesgo de ISQ [12-14].

Los patrones para el uso de drenajes varían ampliamente a través de las disciplinas quirúrgicas y prácticas individuales. No hay guías uniformes y los estándares se basan a menudo más en la tradición que en la evidencia.

En la cirugía ortopédica traumatológica, por ejemplo, existe una abundante bibliografía sobre los resultados en relación con la inserción de drenajes aspirativos cerrados. Los mismos aún son usados comúnmente a pesar de la falla repetida para demostrar un claro beneficio [15-17]. En la cirugía abdominal, hay resultados conflictivos en la bibliografía en relación con el impacto de los drenajes sobre el riesgo de ISQ en diferentes tipos de procedimientos.

Los datos de ensayos randomizados sugieren que los drenajes pueden no reducir las complicaciones infecciosas en cirugía hepática y gastrointestinal baja, e incluso aumentan el riesgo en algunos pacientes sometidos a hepatectomía.

En la cirugía gastrointestinal alta, tal como la esofagectomía y la gastrectomía, el drenaje está recomendado, pero ello se basa en una evidencia muy limitada [18].

En los procedimientos quirúrgicos superficiales y limpios, tales como el cáncer de mama y la cirugía tiroidea, el uso rutinario de drenajes ha sido cuestionado [19-21]. Aunque los drenajes son usados comúnmente en la cirugía vascular periférica, hay una carencia llamativa de evidencia de alto nivel apoyando o desalentando su uso [22].

El objetivo de este estudio prospectivo de gran tamaño fue examinar la asociación de la presencia, duración, tipo, número y localización de los drenajes, con el riesgo de ISQ, en una cohorte contemporánea y multicéntrica de procedimientos de cirugía general, ortopédica traumatológica y vascular.

Métodos

Escenario

Este estudio de cohorte observacional se anidó en un ensayo controlado randomizado  multicéntrico (ECR) [23], que fue diseñado para evaluar el momento óptimo de la profilaxis quirúrgica antimicrobiana, en una población de cirugía general, ortopédica traumatológica y vascular.

El término “cirugía general” se refiere a cirugía gastrointestinal, oncológica mamaria, endócrina y herniaria, e incluye procedimientos laparoscópicos. Todos los pacientes del ECR fueron introducidos en este análisis.

La cuestión del estudio actual fue definida a priori, y los datos pre-especificados fueron recolectados prospectivamente entre el 22 de febrero de 2013 y el 31 de agosto de 2015, en el University Hospital of Basel y en al hospital de Aarau, dos centros terciarios de referencia en Suiza.

El estudio fue aprobado por los comités locales de ética médica y se obtuvo un consentimiento informado de todos los pacientes. Este estudio ha sido registrado en clinicaltrials.gov bajo el identificador NCT03408782. El ECR subyacente fue registrado en clinicaltrials.gov bajo el identificador NCT01790529.

Pacientes

El protocolo completo del estudio del ECR subyacente ha sido publicado [24]. De manera resumida: todos los pacientes internados de 18 o más años de edad sometidos a procedimientos quirúrgicos de cirugía general, ortopédica traumatológica y cirugía vascular, con indicación para profilaxis antimicrobiana, acorde con los estándares clínicos (cefuroxima, combinada con metronidazol en cirugía colorrectal), fueron elegibles.

Esos estándares estuvieron basados en las definiciones del Center for Disease Control (CDC) para la clasificación de las heridas quirúrgicas y las normas correspondientes para la ISQ [2].

Dado que el diagnóstico de herida de clase 4 puede, en algunos casos, hacerse sólo intraoperatoriamente, unos pocos pacientes con heridas de clase 4 fueron incluidos en el ECR y permanecieron en el análisis de acuerdo con los principios de intención de tratamiento. Por lo tanto, esos pacientes también permanecieron en el grupo de análisis del presente estudio.

Los criterios de exclusión incluyeron a la cirugía ambulatoria, contraindicación para la cefuroxima y/o metronidazol, terapia antibiótica preexistente dentro de los 14 días previos a la cirugía, deterioro cognitivo, operaciones combinadas incluyendo otras además de las subespecialidades quirúrgicas ya mencionadas, y procedimientos de emergencia con incisión planificada dentro de las 2 horas después de indicarse el procedimiento.

Predictores

Las variables pre-especificadas que fueron recolectadas prospectivamente para este análisis incluyeron:

  • Presencia de un drenaje quirúrgico versus su ausencia
  • Cantidad de drenajes
  • Tipo de cada drenaje (abierto vs cerrado aspirativo)
  • Ubicación de cada drenaje (espacio orgánico, a nivel de fascia, subcutáneo)
  • Tiempo en días hasta el retiro de cada drenaje

Esas variables fueron recolectadas de las historias clínicas electrónicas y en papel, incluyendo los reportes quirúrgicos, registros clínicos y de enfermería, por personal de enfermería entrenado, e ingresados en un documento de origen electrónico diseñado específicamente para el ECR subyacente de este estudio.

La decisión de drenaje si o no, cuántos, de qué tipo y en dónde insertarlos, fue tomada a discreción del cirujano a cargo, y las razones en las que se  basaron esas decisiones no fueron registradas. No obstante, se aplicaron algunos estándares institucionales: en cirugía abdominal electiva, los drenajes abiertos son colocados generalmente sólo en cirugía hepatobiliar y pancreática.

  • En cirugía de urgencia, los drenajes abiertos son colocados en heridas severamente sucias, como en la del colon perforado.
     
  • En la cirugía mamaria oncológica, no se usan comúnmente drenajes, excepto en las disecciones axilares.
     
  • En la cirugía tiroidea no se colocan drenajes, y en la cirugía herniaria, los drenajes no son generalmente usados, excepto drenajes cerrados en reconstrucciones mayores de la pared abdominal.
     
  • En la cirugía ortopédica traumatológica electiva los drenajes se usan en forma bastante restrictiva, excepto en los reemplazos de rodilla y cadera, cirugía articular artroscópica y cirugía contaminada. En la cirugía ortopédica traumatológica urgente los drenajes se usan principalmente en heridas contaminadas.
     
  • En cirugía vascular, se usan drenajes aspirativos cerrados en todas las operaciones de carótida y arteriales del miembro inferior.

Objetivos finales

El objetivo final de este estudio es la ocurrencia de una ISQ dentro de los 30 días del procedimiento primario, según lo definido por el CDC [2]. Para detectar la ISQ, los pacientes hospitalizados fueron vistos diariamente por los residentes de guardia, médicos de guardia y los cirujanos que los operaron. Además, en las rondas de guardia participaron miembros del equipo de autores de este trabajo.

Los diagnósticos de ISQ realizados por el equipo quirúrgico no podían ser anulados por los miembros de equipo de este estudio.

El seguimiento post egreso durante los primeros 30 días después de la cirugía, fue efectuado por personal de enfermería entrenado y médicos en cada sitio del estudio, contactando telefónicamente a los pacientes. Para la evaluación de la ocurrencia pasada o presente de una ISQ, se utilizó un cuestionario estandarizado.

Cuando la entrevista telefónica sugirió una posible ISQ, los médicos que realizaban la atención post egreso fueron contactados para mayor información y las historias clínicas fueron nuevamente revisadas. Se hizo un máximo de 5 intentos para contactar a los pacientes dentro de las 4 semanas después de cumplirse los 30 días establecidos, después de lo cual se revisaron los registros hospitalarios para posibles reingresos y consultas ambulatorias.

Aquellos pacientes que no pudieron ser contactados y en los que no había disponibles otras fuentes de información, fueron considerados perdidos del seguimiento. Todos los diagnósticos de ISQ fueron validados por una junta de especialistas certificados en enfermedades infecciosas, en cada sitio del estudio.

Análisis estadístico

Las características basales y demográficas de los pacientes fuero resumidas utilizando estadísticas descriptivas, y estratificadas de acuerdo con el drenaje (presente vs ausente). Las variables continuas son reportadas como media y desvío estándar y comparadas entre los pacientes con y sin drenaje utilizando la prueba t de Welch, a menos que estuvieran muy sesgadas.

Las variables muy sesgadas son resumidas como medianas, primer y tercer cuartil (rango intercuartil [RIC]) y comparadas usando la prueba no paramétrica de Wilcoxon. La distribución y proporción de la frecuencia son reportadas para las variables categóricas, y se usó la prueba  exacta de Fisher para comparar la distribución entre los dos grupos de pacientes.

Los análisis están basados en la regresión logística. La variable focal es la presencia de un drenaje, una variable binaria. El modelo primario incluyó sólo la presencia de un drenaje como predictor para la ISQ como resultado. Las variables de interés (factores potenciales de confusión, modificadores potenciales de efectos) y su interacción con los drenajes, fueron incluidas, a su vez, en un modelo para determinar sus efectos.

Los factores potenciales de confusión pre-especificados fueron: diabetes, clase de herida, clase ASA (American Society of Anesthesiologists), cierre incompleto de la piel, índice de masa corporal (IMC), terapia con esteroides, otras terapias con inmunosupresores, y duración de la cirugía, mientras que los modificadores potenciales de efectos pre-especificados fueron la división quirúrgica, cirugía de implante y cirugía de urgencia.

Las interacciones fueron testeadas con pruebas de razón de verosimilitud, y fueron removidas del modelo si no eran significativas (p < 0,05).

Para los factores potenciales de confusión que no mostraban interacción significativa, la magnitud de confusión fue calculada como el porcentaje de cambio en el tamaño del efecto (odds ratio [OR]) asociado con el drenaje. Se realizaron análisis de subgrupos para los diferentes niveles de modificadores de efecto.

Las características del drenaje fueron incluidas en el modelo junto al identificador del drenaje, para estimar su efecto, independientemente del efecto del drenaje per se, o fueron analizadas en el conjunto, incluyendo sólo a pacientes que tenían exactamente un drenaje colocado (n = 784), lo que fue definido para examinar las características específicas del drenaje, tales como tipo, duración y ubicación.

La magnitud de la confusión (porcentaje de cambio en la OR) [25], se calculó – cuando era relevante – como 100 * (OR no ajustada – OR ajustada) / OR no ajustada), en donde OR no ajustada es la odds ratio asociada con el drenaje calculada del modelo primario, y la OR ajustada  es estimada en el modelo incluyendo al potencial factor de confusión.

El porcentaje de cambio en el tamaño del efecto es una medición descriptiva y no precisamente una prueba. Además, puede ser desviada en los modelos de regresión logística [26]. A pesar del desvío, es útil para identificar variables que causan fuertes efectos sobre el efecto focal.

Después de que todos los posibles factores de confusión fueron examinados individualmente, se ajustó el modelo de regresión logística múltiple. Los factores de confusión y los modificadores de efectos fueron incluidos en el modelo si su interacción con el drenaje fue significativa, o si tenían una gran magnitud de confusión (> 10%). El supuesto de una asociación lineal entre las variables continuas y el resultado se evaluó y resultó razonable en todos los casos.

Todos los análisis fueron efectuados utilizando el programa R, versión 3.4.0 [27].

Resultados

Un total de 5175 pacientes fueron analizados en el ECR subyacente, 579 de los cuales se perdieron del seguimiento después del egreso hospitalario, por lo tanto, el estatus en relación con la ISQ a los 30 días de la cirugía fue conocido para 4596 pacientes. En 12 pacientes, los datos sobre el uso de drenaje quirúrgico se perdieron, en consecuencia, 4584 pacientes fueron analizados para este estudio.

Los pacientes con drenaje fueron significativamente más añosos, con mayor probabilidad de ser hombres, de tener puntajes ASA más elevados, clases más bajas de herida, más diagnósticos adicionales, cirugías más prolongadas, menos probabilidad de tener un cierre incompleto de la piel y de haber sido sometidos a una cirugía vascular (46,5% de pacientes con drenaje vs 16,2% en cirugía general y 24,5% en cirugía ortopédica traumatológica).

En el modelo primario de regresión logística univariable, 1065 pacientes con drenajes experimentaron 86 ISQ (8,1%) comparado con 145 ISQ (4,1%) en 3519 pacientes sin drenajes (OR 2,04; 95% intervalo de confianza [IC]: 1,55-2,69; p < 0,001).

Los perfiles patogénicos fueron ordenados en 73 de 234 ISQ (31%). Los patógenos más comúnmente aislados fueron Staphylococcus aureus, estafilococos coagula-negativos, Escherichia coli, y especies de Enterobacter. En total, se aislaron sólo ocho patógenos resistentes a múltiples drogas. No hubo diferencias relevantes entre aquellos pacientes con ISQ que tenían drenajes y aquellos que no tenían drenajes, en términos de patógenos aislados.

El análisis de todos los factores potenciales de confusión predefinidos, cada uno añadido individualmente al modelo primario, demostró que sólo los términos de interacción entre la presencia de drenajes y la clase de herida, puntaje ASA y duración de la cirugía, respectivamente, fueron significativos. Por lo tanto, sólo esos parámetros fueron tratados como potenciales factores de confusión.

Los impulsores de los términos de interacción significativa con la presencia de un drenaje, demuestran que el efecto del drenaje sobre el riesgo de ISQ fue mucho más pronunciado en las heridas de clase 3 que en las de clase 1, 2 y 4. Asimismo, la presencia de drenaje pareció protectora contra la ISQ en el puntaje ASA 1, mientras que lo opuesto se encontró en los ASA clases 2, 3 y 4.

En los procedimientos quirúrgicos más cortos, incluyendo una mediana de duración de 1,5 horas, la probabilidad de ISQ fue más alta cuando se insertó un drenaje, mientras que en las operaciones más prolongadas, se halló lo contrario. Independientemente de la presencia de drenaje, la probabilidad de ISQ aumentó con el incremento de la duración de la cirugía.

Además de los factores potenciales de confusión, los modificadores potenciales de efectos, incluyendo sus interacciones con la presencia de un drenaje, fueron considerados. La única interacción significativa fue entre la división de cirugía y la presencia de drenajes (p < 0,001).

El análisis de subgrupo mostró la causa para la interacción altamente significativa: en cirugía general, la presencia de drenajes se asoció fuerte y significativamente con la probabilidad aumentada de ISQ (OR 3,23; 95% IC: 2,26-4,57).

En cirugía vascular, la probabilidad de ISQ estuvo todavía aumentada en presencia de drenajes, pero la asociación fue menos fuerte (OR 1,80; 95% IC: 0,94-3,53), mientras que hubo una tendencia para la disminución de la probabilidad de ISQ con los drenajes en la cirugía ortopédica traumatológica (OR 0,68; 95% IC: 0,28-1,49).

Los términos de interacción entre la clase de herida quirúrgica, duración de la cirugía y división quirúrgica, por un lado, y la presencia de drenajes, por el otro lado, permanecieron significativos en el modelo de regresión logística múltiple. La única razón de verosimilitud no significativa fue para el término de interacción entre la clasificación ASA y el drenaje (p = 0,385) y, por lo tanto, fue removido del modelo.

En el modelo de regresión logística múltiple final, la presencia de un drenaje permaneció asociada significativamente con el aumento de la probabilidad de ISQ en la división de referencia de cirugía general (OR 2,41; 95% IC: 1,32-4,30; p = 0,004).

Cuando se asumió a las otras divisiones quirúrgicas como niveles de referencia, la probabilidad de ISQ con drenajes versus no drenajes, permaneció aumentada en la cirugía vascular (OR 1,95; 95% IC: 0,98-3,98; p = 0,061) y disminuida en la cirugía ortopédica traumatológica (OR 0,56; 95% IC: 0,22-1,22; p = 0,173).

Los resultados de los dos análisis de sensibilidad (modelo completo y modelo de selección hacia atrás), incluyendo las pruebas respectivas de razón de verosimilitud, no mostraron diferencias relevantes entre el modelo principal y los análisis de sensibilidad.

Loa análisis secundarios incluyeron el efecto de la duración, cantidad, tipo, y ubicación de los drenajes en la ISQ. Se demostró que la probabilidad de experimentar una ISQ estuvo asociada significativamente con la duración, número, tipo (abierto vs cerrado) y ubicación de los drenajes, cada uno analizado en un modelo separado de regresión logística univariado.

Discusión

Al entender de los autores, este es el primer estudio prospectivo investigando la asociación entre el uso de drenajes quirúrgicos y la probabilidad de una ISQ en una cohorte grande con varios procedimientos quirúrgicos.

Los datos sugieren que la asociación entre el uso de drenajes quirúrgicos y la ISQ depende de varios factores. Asimismo, la duración, tipo, localización y cantidad de drenajes, estuvieron asociados significativamente con la probabilidad de una ISQ. Esto es clínicamente relevante, dado que una amplia variedad de cirujanos continúa usando los drenajes quirúrgicos a su discreción.

Se encontraron varias interacciones significativas entre los drenajes y los potenciales factores de confusión y modificadores de efectos, que pueden tener implicaciones sobre las recomendaciones de la práctica clínica para subgrupos de procedimientos.

Primero, la división quirúrgica actuó como un efecto modificador en términos de la asociación entre los drenajes y la ISQ. Mientras que la presencia de drenajes en cirugía vascular y aún más en los procedimientos de cirugía general, se asoció con un aumento en la probabilidad de ISQ, eso no fue verdadero para la cirugía ortopédica traumatológica, en donde las probabilidades de ISQ tendieron a la reducción en presencia de drenajes. Ese término de interacción entre la división quirúrgica y la presencia de drenajes permaneció siendo significativo en el modelo de regresión logística múltiple.

Una posible explicación puede ser que, considerando los estándares institucionales descritos en Métodos, dentro de la división de cirugía ortopédica traumatológica, los drenajes se usaron principalmente en procedimientos que per se se asocian con tasas bajas de ISQ, tales como las cirugías de reemplazo de rodilla y cadera, y las artroscopias.

Por otro lado, sin embargo, otros procedimientos comunes con tasas típicamente bajas de ISQ, tales como otros reemplazos articulares o procedimientos de osteosíntesis, no incluyen típicamente la inserción de drenajes. Además, en los procedimientos contaminados con mayores tasas esperadas de ISQ, los drenajes son usados regularmente también.

Por lo tanto, sigue sin estar claro si los datos de este trabajo están o no sesgados hacia tasas bajas basales de ISQ, en procedimientos que incluyen la colocación de drenajes, en la cirugía ortopédica traumatológica.

Asimismo, en el paciente relativamente sano sometido a cirugía ortopédica traumatológica limpia, la prevención de una colección líquida mediante un drenaje puede ser suficiente para disminuir de manera relevante el riesgo de ISQ. Debe tenerse en mente que los pacientes de ortopedia traumatológica representan un subgrupo de este estudio y que, dentro de ese subgrupo, el intervalo de confianza del 95% de la OR, de experimentar una ISQ con drenaje versus sin drenaje, es ancho.

En la cirugía abdominal, los drenajes se colocan sólo en las heridas no limpias, donde la inserción de un cuerpo extraño puede tener un impacto deletéreo sobre el riesgo de ISQ. Similarmente, en el paciente vascular típico, el riesgo basal de ISQ más alto causado por la complejidad del procedimiento, duración de la cirugía, así como la morbilidad vascular y de otro tipo, el drenaje parece tener un impacto adverso sobre el riesgo de ISQ.

Segundo, la clase ASA y de la herida interactuaron significativamente con la presencia de drenajes. El incremento de la probabilidad de una ISQ con las heridas de clases más altas fue más pronunciado en presencia de un drenaje, especialmente en las heridas de clase 3.

Esa interacción entre la presencia de drenajes y heridas de clase 3 permaneció significativa en el modelo de regresión logística múltiple. Esto podría traducirse en una recomendación para abstenerse de insertar drenajes en las heridas de clase más altas, particularmente en las de clase 3.

La herida de clase 4 representa una excepción dado que por definición es una infección preexistente en el sitio quirúrgico. Por lo tanto, los resultados para este subgrupo tienen que ser interpretados con precaución. No obstante, hubo sólo unos pocos casos de heridas de clase 4 en la cohorte, lo que también explica los muy anchos intervalos de confianza del 95%, tanto para las heridas de clase 4, como para su interacción con la presencia de drenajes.

En términos de la clase ASA, la interacción significativa con la presencia de drenajes proviene principalmente del hecho de que en la clase ASA I, los pacientes con drenaje tuvieron una probabilidad levemente menor de experimentar una ISQ, mientras que en las clases ASA II, III y IV, la opuesto fue verdadero.

Sin embargo, el efecto de los drenajes sobre la ISQ no difiere fuertemente a través de las clases ASA y, por lo tanto, no parece ser clínicamente relevante. Eso está apoyado también por la pérdida de significación del término de interacción en el modelo de regresión logística múltiple.

Tercero, la duración de la cirugía interactuó significativamente con la presencia de drenajes en términos de riesgo de ISQ. Interesantemente, mientras que en las cirugías más cortas, incluyendo aquellas con una mediana de duración de 1,5 horas, la presencia de drenajes se asoció con una mayor probabilidad de experimentar una ISQ, los drenajes fueron protectores en procedimientos quirúrgicos con mayor duración. Esa interacción permaneció significativa en el modelo de regresión logística múltiple.

La duración de la cirugía es un subrogante bien conocido para la complejidad del procedimiento y de su condición subyacente. Asimismo, su asociación con las tasas de ISQ ha sido previamente descrita [28].

Por lo tanto, se puede argumentar que el impacto negativo de los drenajes, al potencialmente servir como un conducto para las bacterias dentro de la herida, se desplaza hacia un efecto protector en los procedimientos más prolongados, en donde la contaminación bacteriana al final del procedimiento está aumentada en comparación con  los procedimientos más cortos.

Este estudio tiene varias fortalezas:

Primero, los datos fueron recolectados de una manera estrictamente prospectiva dentro del ECR para evaluar una cuestión pre-especificada, en la práctica quirúrgica de rutina. Eso permitió la inclusión de una variedad de parámetros en el campo del uso de drenajes, tales como los diferentes tipos, localizaciones y cantidad de drenajes. El hecho de que los drenajes abiertos, los drenajes de órgano/espacio y la presencia de más de 1 drenaje estuvieran todos asociados con un aumento significativo de la probabilidad de ISQ, permite una interpretación matizada de los resultados.

Segundo, el tamaño de la muestra de más de 5000 pacientes permitió la investigación de una amplia variedad de procedimientos de cirugía general, cirugía ortopédica traumatológica y cirugía vascular, lo que apoya la generalización de los datos.

Tercero, los factores de riesgo conocidos para la ISQ, tales como la duración de la cirugía, clase ASA alta y clase de herida alta, permanecieron como factores significativos de confusión en todos los modelos empleados. Asimismo, los factores sospechosos de riesgo para la ISQ, tales como la diabetes, IMC elevado y terapia inmunosupresora, estuvieron asociados con una probabilidad aumentada de ISQ, destacando la validez de los resultados.

Los autores reconocen las limitaciones del estudio:

• Primero, la naturaleza observacional del estudio permite la presencia potencial de un desvío de selección. Mientras que los análisis multivariables pueden controlar las diferencias basales entre aquellos pacientes con y sin drenajes, y para los factores de riesgo de la ISQ, los motivos individuales para la inserción de un drenaje fueron mayormente a discreción del cirujano y, por lo tanto, no se puede descartar factores residuales de confusión para la selección de pacientes considerados como requiriendo un drenaje.

Segundo, sólo los pacientes que recibieron profilaxis quirúrgica antimicrobiana fueron incluidos debido al diseño del ECR subyacente. No se pudo descartar si la asociación entre la presencia de drenajes y la ISQ es diferente en procedimientos sin profilaxis antimicrobiana, limitando en consecuencia la generalización de los hallazgos. No obstante, tales procedimientos no están asociados con tasas altas de ISQ, ni con el uso frecuente de drenajes y, por lo tanto, esta limitación puede no ser relevante.

En conclusión, los datos de este trabajo sugieren que, en general, los drenajes quirúrgicos están asociados con mayores probabilidades de ISQ y, en consecuencia, su uso general es desalentado. Sin embargo, parece que los drenajes pueden ser efectivos en reducir el riesgo de ISQ en subgrupos específicos, tales como procedimientos prolongados y cirugía ortopédica traumatológica limpia.

Se recomienda la corroboración de estos hallazgos por medio de ECR adicionales incluyendo número, tipo y localizaciones predefinidos, así como la duración de los drenajes, en procedimientos específicos.

Resumen

  • Este estudio observacional prospectivo describe las asociaciones entre los drenajes quirúrgicos y las ISQ en una cohorte de cirugía general, ortopédica traumatológica y vascular.
     
  • La probabilidad de una ISQ en  presencia de drenajes estuvo aumentada significativamente en la cirugía general, pero menos en la vascular y no aumentó en la ortopédica traumatológica.
     
  • Asimismo, la duración del drenaje y el número, tipo y ubicación de los mismos, estuvieron asociados significativamente con la ISQ.

Comentario y resumen objetivo: Dr. Rodolfo D. Altrudi

 

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