Aporte complementario de ácidos grasos poliinsaturados n-3 | 20 ABR 17

Aporte complementario de ácidos grasos poliinsaturados n-3 y actividad física en escolares sudafricanos con carencia de hierro

El aporte complementario de ácidos grasos poliinsaturados n-3 de cadena larga disminuyó la actividad física durante las horas de clase en escolares sudafricanos de entre 6 y 11 años con carencia de hierro.
Autor/a: Smuts C, Greef J, Baumgartner J y colaboradores British Journal of Nutrition 113(2):212-224, Ene 2015

Introducción y objetivos

La actividad física parece desempeñar un papel importante en el desarrollo cognitivo y en el aprendizaje durante la niñez, aunque el exceso de actividad física (desasosiego, intranquilidad, incapacidad de permanecer quieto) -una de las características del trastorno de déficit de atención e hiperactividad (TDAH)- es contraproducente cuando se produce durante las horas escolares.

La carencia de hierro y la ingesta insuficiente de ácidos grasos poliinsaturados n-3 (PUFA n-3) de cadena larga se han asociado con cambios conductuales en los niños, incluidos el TDAH y la dislexia. Estas carencias, que coexisten a menudo en las poblaciones infantiles, especialmente en los países de bajos recursos, pueden afectar el desarrollo cerebral. Se cree que el déficit de neurotransmisores dopaminérgicos y serotoninérgicos es el responsable de las anormalidades conductuales observadas en los niños. La carencia de hierro asociada con concentraciones inadecuadas de PUFA n-3 produce mayor déficit de neurotransmisores que cada carencia por separado.

Se sabe que existe una asociación negativa entre las concentración de ácido docosahexaenoico (DHA) y de ácido eicosapentaenoico (EPA) y la actividad física. En contraste, la concentración baja de hierro se asocia con una actividad física reducida en animales y en humanos. Si bien varios estudios de observación han mostrado que los niños con TDAH tienen niveles bajos de PUFA n-3 y de hierro, el aporte complementario de estos elementos en niños con TDAH no ha mostrado resultados concluyentes. Escasos estudios, por otra parte, han evaluado el efecto del aporte complementario de hierro y de PUFA n-3 sobre la conducta de escolares sanos.

El objetivo de este estudio aleatorizado, con doble enmascaramiento y controlado con placebo, fue investigar el efecto del aporte de hierro, de DHA y de EPA sobre la actividad física durante las horas escolares en niños sudafricanos con carencia de hierro.

Participantes y métodos

El presente estudio surge de datos que forman parte de un estudio previamente publicado, de diseño factorial de 2 x 2, aleatorizado, con doble enmascaramiento y controlado con placebo, que investigó los efectos del aporte complementario de hierro y de DHA/EPA (solos y en combinación) sobre la cognición en 321 escolares con carencia de hierro y con carencia de PUFA n-3. El estudio original fue llevado a cabo entre 2009 y 2010 en cuatro escuelas primarias rurales de Sudáfrica. Los criterios para ingresar en el estudio incluyeron: edad entre 6 y 11 años; niveles de hemoglobina (Hb) > 80 g/l; carencia de hierro (definida como niveles de ferritina sérica < 20 μg/ml, protoporfirina-Zn > 70 μmol/mol de Hb o receptor de transferrina sérica > 8.3 mg/l); ausencia de enfermedad crónica, y no haber recibido complementos nutricionales con hierro o con PUFA n-3. Para este estudio se seleccionaron los niños de una de las cuatro escuelas (n = 98). El estudio fue aprobado por dos comités de ética. Se obtuvo el consentimiento informado de los padres o tutores y el asentimiento verbal de los niños participantes.

Los niños fueron asignados en forma aleatorizada para recibir en forma oral hierro + DHA/EPA, placebo + DHA/EPA, hierro + placebo o placebo + placebo. La intervención se inició al comienzo del año escolar y continuó a lo largo de él (8.5 meses). Los complementos y los placebos se administraron en forma de cápsulas de aspecto similar. El aporte total de hierro durante todo el período de estudio fue de aproximadamente 18 mg/día. El aporte de DHA fue de 155 mg/día y el de EPA fue de 29 mg/día.

Las medidas antropométricas se calcularon con los estándares de la OMS para niños entre 5 años y 19 años. Las determinaciones bioquímicas se hicieron también de forma estandarizada. La actividad física se midió al comienzo y al final del estudio por dos métodos: la colocación de un acelerómetro alrededor de la cintura y el registro, por parte de los maestros, de un puntaje de la escala de Conner, que brinda información acerca de la percepción de diversos aspectos conductuales del alumno (comportamiento, grado de actividad, atención/distracción, etcétera). Las mediciones de la actividad fueron hechas durante el horario de clase matutina (8 a 10:30), durante el tiempo de recreo (10:30 a 11) y durante el tiempo de clasesiguiente al recreo (11 a 12).

Para el análisis estadístico, todas las variables fueron sometidas a pruebas para comprobar su distribución normal. Las variables muy alejadas de la distribución normal (asimétricas) fueron transformadas antes del análisis de los datos. Los efectos de las intervenciones, en relación con los placebos, fueron analizados mediante la prueba de ANCOVA bifactorial. Las interacciones con significación estadística fueron tratadas con la prueba de ANOVA unidireccional. Se realizó un análisis de regresión lineal múltiple para determinar las asociaciones entre la actividad física y los niveles iniciales de hierro y de PUFA n-3, ajustados por edad y por sexo. La prueba de la t apareada se usó para determinar diferencias intragrupales. Se consideró significativo un valor de p < 0.05.

Resultados

De los 98 participantes incluidos, completaron el estudio 89 niños (tasa de abandono, 9%). No hubo diferencias en las características basales de los participantes. El cumplimiento terapéutico fue del 90%, sin diferencias entre los grupos.

 

Comentarios

Para ver los comentarios de sus colegas o para expresar su opinión debe ingresar con su cuenta de IntraMed.

AAIP RNBD
Términos y condiciones de uso | Todos los derechos reservados | Copyright 1997-2023