Se requiere prescripción razonable | 19 MAR 16

La resistencia a los antibióticos es común en las infecciones urinarias de los niños

Los investigadores dicen que la amenaza es preocupante, porque los niños tienen un riesgo alto de complicaciones renales

Muchos niños que desarrollan infecciones del tracto urinario vinculadas con la bacteria E. coli no responden ahora al tratamiento con antibióticos, advierte una nueva revisión.

Según los investigadores británicos, la culpa la tiene la resistencia a los medicamentos, después de años de recetas excesivas y de mal uso de los antibióticos.

"La resistencia a los antimicrobianos es una amenaza de salud internacionalmente reconocida", anotó la autora del estudio, Ashley Bryce, miembro doctoral del Centro Académico de Atención Primaria de la Universidad de Bristol, en Reino Unido.

Y la amenaza es particularmente preocupante en los pacientes jóvenes, dijeron los autores, dado que las infecciones del tracto urinario (ITU) provocadas por la E. coli son una de las formas más comunes de infección bacteriana pediátrica.

Los niños pequeños son más vulnerables a las complicaciones, incluyendo las cicatrices renales y la insuficiencia renal, de forma que requieren un tratamiento rápido y adecuado, añadieron Bryce y su coautora, Ceire Costelloe. Costelloe es miembro de Infecciones Asociadas con la Atención Sanitaria y Resistencia a los Antimicrobianos del Colegio Imperial de Londres, también en Reino Unido.

"Las infecciones bacterianas resistentes a los antibióticos pueden limitar la disponibilidad de opciones efectivas de tratamiento", duplicando en última instancia el riesgo de muerte del paciente, anotaron.

Los hallazgos aparecen en la edición del 15 de marzo de la revista BMJ.

El equipo del estudio revisó 58 investigaciones anteriores llevadas a cabo en 26 países, que observaron colectivamente más de 77,000 muestras de E. coli.

En los países industrializados, se ha encontrado que un 53 por ciento de los casos de ITU pediátricas son resistentes a la amoxicilina, uno de los antibióticos de atención primaria recetados con mayor frecuencia.

Casi una cuarta parte de los pacientes jóvenes de los países industrializados eran resistentes al antibiótico trimetoprima. Más del 8 por ciento eran resistentes al antibiótico co-amoxiclav (Augmentin).

Entre los niños de los países en desarrollo, la resistencia fue incluso más alta. Casi el 80 por ciento de los casos de ITU pediátricas en los países más pobres eran resistentes a la amoxicilina, y el 60 por ciento eran resistentes al co-amoxiclav. Más de una cuarta parte eran resistentes al ciprofloxacino (Cipro), y el 17 por ciento al nitrofurantoina (Macrobid).

¿Por qué? El equipo del estudio dijo que no podía sacar ninguna conclusión definitiva sobre la causalidad. Pero Bryce y Costelloe dijeron que el problema en los países más ricos probablemente se relaciona con la emisión de recetas de forma rutinaria y excesiva de parte de los médicos de atención primaria a los niños.

En los países más pobres, "una explicación posible es la disponibilidad de antibióticos sin receta", dijeron, haciendo que sea demasiado fácil acceder a y abusar de los medicamentos.

"Si no se aborda, la resistencia a los antibióticos podría volver a crear un mundo en que las cirugías invasivas sean imposibles y las personas mueran de simples infecciones bacterianas", añadieron.

En un editorial que acompaña al estudio, Grant Russell, director de la Facultad de Atención Primaria de la Salud de la Universidad de Monash en Melbourne, Australia, dijo que la única sorpresa fue el alcance de la resistencia y la cantidad de antibióticos de primera línea que probablemente sean inefectivos.

Si la tendencia actual persiste, advirtió, podría conducir a una situación grave en que los antibióticos orales relativamente baratos y fáciles de administrar ya no tengan un beneficio práctico para los pacientes jóvenes de ITU. El resultado sería una mayor dependencia de medicamentos intravenosos, mucho más costosos.

Prevenir esa situación es una "responsabilidad global", enfatizó Russell, en que la meta es controlar el uso y el abuso de los antibióticos.


FUENTES: Ashley Bryce, Ph.D., NIHR doctoral fellow, Centre for Academic Primary Care, NIHR School for Primary Care Research, School of Social and Community Medicine, University of Bristol, U.K.; Ceire Costelloe, lecturer and career development fellow, NIHR Health Protection Research Unit in Healthcare-Associated Infections and Antimicrobial Resistance, Imperial College London, U.K.; Grant Russell, Ph.D., director, Southern Academic Primary Care Research Unit and head, School of Primary Health Care, Monash University, Melbourne, Australia; March 15, 2016, BMJ.

 

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