La heroica tarea de las enfermeras en Terapia Intensiva | 31 ENE 11

'El paciente no debe notar si ocurre algo peligroso'

Desde los 19 años ha trabajado en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI). Es una de las pocas enfermeras que ha aguantado tanto en este puesto.
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La enfermera de UCI Pilar Bueno. | Antonio Heredia

María Sainz | Madrid

Sus ojos han visto casi de todo pero no están cansados, sino satisfechos. Pilar Bueno lleva trabajando en la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Clínico San Carlos (Madrid) desde su apertura en 1971. Acababa de terminar Enfermería, tenía 19 años y estaba especialmente interesada en tratar a los enfermos más graves. Y tal como empezó, sigue actualmente.

Reconoce que hace tiempo que dejó de rehuir la mirada de sus pacientes o de cortar sus palabras. Deja que se expresen, sin temer involucrarse en lo que les sucede. A base de humanidad, y una enorme profesionalidad, se ha convertido en una de las pocas enfermeras que lleva cuatro décadas a pie de cama en una UCI.

Pregunta.- ¿Por qué eligió los cuidados intensivos?

Respuesta.- Cuando empecé realmente no sabía dónde me metía. Me gustaba el cuidado a los pacientes ancianos y los más graves. Y lo cierto es que acerté. Pero no son muchas las enfermeras que eligen ahora una UCI; tiene muy mala fama, por el exceso de trabajo. Además, cuando sales de la escuela tienes una formación generalista y entras en la unidad casi sin formación específica. Aprendes con la práctica y con la ayuda de los compañeros que quieren y tienen tiempo para formarte. Por eso, se ha trabajado mucho por conseguir una especialidad de intensivos para Enfermería.Igual que los médicos tienen varios años de adaptación en el MIR...

P.- El día a día en una UCI parece, cuanto menos, muy estresante. ¿Cómo se aguantan 40 años seguidos sin cambiar?

R.- Para mí es un placer. Me gusta cuidar a los pacientes como quisiera que hiciesen conmigo. Al principio te crees que vas a cambiar el mundo entero, y casi mueres en el intento. Ahora me quedo tranquila con que estén confortables y a gusto, dentro de lo que sea posible.

Deshumanización
P.- ¿Se pone muchas barreras para no sufrir con lo que se ve en Cuidados Intensivos?

R.- Depende de la persona. Yo ya no lo hago. He sido capaz de llorar a moco tendido con un enfermo que estaba muy asustado porque sentía que se iba a morir. Otras personas, de forma defensiva, le hubieran dicho "¡qué tonterías tienes, si estás aquí para curarte!". Pero no es mi caso, no me siento con la potestad de engañarlos. Lo que hice fue analizar las cosas con él y dejar que se expresara.

P.- Parece como si fuera más sencillo tratar a los pacientes deshumanizándolos...

R.- Lo es para algunas personas. Se olvidan de que el paciente los ve y los escucha. Incluso cuando están sedados, yo creo que algo pueden notar.

P.- Debe de ser duro sentirse solo en una UCI y, a la vez, ignorado por el personal que está trabajando allí.

R.- Mira, yo soy enfermera, pero para el paciente soy confidente, traductora, defensora, esposa, madre, hija... Y eso es algo que me compensa todo mi trabajo. No soporto, por ejemplo, cuando entra un paciente que está muy malo y se desatiende al resto. Todos son igual de importantes.

P.- ¿Se ha hecho amiga de alguno de sus pacientes?

R.- Sí. De hecho, es estupendo cuando vienen a verme personas ya dadas de alta que se acuerdan de mí.

Pacientes en riesgo
P.- Es un trabajo que puede ofrecer grandes satisfacciones pero también enormes disgustos. ¿Cuándo lo ha pasado peor?

R.- Llevaba dos años trabajando cuando dejaron la unidad más de la mitad de las enfermeras y nos quedamos solamente dos para 24 camas. Yo sentía que estaba en riesgo la vida de nuestros pacientes. Fueron unos días muy difíciles, con mucha angustia y estrés, además de una carga de trabajo inmensa.

P.- ¿Es muy meticulosa?

R.- Sí. Por ejemplo, cuando entro en mi turno tardo aproximadamente una hora en ponerme al corriente de cómo están los pacientes a mi cargo. Compruebo todo el aparataje y me aseguro de que no vayan a sonar alarmas innecesarias.

P.- Esos ruidos, ¿no acaban por sacarle de sus casillas?

R.- A mí pueden desesperarme pero no me asustan. Los pacientes sí que pasan mucho miedo al no saber por qué suenan. Por eso, hay que activar sólo las alarmas necesarias.

P.- ¿Y si el pitido indica que algo grave está pasando? ¿Cómo reacciona?

R.- Nunca se debe dar la sensación de que pasa algo peligroso. La cara es el espejo del alma y te lo pueden notar rápido.

 

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